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El Acueducto de Kyôto

Si leéis el título de esta entrada rápidamente tal vez no penséis demasiado en ello, pero si os parais a pensarlo un poco tal vez os sorprenda un poco, aunque a buen seguro no tanto como si estás tranquilamente paseando por Nanzen-ji y de repente te encuentras un acueducto como los que construían los romanos, y a miles de kilómetros de su imperio. Claro que siendo Japón, siempre puedes pensar que estás en un manga y has hecho un salto en el tiempo y el espacio, o que sin darte cuenta has entrado en un parque temático dedicado a los romanos, y empiezas a buscar extras disfrazados de legionarios.

Pues nada más lejos de la realidad. Bueno, el acueducto si es real, pero no es ninguna atracción, sino una obra reingeniería civil, y que todavía funciona.

Y es que en la era Meiji se construyó este acueducto denominado “Suirokaku”, inspirado en los acueductos romanos, las obras del cual finalizaron el año 1890. El acueducto fue muy protestado por el hecho de que atravesara los terrenos de Nanzen-ji, cosa que provocaba un fuerte choque entre los estilos del templo y del acueducto, a pesar de que finalmente el conjunto ha quedado bastante bien integrado y es muy fotografiado (en buena parte supongo que a causa del shock que provoca en los visitantes que no lo conocían).

Acueducto

El acueducto forma parte de un sistema de canales que comunican la ciudad con el lago Biwa, y se construyó para tratar de dinamizar la ciudad, la población de la cual se había reducido considerablemente (perdió casi la mitad de la población, pasando de 350.000 a 200.000 habitantes) a causa de diversos incendios y del traslado de la capital.

Para realizar la obra se nombró a un joven ingeniero de 21 años, acabado de graduar en el Instituto de Ingeniería de Tokyô, llamado Tanabe Sakuro. El proyecto inicial tenía como objetivo el transporte fluvial,. El suministro de agua potable, para el riego, para la industria textil y para luchar contra los incendios. Pero el ingeniero visitó los EEUU y allí vio la central hidroeléctrica de Colorado, descubriendo su gran capacidad para generar energía, así que al final proyectó la construcción de centrales hidroeléctricas aprovechando el agua del canal.

Primer tranvía de Kyôto

Así es como se construyó la primera central hidroeléctrica del país, en Keage, Kyôto, que permitió que en 1865 se pusiera en servicio en Kyôto el primer tranvía eléctrico de Japón. Este primer tranvía actualmente está expuesto en el Jardín del Santuario Heian Jingû.

Actualmente el acueducto “Suirokaku” sigue en funcionamiento para suministrar agua potable, como agua contra los incendios, para la agricultura y los jardines, y todavía sigue generando electricidad.

Nanzenji Funadanmari

Nanzenji Funadanmari

“Nanzenji Funadammari” o depósito para barcas de Nanzenji, está situado muy cerca de Nanzenji y era donde antiguamente se guardaban las barcas que navegaban por este sistema de canales. Actualmente está fuera de servicio, y sirve más como una zona de paseo.

Información importante

  • Lugar: Kyôto (Pref.Kyôto).
  • Cómo llegar: desde Heian-jingû se puede llegar caminando en unos 10’. También se puede coger la línea de metro Tozai hasta la estación Keage, aunque en este caso también hace falta caminar un poco para llegar al templo. Finalmente, si se prefiere el autobús, puede utilizarse la línea 5 hasta la parada Nanzenji-Eikando-michi.

Transportes para mujeres

En su edición del día 18 de Octubre, el periódico gratuito ADNPlus dedicó un par de páginas (casi todo fotografías y cuatro líneas de texto) a un fenómeno bastante característico de Japón y que a nosotros puede llamarnos la atención. No sé si es que se ha aprobado alguna nueva normativa o hay alguna otra causa que motivara la inclusión de este artículo en estos momentos, que pese a decir casi nada, estaba dedicado a los vagones exclusivos para mujeres que hay, por ejemplo, en el metro de Tokyo. Estos vagones, que suelen estar situados en los extremos del convoy, durante las horas punta del servicio están reservados para el uso exclusivo de las mujeres.

¿Por qué estos vagones exclusivos? Pues porque se llegó a convertir en un auténtico problema el hecho que muchos hombres aprovecharan el hecho de que los vagones estaban atestados de gente en las horas punta, para hacer tocamientos a las pasajeras con la “excusa” del movimiento de los vagones. De hecho, según el artículo anteriormente mencionado, hasta había grupos de hombres organizados para acorralar las mujeres y poder así tocarlas impunemente. El caso es que las denuncias se sucedían, incluso teniendo en cuenta el carácter de muchas mujeres japonesas (las generaciones más jóvenes parece que están cambiando es este aspecto), que por lo que respecta a los hombres suelen aguantar y tragárselo todo (cosa que también ha dado lugar a numerosos malentendidos con extranjeros acostumbrados a que las mujeres actúen de otra forma). Finalmente, se decidió reservar unos vagones para que las mujeres pudieran viajar más tranquilas, al menos durante los momentos de mayores aglomeraciones.

Pero esta no es una medida que afecte únicamente al metro de Tokyo. Vagones de este tipo también pueden encontrarse en los metros de Nagoya y Ôsaka (en este último caso los vagones están situados, al menos en algunas líneas, en el centro del convoy y son aún más fáciles de distinguir porque son de otro color). Pero no solo en el metro se han tomado medidas de este tipo. En el caso de los taxis, en Tokyo (y no sé si en otras ciudades), por la noche existe un servicio especial al que pueden recurrir las mujeres, en que los vehículos son llevados por conductoras, cosa que les da más confianza al utilizar ese transporte. E incluso en la isla de Shikoku vi un tren regional en el que algunos asientos ponía que estaban reservados para las mujeres, aunque no acabo de entender el motivo, ya que si bien estaban juntos, se encontraban en un vagón en el que los asientos se reservaban anticipadamente, y tan solo afectaban a las dos últimas filas de un vagón con unas 16 filas de asientos.

¿Y vosotros qué pensáis de todo esto? La verdad es que la mentalidad sobre las relaciones hombre-mujer en Japón es tan distinta de la nuestra que todo esto puede chocarnos, y muchos buscarán culpables en otras manifestaciones culturales (como el gobernador de Tokyo y su guerra particular contra el manga y el anime como corruptor de las mentes de los jóvenes), pero como persona perteneciente a un colectivo sistemáticamente atacado por ser relacionado circunstancialmente con problemas que no tienen ninguna relación, se que reducirlo de forma tan simple es un gran error y que es preciso buscar la raíz del problema de forma más profunda dentro de la propia sociedad..

Artistas callejeros

El otro día, mientras escribía un artículo sobre la actuación de PE’Z en Barcelona para el portal Descubrir Japón, me puse a pensar en los espectáculos callejeros que he visto en Barcelona y en Japón, y las grandes diferencias que hay entre los dos sitios.

Mientras que en Barcelona es relativamente frecuente ver muchos “artistas” callejeros, especialmente en tiempo de crisis, la verdad es que en Japón tan solo pude ver tres en todos los viajes que he realizado. No se si estos números pueden extrapolarse a la realidad del país nipón, pero lo que considero que si puede extrapolarse es la diferencias en el tipo de espectáculo.

Supongo que os habréis fijado en las comillas que he puesto al hablar de artistas. A sido algo totalmente intencionado ya que, a que en algunos sitios están tratando de poner un poco de orden dando “licencias” para actuar (como los músicos del Metro o las estatuas vivientes de Les Rambles), hay mucha más gente que “perpetra” sus actuaciones, tal vez tratando de que alguien les de una caridad a ver si así dejan de asesinar el arte que se supone que están interpretando.

Por lo poco que he visto en Japón, la verdad es que el concepto es totalmente distinto. Allí es más habitual el “hacer un espectáculo”, pero en vez de hacerlo en algún local o sitio preestablecido, lo hacen en la calle. Pero el hecho de hacerlo en la calle no les impide que esté bien preparado, o que se “monte un escenario” adecuado.

Evidentemente, el ejemplo que seguramente os vendrá más rápidamente a la mente es la de los grupos que cada domingo se reúnen en la zona de Yoyogi. La verdad es que no los he contabilizado entre los espectáculos callejeros que he visto en Japón, a pesar de serlo hasta la última fibra de sus ser, pues considero que deben considerarse un caso singular, del que ya os hablaré otro día.

Hecha esta excepción, he de decir que he visto artistas callejeros en Kobe, donde un artista de circo hacía un show de funanbulismo, con cuerda floja y todo; en Yokohama, donde un grupo desarrolló todo un show mientras la gente miraba desde detrás de una simple cuerda en el suelo que había puesto el grupo para delimitar su espacio de trabajo (y que todo el mundo respetaba , no como las vallas del Ayuntamiento en el espectáculo de PE’Z, entre las que alguna persona se coló para hacerse una foto con el grupo de fondo); y la más espectacular de todas por el despliegue y la cantidad de gente implicada, en Kyoto, donde toda una orquesta estaba tocando junto al río Kamo, y que podéis ver en el siguiente vídeo.

En resumen, que excepto algunas excepciones, aquí la gente dice que actúa para conseguir una caridad, mientras que en Japón la gente realmente actúa y consigue una retribución voluntaria por hacerlo. Y la verdad es que lo hacen suficientemente bien como para que valga la pena aportar algo.

Kangojinja (漢国神社)

Una de las primeras cosas que hago al llegar a cualquier ciudad que visito como turista, especialmente si es la primera vez, es ir a la oficina de turismo a pedir mapas e informarme de qué es lo más interesante de la ciudad. Bueno, normalmente para confirmar lo que ya he buscado antes del viaje sobre ella. ¿Por qué lo hago si ya se lo que quiero ver? Pues por diversos motivos. En primer lugar, porque soy un coleccionista compulsivo de material turístico (siempre regreso con varios kilos de papel en folletos, prospectos, mapas, etc.), en segundo lugar por si mi visita coincide con algo especial (festival, celebración, aniversario, exposiciones temporales…), pero sobre todo porque me gusta ver la cara que suelen poner cuando les pregunto “¿qué más hay?”. Es evidente que no están demasiado acostumbrados a que la gente les pida información de cosas más allá de las que suelen promocionarse y que son las que puedes encontrar en cualquier guía de viajes.

Y el santuario que hoy os mencionaré es uno de estos ejemplos. En este caso no me lo mencionaron en la oficina de turismo, pero si que lo vi casi como una marca anecdótica en un plano de la ciudad. Kagojinja es un santuario muy pequeño, escondido entre las casas, pero muy cerca de la calle principal por la que pasa todo el mundo para ir a los templos más conocidos de Nara como Tôdaiji o Kasuga Taisha. Kagojinja está situado a 5’ caminando de la estación Nara de la compañía Kintetsu, y a 15’ de la estación Nara de JR, a un par de calles de la principal avenida comercial que conduce desde la estación JR hasta el parque de Nara y la zona de los templos.

Como nota curiosa, decir que el 19 de Abril, en este templo se celebra el Manju Festival para conmemorar la muerte de Lin Jingyin, la persona que elaboró el primer manju japonés (el manju es un tipo de wagashi o dulce tradicional japonés que suele tener una masa exterior a base de harina, polvo de arroz y alforfón, y estar relleno de azuki).

Supongo que os preguntaréis “¿Y que tiene que ver Kangojinja con todo lo que he dicho al principio?”. Pues que Kangojinja es uno de los ejemplos más claros de lo que debe hacerse, desde mi punto de vista, al visitar una ciudad: siempre que sea posible no debes ceñirte a los recorridos preestablecidos. Muchas veces pasando por un callejón que apenas si está marcado en el mapa, dando un pequeño rodeo para llegar a los sitios, o simplemente “perdiéndose un poco por la zona”, os permitirá no soplo captar el espíritu del lugar, sino que muchas veces también os permitirá descubrir pequeños rinconcitos muy agradables y tranquilos que tal vez no tengan una importancia histórica tan grande como los sitios situados en las rutas habituales, pero que pueden ser más bonitos o interesantes en otros aspectos que todos los “habituales” juntos.

Matsuri (お祭り)

Foto: Arturo

Si hay algo que todos habéis visto en algún reportaje, película, manga o anime es sin duda un matsuri, o festival. De matsuris los hay durante todo el año por las causas más diversas, pero lo más habitual es que tengan lugar en verano, cuando hace mejor tiempo para salir a divertirse, y cuando suelen acumularse los motivos para celebrarlos.

Y la verdad es que con el calor de los últimos días te entran ganas de ponerte un yukata e ir a alguno. Personalmente he estado en más de un matsuri durante los diversos viajes a Japón que he hecho, pero querría destacar uno por encima de todos, principalmente por ser el más completo que he visto. Dn él pude ver realmente todos los elementos que de forma conjunta o dispersa había podido ver en documentales, películas y animes: casas del terror, tenderetes para hacer puntería o pescar pececitos, tiendas para comprar de todo y, evidentemente, muchos puestos de comida y la posibilidad de bailar al ritmo del taiko central. Todo esto y más lo podéis ver en el siguiente vídeo resumen de la parte más “festiva” de la celebración.

Y he dicho la parte más festiva porque además, había diversas actividades puntuales, como la demostración de disparo con teppô, el concierto de taiko o la representación de los Power Rangers, de los que ya os he hablado en entradas anteriores de este blog.

Es cierto que para entrar en este matsuri se había de abonar una entrada (700 円), pero en ningún otro festival había visto actuaciones como las anteriormente mencionadas, y durante los días del matsuri (aproximadamente una semana), el castillo cerraba sus puertas más tarde, cosa que te permitía visitarlo con la misma entrada del festival.

E incluso tenías la oportunidad de alquilar una armadura de samurai para hacerte unas fotos, o hasta pasearte por el lugar vestido con ella, y tal vez incluso bailar un poco con la armadura.

Foto: Arturo

Y que decir de los puestos de comida… podías encontrar de todo, y había una amplia zona de mesas para poder comértelo tranquilamente, justo al lado mismo del camión de la cerveza Kirin, que por cierto es el más práctico que he visto nunca. Llegas, aparcas, abres el lateral del camión y ya tienes preparados los caños para servir cerveza… si no te despistas demasiado con la chica de Kirin, con un ajustado vestido rojo y que cortaba la respiración (tanto que se me olvidó hacerle una foto y habréis de creer en mi palabra).

¡Buf! Quizás que deje de hablar del matsuri, que ya me estoy imaginando de regreso en Japón y acudiendo a un matsuri de verano para refrescarme del calor que tengo ahora mismo.

Foto: Arturo

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