Lavado de cara al Daibutsu de Nara

Yo soy una persona muy planificadora, y supongo que como consecuencia de ello, antes de visitar un lugar trato de informarme todo lo que pueda. Es por esto que antes de mi primer viaje a Japón leí diversas guías para decidir que sitios visitar, así como otras curiosidades. En una de estas guías se mencionaba que a veces era posible ver algún monje barriendo la mano del Gran Buda de Nara, en Tōdaiji (東大寺). La verdad es que era una curiosidad que seguramente nunca lograría ver en vivo, pero realmente me llamó la atención, y tal vez por esto me llamó aún más la atención esta noticia. Claro que el comentario de la guía no hablaba de que tuviera lugar en un día concreto…

En medio del calor sofocante, los monjes budistas realizan el Ominugui, el ritual anual de limpiar la gigantesca estatua de bronce representando a buda del templo Tōdaiji, en la antigua capital del país.

El ritual de limpieza tiene lugar cada año el 7 de Agosto, en este monumento considerado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, antes del festival del O-bon, cuando los espíritus de los antepasados se considera que vuelven a su casa (tal vez para que cuando vuelvan puedan decir que los que quedan aquí siguen cuidándose de los lugares sagrados).

A las 07:00 de la mañana, Kansho Tsutsui, sacerdote principal del templo, entonó el sutra para retirar temporalmente el espíritu de la estatua. A continuación unos 160 monjes y fieles que previamente se habían purificado en el baño del templo, y que vestían kimonos blancos, se subieron a la cabeza y los hombros de la estatua de 15 metros de altura, utilizando cuerdas.

Para limpiar la estatua se utilizan pinceles y otros utensilios para retirar el polvo que se ha acumulado durante el último año, y también se friegan y restriegan los rizos de su cabello.

Con esta operación el suelo de la sala en la que se encuentra el buda estaba cubierto de polvo blanco, pero los turistas seguían mirando impertérritos la operación mientras se tapaban la boca y la nariz con un pañuelo”.

budaNara

Noticias

Si estáis siguiendo este blog desde hace tiempo, o si leéis el apartado “sobre el blog” no hace falta que os diga que ya desde su propia concepción, mi intención era hacer una aportación muy personal, hablando únicamente de lo que yo he vivido, como lo he vivido, y qué haría yo en los casos expuestos (rutas, decisiones, etc.), y todo referido de forma exclusiva a los sitios que he visitado personalmente en Japón. Y excepto alguna pequeña excepción muy puntual, creo que hasta ahora lo he conseguido.

Pero nada en esta vida es inmutable, y como últimamente estoy leyendo mucho las versiones digitales de periódicos japoneses como Mainichi, Asahi Shinbun, Tha Japan Times y Yomiuri (The Japan News) para poder hacer la sección de Noticias de Descubrir Japón, la verdad es que estoy encontrando numerosas noticias relacionadas con los sitios que he visitado. También suelo ver la versión internacional de la cadena de televisión japonesa NHK, donde ponen numerosos reportajes. Que queréis que os diga, me gusta recordar los sitios en que he estado, generalmente con nostalgia y con muchas ganas de poder volver algún día (lo antes posible).

La consecuencia de todo ello es que no he podido evitarlo, y he decidido incluir también estas noticias relacionadas con los sitios que he tratado en algún artículo anterior, o que tengo la intención de tratar próximamente, creando una nueva categoría de “Noticias”. Ya incluí una primera noticia al hablar del XX Aniversario del Museo del Ramen, pero a partir de ahora os iré informando de todo lo que considere que os puede interesar saber sobre los sitios tratados en los artículos (los podéis encontrar todos indicados en la sección “Mapa de Japón”). Estas noticias generalmente serán traducciones de los originales encontrados en los mencionados periódicos, pero sin duda en más de una ocasión aportaré mi granito de arena, supongo que en forma de opinión. Espero que sepáis perdonarme esta pequeña libertad.

La Llama de Hiroshima y Nagasaki

El 6 de Agosto de 1945, las fuerzas armadas de los Estados Unidos lanzaron la primera bomba atómica sobre Hiroshima, y otra sobre Nagasaki el 9 de Agosto del mismo año, hecho que costó la vida a miles de personas que murieron al instante. Actualmente todavía hay gente que está sufriendo las consecuencias.

Un tiempo después, Yamamoto Tatsuo, que viajó a Hiroshima en busca de un tío, encontró una llama causada por la bomba quemando entre las ruinas de la casa de su tío. Cogiéndola, la llevó de regreso a Hoshino-mura, su pueblo natal en la prefectura de Fukuoka, donde la mantuvo viva como recuerdo de su tío y expresión de su resentimiento. Pero, con el paso de los años, el significado de la llama se convirtió en un símbolo de su deseo que se abolieran las armas nucleares y se alcanzara la paz. El pueblo de Hoshino construyó una antorcha a la que transfirió la llama el 6 de Agosto de 1968. Desde ese momento, con el apoyo de toda la población, se ha mantenido viva la llama.

El uso de armas nucleares puede destruir toda la raza y la civilización humanas… La eliminación de las armas nucleares… se ha convertido en lo más urgente y crucial para la supervivencia de toda la humanidad.

No debe haber ninguna otra Hiroshima en ningún punto de la Tierra.

No debe haber ninguna otra Nagasaki en ningún punto de la Tierra.”

(de “Ruego por Hiroshima y Nagasaki”, Febrero 1985)

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En 1988 la llama de la antorcha se combinó con otra llama encendida por el rozamiento de tejas rotas procedentes de Nagasaki. Conjuntamente con 30 millones de firmas reunidas en apoyo del “Ruego por Hiroshima y Nagasaki”, esta llama se llevó a la tercera sesión de la Asamblea General de las Naciones Unidas para el Desarme que se celebró en Nueva York.

En Abril de ese mismo año, miembros de la Asociación Popular Shitamachi propusieron la idea de encender la llama dentro del recinto del templo Ueno Toshogu en Tōkyō. El sacerdote principal del templo, Saga Shozen, apoyó activamente la propuesta, y prometió erigir un monumento y trabajar conjuntamente para mantener la llama ardiendo.

En Abril de 1989 se fundó la Asociación para la Llama de Hiroshima y Nagasaki ardiendo en Ueno Toshogu, que englobaba gente de todo tipo y condición. Decenas de miles de personas tomaron parte en la recolecta de fondos a lo largo de un año-La construcción del monumento finalizó en 21 de Julio de 1990.

En conmemoración de los 45 años de las tragedias de las bombas atómicas, la llama de Hiroshima se trajo desde Hoshino-mura para encender el monumento el 6 de Agosto, y la llama de Nagasaki creada por el rozamiento de las tejas de Nagasaki se unió al monumento el día 9.

Nosotros juramos mantener viva la llama de la bomba atómica, convencidos que este monumento contribuirá a reforzar los movimientos populares de todo el mundo a favor de la abolición de las armas nucleares y para conseguir la paz que es la misión más urgente que puede tener cualquier personas de cualquier nacionalidad.

Nota: este es el texto que puede leerse junto a esta llama, donde también es habitual fer tiras de grullas de origami.

Información importante:

  • Lugar: Parque Ueno (Taitō-ku – Tōkyō)
  • Cómo llegar: bajar en la estación Ueno de las línias JR Yamanote, Ginza o Hibiya. Según desde donde vengas, otra posibilidad es bajar en la estación Ueno de la línea Keisei.

Nikkō (日光)

Nikkō es una población situada suficientemente cerca de Tōkyō como para convertirse en una excursión de un día habitual desde ella, especialmente para ver uno de los complejos de templos más grande e importante de todo Japón. A pesar de ello, quien quiera ver todos los atractivos que nos ofrece esta población, que no son únicamente los templos, tal vez debería plantearse otras posibilidades, incluso la de pernoctar en ella, ni que fueran tan solo uno o dos días.

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El complejo de templos por el que es especialmente famoso Nikkō puede visitarse en un solo día sin grandes problemas, incluso teniendo que realizar el viaje de ida y vuelta desde Tōkyō, pero si lo queremos ver con calma, la verdad es que poco tiempo nos quedará para ver, por ejemplo, el Parque Nacional de Nikkō, el Chūzenji-ko y las cataratas de Kegon. O incluso el pueblo de Yumoto. Y no hablemos ya de Nikkō Edo, un parque temático ambientado en la Era Edo.

Así pues, tal como yo lo veo, tenéis diversas posibilidades para ver la zona. Desde Tōkyō podéis hacer una visita de un solo día, para ver la zona de los templos con calma o, si los visitáis un poco más “por encima”, arañar el tiempo suficiente para tomar el autobús para acercaros a Chūzenji-ko y las cataratas. Otra posibilidad es contratar una excursión en autocar de un día desde Tōkyō, que generalmente incluirá la visita a los templos, el parque nacional y el lago, pero todo visto de forma demasiado precipitada e incompleta, por lo que personalmente no os la recomendaría. Finalmente, hay la posibilidad de pernoctar uno o dos días, de forma que podáis ver de forma tranquila y sosegada todo lo que nos brindan estos parajes.

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Yo he estado dos veces en Nikkō, la primera en una excursión en autocar, y la segunda viajando desde Tōkyō, pero si consigo volver una tercera vez (que es lo que desearía), podéis estar seguros que me quedaré como mínimo un par de noches. Hasta ahora he podido ver con calma los templos, en la ocasión en que fui por mi cuenta, pues la primera vez apenas si pude verlos por encima, y tengo una ligera idea de cómo es el lago y la catarata, de forma que si vuelvo será, como he dicho, para quedarme unos días, de forma que pueda ver como han acabado las obras de reconstrucción que estaban realizándose la última vez que estuve allí, pero dedicar también el tiempo necesario a los alrededores, así como un día de diversión en el parque temático Edo Wonderland.

Información importante:

  • Lugar: Nikkō (Pref.Toshigi)
  • Cómo llegar: desde Tōkyō tenemos dos posibilidades: tomar la línea Tobū-Nikkō desde Asakusa, que tarda entre dos horas y una hora cuarenta y cinco minutos, dependiendo de si el tren es un rápido o un expreso (es posible que debamos hacer transbordo en Shimo-Imaichi); y si tenemos el JR Pass podemos utilizar la línea JR, tomando un shinkansen desde Ueno hasta Utsunomiya (50 minutos), donde transbordaremos a la línea Nikkō (45 minutos). La estación de JR está situada a menos de 1 minuto de la de a línea Tobū.

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Puente Shinkyō (神橋)

Nikkō es una población situada suficientemente cerca de Tōkyō como para convertirse en una excursión de un día habitual desde ella. Se trata de un lugar que ha sido considerado sagrado tanto por el budismo como por el sintoismo desde hace más de mil años, pero destaca especialmente por un de los complejos de templos más grande e importante de todo Japón. Pero de los templos ya hablaré otro día. Hoy quiero centrarme en la entrada a esta zona sagrada, en el puente Shinkyō, una estructura de madera que se erigió en 1636.

Su nombre significa literalmente “puente de los dioses”, y técnicamente pertenece al santuario Futarasan. Se considera que es uno de los tres puentes más elegantes de Japón, junto con los de Kintaikyō y Saruhashi. Futarasan es un santuario sintoísta en el que hay tres deidades: Ōkuninushi, Tagorihime, y Ajisukitakahikone. Este templo también forma parte del complejo de templos de Nikkō, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, y en su interior se guardan dos espadas declaradas Tesoros Nacionales. El puente quedó registrado como Patrimonio de la Humanidad en 1999.

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Con una longitud de 28 metros, 7.4 metros de anchura y situado a 10.6 metros por encima del río, el puente se construyó en 1636, aunque siempre ha habido alguna forma de cruzar el río por ese punto. De hecho, su origen está envuelto en la leyenda, ya que se dice que su construcción se debe a que, en el año 766, cuando el sacerdote Shōnin Shōdō tuvo la necesidad de cruzar el río, para poder rezar por la prosperidad del país en el montaña Nantai, se produjo un milagro. Dos serpientes se unieron para formar un puente por el que pudiera cruzar, y posteriormente desaparecieron. Es por esto que el puente también se le conoce como Yamasuge-no-Jabashi. Posteriormente, el año 767 el mismo sacerdote fundó el templo al que pertenece el templo, Futarasan, que es otro nombre con el que se conoce a la montaña Nantai.

Desde su construcción el puente ha estado reservado a generales y mensajeros de la coste imperial. La gente normal debía utilizar una pasarela cercana. Hasta 1973 el puente tan solo se podía ver, pero no cruzar, hasta que después de una extensa remodelación entre finales de los 90 y principios de los 2000, se permitió cruzarlo y observar los detalles de su construcción pagando una entrada (pero no se puede cruzar el río, pues se debe salir por el mismo punto en que se ha entrado). Es un puente lacado de color bermellón, con una barandilla sostenida por diez pilares, que están decorados en su parte superior por una bola de lacado negro. Delante del puente hay una piedra con la palabra Gejo, implicando que se deben desmontar las caballerías pues se está entrando en un área sagrada.

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Cruzar el puente es posible que sea de interés para alguien, pero lo que es realmente magnífico es admirar su belleza y majestuosidad en duro contraste con el agreste entorno del río Daiya que cruza. Esta vista se puede disfrutar perfectamente desde el puente por el que cruza la carretera, sin necesidad de pagar ninguna entrada (que suficientes deberemos abonar para ver todo el complejo de templos).

Información importante:

  • Lugar: Shinkyō (Nikkō – Pref.Toshigi)
  • Coste: 300円
  • Cómo llegar: hay un autobús que comunica las dos estaciones de ferrocarril de Nikkō con el camino que conduce a la zona de los templos en unos 15’. Para quedarnos en el puente deberemos bajar en la parada Shinkyō, la parada anterior a la de la zona de los templos.
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