Archivos de la categoría ‘Chûbu (中部)’
La Calle de las Ranas – Nawatedori (なわて通り)
Matsumoto es una población de la prefectura de Nagano famosa especialmente por tener uno de los castillos del cuervo más importantes del país. Su castillo se denomina así por su color negro, y es prácticamente el único reclamo de la ciudad que realmente se promociona. Algunos visitantes tal vez oigan hablar del museo de la ciudad (porque está situado justo al lado del castillo), e incluso es posible que conozcan la antigua escuela Kaichi. Total, una visita que puede realizarse en tres horas o menos, según el detalle con que visites el castillo, y de si vas a pie o con autobús desde la estación de tren al castillo. Un buen sitio para una visita de medio día que puedes realizar incluso si estás alojado en Tōkyō o Nagoya.
Pero si en vez de utilizar el autobús para ir directos al castillo, vamos caminando (o fijándonos en los sitios por los que pasa el autobús), justo al cruzar el río Metoba, hay una calle singular que, a pesar de llamarse oficialmente Nawatedori, todo el mundo la conoce como la Calle de las Ranas. Se trata de una calle comercial en la que se respira un ambiente a antiguo, que tiene como símbolo las ranas.


Y es que haciendo uno de los juegos fonéticos que tanto les gustan a los japoneses, la palabra “kaeru” puede significar rana (蛙), volver (帰る) y comprar (買える), a lo largo de la calle se pueden encontrar innumerables representaciones de ranas, decorativas o en forma de objetos y amuletos a la venta. Tradicionalmente, en el río habían muchas ranas, y eran típicos los amuletos (una vez más por el juego fonético de las palabras) en forma de rana para poder volver a salvo de las peligrosas montañas que rodean Matsumoto.

Actualmente no se si quedan demasiadas ranas en el río (yo no vi no escuché ninguna), pero en las tiendas que ocupan casi toda la calle se pueden encontrar todo tipo de objetos dispares (incluso en la misma tienda), muchas veces con motivos de ranas. Uno de los productos más interesantes de conseguir son algunos dulces y galletas de arroz. Y por lo que respecta a los amuletos, no solo dicen que sirven para regresar a salvo a casa, si no que si los pones en el monedero, ¡hacen que el dinero regrese a él!
La entrada de la calle más próxima a la parad del autobús está marcada por una gran escultura de fibra de vidrio realizada por estudiantes de Bellas Artes de Tōkyō que representa unas ranas gigantescas caracterizadas como samuráis y, evidentemente, montadas en una rana (¿o quizás sea un sapo?). También hay un pequeño templo dedicado a las ranas, y diversas estatuas de este batracio, formando un conjunto muy “kawaii” que vale la pena visitar con calma, aunque no tengáis intención de comparar nada (¡Pero cuidado, que una cosa son las intenciones y otra la realidad resultante!).

Información importante:
- Lugar: Nawatedori (Matsumoto – Pref.Nagano).
- Entrada: gratuita.
- Cómo llegar: Nawatedori está a 20’ caminando de la estación JR de Matsumoto. Si utilizamos el autobús para ir al castillo de Matsumoto, la parada 5 (Hachijuniginkomae), justo después de pasar el río, nos deja prácticamente en la estrada de Nawatedori.

Meiji Mura (明治村)
En Japón son bastante habituales los museos al aire libre que muestran los edificios característicos de una época o de una zona, y el que visitaremos hoy, Meiji Mura (Pueblo de la Era Meiji), es uno de los más grandes. La Era Meiji (1867-1912) es el período en que Japón se abrió al resto del mundo después del largo período de aislamiento que representó la Era Edo (1603-1867). Pero la Era Meiji no representó tan solo un período de apertura, sino que fue cuando Japón se modernizó y convirtió en una nación moderna capaz de competir con las grandes potencias de la época. Y también fue un período en que la influencia occidental se notó con más fuerza, un período en que lo occidental parecía ser mejor que todo lo tradicional. Y una gran muestra de esta influencia la encontramos en la arquitectura.

Meiji Mura está situado en la ladera de una colina, a orillas del lago Iruka, y ocupa una superficie de 1.000.000 m2, en los que encontraremos más de sesenta edificios construidos en este período histórico. Algunos son reconstrucciones pues los edificios originales se perdieron a causa de terremotos o de la guerra, pero también los hay que son originales, trasladados al recinto de Meiji Mura para conservarlos y evitar así que se perdieran a causa de la vorágine del paso del tiempo. Las construcciones de la Era Meiji se caracterizan por, en buena parte, haber abandonado muchas de las técnicas características de construcción, con madera, adoptando el ladrillo, que fue dando paso al acero, el cemento y el vidrio. Es por eso que paseando por Meiji Mura nos parecerá que estamos en alguna zona europea o americana, a pesar de tratarse, a diferencia de las otras zonas de influencia occidental que hemos visitado este mes como Yamate o Dutch Slope, de edificios construidos por los propios japoneses.



El museo lo fundó el Dr. Yoshiro Taniguchi (1904-1979), quien le pidió a su compañero de estudios y Vicepresidente de la Compañía de Ferrocarriles Nagoya, Mr. Moto-o Tsuchikawa (1903-1974) que lo ayudara en un proyecto para salvar de la destrucción los edificios más emblemáticos que iban a ser destruidos, trasladándolos a Meiji Mura y reconstruyéndolos para que recuperaran su aspecto original. Los edificios proceden de todos los rincones de Japón, pero también de lugares tan lejanos como Hawai, Sao Paulo (Brasil) y Seattle (Estados Unidos). Diez de los edificios del museo están catalogados como Importantes Bienes Culturales.
El museo está dividido en cinco áreas repartidas por un entorno ajardinado muy bien cuidado, que podemos recorrer a pie, o en alguno de los medios de transporte, también de la época, que nos permiten ir de una zona a otra. Estos transportes son un tranvía de Kyôto, un autobús rural y un ferrocarril de vapor. De todos, el más práctico es el autobús rural, pues hace un recorrido que nos permite llegar a cualquier rincón del parque, pero todos ellos tienen el inconveniente de que se debe pagar un billete al margen de la entrada al museo (que de por sí ya es suficientemente cara), aunque si tenemos la intención de utilizarlos bastante, podemos adquirir un abono de viajes ilimitados (800円 si queremos que nos sirva para todos los transportes, 500円 solamente para el autobús rural).


Los edificios que encontramos en el museo son de todo tipo, y realmente se merecen una descripción detallada, pero eso lo dejaré para otra entrada. Lo que más destaca es que, al margen de las decoraciones interiores, también de la época, o de figuras para representar el uso que se hacía de ellos, algunos todavía mantienen sus funciones originales, u otras de bastante parecidas. Así, la Oficina de Correos Uji-Yamada, actualmente sirve todavía como oficina de correos, por si queréis adquirir sellos conmemorativos, o enviar una postal desde el propio museo. También hay una antigua carnicería, el segundo piso de la cual se utiliza como restaurante de platos de carne estofada.

Evidentemente, como es habitual en Japón, especialmente en este tipo de museos, puedes hacerte una foto vestido como lo hacían en la época, y adquirir toneladas de recuerdos de todo tipo. O incluso podéis tomar una cerveza esclusiva en los salones del antiguo Hotel Imperial de Tokyô, acabado en 1923, y después de la guerra, residencia de parte de las fuerzas de ocupación norteamericanas.

Personalmente creo que Meiji Mura es un sitio muy interesante para visitar, a pesar de todos los inconvenientes que representa. La entrada es bastante cara, pero teniendo en cuenta que para verlo adecuadamente necesitaréis todo el día (y a ser posible llegar muy temprano para marchar justo cuando estén cerrando), tampoco resulta tan traumático. Llegar también es un problema, pues se encuentra muy apartado (como es poco probable que estéis alojados en Inuyama, al menos deberéis venir desde Nagoya, y además, el autobús hasta allí tarda unos 20’). Por otro lado, el viaje desde Nagoya deberíais hacerlo con la línea privada (no sirve el JR Pass) ya que la estación de JR os deja demasiado lejos. Pero a pesar de todo, insisto, vale la pena.
Información importante:
- Lugar: Meiji Mura (Inuyama – Pref. Aichi).
- Entrada: 1.600円.
- Cómo llegar: desde Nagoya, es preciso utilizar el tren de la línea local (Meitetsu) y bajar en la estación Inuyama. Al salir de la estación debemos subir a un autobús local (hay un cartel en la parada que indica que es el autobús para ir a Meiji Mura), que nos dejará en la puerta del museo en unos 20’.
- Álbum de Flickr: Meiji Mura (明治村).


Japan Rail (FFCC Japoneses)
Retomamos la serie dedicada a las compañías de ferrocarriles japonesas con la más importante y conocida por los extranjeros, la Compañía Japan Rail, que es la compañía estatal de ferrocarriles, a pesar de que hace unos años se privatizó parcialmente.

Actualmente Japan Railways (más conocida como JR) es realmente un grupo de empresas que opera las líneas de ferrocarril japonesas que pertenecen al Estado. Este grupo está formado desde 1987 por las siete empresas en que se dividió el Nihon Kokuyû Tetsudo (Ferrocarriles Nacionales de Japón). Estas empresas son:
- Ferrocarriles de Pasajeros de Hokkaido (JR Hokkaido)
- Ferrocarriles de Pasajeros de Japón Oriental (JR Higashi-Nihon)
- Ferrocarriles de Pasajeros de Japón Central (JR Tokai)
- Ferrocarriles de Pasajeros de Japón Occidental (JR Nishi-Nihon)
- Ferrocarriles de Pasajeros de Shikoku (JR Shikoku)
- Ferrocarriles de Pasajeros de Kyushu (JR Kyushu)
- Ferrocarriles de Carga de Japón (JR Kamotsu)

Inicialmente esta división no tenía como objetivo preparar la privatización de las diversas compañías, pero en 2001 se modificó la ley para permitir la privatización de parte de los servicios, quedando en manos del Estado únicamente aquellas divisiones que son deficitarias y necesitan recibir aportaciones de fondos para seguir operando. Las divisiones que han sido privatizadas son las que corresponden a la isla principal de Honshu (JR East, JR West y JR Central).
Al derivar de la compañía de ferrocarriles estatales, los grupos de JR se diferencian de las demás compañías de ferrocarriles japonesas de las que ya os he hablado anteriormente en que todos sus negocios están relacionados únicamente con el transporte, aunque no sea únicamente el transporte por ferrocarril, sino también por otros medios como los autocares y transbordadores (para ir de Hiroshima a Miyajima es muy práctico el transbordador de JR, ya que puedes utilizarlo con el JR Pass).
Si vas cambiando de región puedes ir viendo las características propias de cada compañía, como las diferencias en el material móvil, pero también comprobar que tienen elementos comunes (o compartidos) como el conocido shinkansen (hay convoyes que realizan recorridos en los que atraviesan el territorio de tres divisiones de JR distintas). Pese a ello, como usuario la verdad es que no hace falta preocuparse de por qué zona te estás desplazando. Si has de reservar billetes, especialmente si dispones del JR Pass, a todos los efectos puedes viajar por toda la red como si de una única compañía se tratara. Cada compañía regional tiene, además, sus propias ofertas en forma de abonos específicos para su región, en cuyo caso si es importante saber por qué zona estás moviéndote, pero están más pensados para el turismo interior que dedica unos pocos días a recorrer una zona específica.

Museo de Matsumoto

Cuando viajo no suelo pararme a ver los numerosos museos de los sitios que visito, a excepción que exhiban algo por lo que esté especialmente interesado ya que para verlos adecuadamente se necesita mucho tiempo… tiempo del que generalmente no dispongo si el programa de visitas es muy apretado por querer visitar demasiadas cosas en demasiado poco tiempo.

Pero el Museo de la Ciudad de Matsumoto fue una excepción. Lo dejé para el final de todo, y comprobé que todavía disponía de tiempo suficiente para, como mínimo, una visita rápida (después tuve que comer con embudo para poder llegar al tren, pero esa es otra historia). Además, la entrada estaba incluida en la de la visita al castillo de Matsumoto, por lo cual decidí aprovechar la oportunidad.
Y esta es una más de esas ocasiones en que dices “¡menos mal que lo he hecho así!”. El museo no es excepcionalmente grande, dos plantas y un sótano, enfocadas como muestra rápida de la historia de la ciudad en los momentos de máximo esplendor de su famoso castillo y, lo que más me gustó, una sección dedicada a los festivales anuales de la ciudad, y toda una planta dedicada a exposicones temporales, que en esos momentos estaba dedicada al hinamatsuri o festival de les muñecas, de la que ya os hablé anteriormente.
Nada espectacular, sin grandes vitrinas llenas de armaduras, espadas, estandartes y elementos por el estilo (de todo esto ya hay muchos ejemplos en el castillo), pero tal vez precisamente por este motivo, un museo mucho más agradable de visitar, interesante y que no consume un exceso de tiempo. Además, no está todo exclusivamente en japonés, cosa que facilita la comprensión de lo que estás viendo por encima de otros muchos museos que he acabado visitando en Japón.

Información importante:
- Lugar: Matsumoto (Pref.Nagano)
- Coste: 600円 (entrada válida para el castillo y el museo de la ciudad).
- Cómo llegar: desde la estación JR de Matsumoto puede llegarse a todos los sitios interesantes de la ciudad. Si queréis visitar Matsumoto pero no os encontráis en la zona, puede llegar-se desde Tokyo (vía Nagano) o Nagoya, peor es necesario coger trenes especiales (o shinkansen en el caso de Tokyo) ya que se trata de un viaje de varias horas.
- Álbum Flickr:
http://www.flickr.com/photos/shordl/sets/72157625936771056/


Matsuri (お祭り)

Foto: Arturo
Y la verdad es que con el calor de los últimos días te entran ganas de ponerte un yukata e ir a alguno. Personalmente he estado en más de un matsuri durante los diversos viajes a Japón que he hecho, pero querría destacar uno por encima de todos, principalmente por ser el más completo que he visto. Dn él pude ver realmente todos los elementos que de forma conjunta o dispersa había podido ver en documentales, películas y animes: casas del terror, tenderetes para hacer puntería o pescar pececitos, tiendas para comprar de todo y, evidentemente, muchos puestos de comida y la posibilidad de bailar al ritmo del taiko central. Todo esto y más lo podéis ver en el siguiente vídeo resumen de la parte más “festiva” de la celebración.
Y he dicho la parte más festiva porque además, había diversas actividades puntuales, como la demostración de disparo con teppô, el concierto de taiko o la representación de los Power Rangers, de los que ya os he hablado en entradas anteriores de este blog.
Es cierto que para entrar en este matsuri se había de abonar una entrada (700 円), pero en ningún otro festival había visto actuaciones como las anteriormente mencionadas, y durante los días del matsuri (aproximadamente una semana), el castillo cerraba sus puertas más tarde, cosa que te permitía visitarlo con la misma entrada del festival.
E incluso tenías la oportunidad de alquilar una armadura de samurai para hacerte unas fotos, o hasta pasearte por el lugar vestido con ella, y tal vez incluso bailar un poco con la armadura.

Foto: Arturo
Y que decir de los puestos de comida… podías encontrar de todo, y había una amplia zona de mesas para poder comértelo tranquilamente, justo al lado mismo del camión de la cerveza Kirin, que por cierto es el más práctico que he visto nunca. Llegas, aparcas, abres el lateral del camión y ya tienes preparados los caños para servir cerveza… si no te despistas demasiado con la chica de Kirin, con un ajustado vestido rojo y que cortaba la respiración (tanto que se me olvidó hacerle una foto y habréis de creer en mi palabra).

¡Buf! Quizás que deje de hablar del matsuri, que ya me estoy imaginando de regreso en Japón y acudiendo a un matsuri de verano para refrescarme del calor que tengo ahora mismo.

Foto: Arturo
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