Archivos de la categoría ‘Taitoku (台東区)’
Cementirio Yanaka (谷中霊園)
Visitar cementerios no es algo que guste a demasiada gente, pero también hay quien le encanta hacerlo. En cualquier caso, entre las calles tradicionales de Taitō-ku que he repasado en las últimas entradas, hay uno que si vale la pena visitar, tanto si eres de los que te gusta visitarlos, como si eres de los que no. Se trata del Cementerio de Yanaka, un cementerio muy grande, que ocupa los terrenos de un antiguo templo.

Antiguamente se llamaba Yanaka Bochi (谷中墓地), pero en 1935 pasó a denominarse Yanaka Reien (谷中霊園). Es un cementerio bastante atípico, incluso para los estándares japoneses, posiblemente por el hecho que originariamente los terrenos que ocupa formaban parte de un templo. Tiene una gran avenida, en la que se pude encontrar incluso un koban (comisaría de policía), y dicen que en primavera la vista es magnífica, pues está lleno de cerezos que cuando florecen lo convierten en un magnifico sitio para pasear.
Históricamente tiene mucha importancia, pues en él hay una zona (cerrada al público) en el que se encuentran las tumbas de algunos miembros del clan Tokugawa, como el último shogun, Tokugawa Yoshinobu. Pero también hay las tumbas de muchas personalidades japonesas famosas, a pesar que a nosotros, como extranjeros, la mayoría ni si quiera nos sonarán.
El cementerio se fundó oficialmente durante la Restauración Meiji a causa de la política de separación entre Budismo y Sintoísmo, que obligó a crear nuevos cementerios para los rituales sintoístas (hasta entonces, la mayor parte se encontraban dentro de los templos budistas). La solución a la que recurrieron fue abrir nuevos terrenos públicos para los entierros. Así, en 1872 las autoridades confiscaron una buena parte del templo Tennō-ji para declararlo cementerio público. A consecuencia de ello, el camino de aproximación al templo es ahora uno de los caminos principales del cementerio, junto al cual había una pagoda de cinco pisos que fue quemada en 1957 en un caso de suicidio muy famosos, y que ha inspirado alguna que otra novela.

El cementerio está situado muy cerca de la estación de Nippori, por lo que es un sitio de paso casi obligatorio si vas a visitar la zona de Taitō-ku desde esta estación, o si te diriges a ella después de haber visitado la zona. Es por esto, y por que incluso en su interior puede respirarse el aire “retro” de todo el barrio, que os recomiendo que no lo evitéis simplemente por tratarse de un cementerio.
Información importante:
- Lugar: Cementerio Yanaka (Taitō-ku – Tōkyō).
- Entrada: gratuita.
- Cómo llegar: desde la parada Nippori de la línea Yamanote de JR apenas si hace falta caminar 1’, 5’ desde la parada Nishi-Nippori, también de JR.
Taitō-ku (台東区)
Ueno es una zona muy conocida, básicamente por su parque, en el que puedes encontrar entre otros el Museo Nacional de Tokyō y el Museo Shitamachi, y por el mercado Ameyoko. Pero esta es solo una pequeña zona de la ciudad (o tal vez deberíamos de llamarlo barrio, pues está totalmente integrado en Tokyō) de Taitō. Muchos visitantes se limitan a ver el parque, dar unas vueltas por el mercado, y tal vez curiosear unas cuantas tiendas del gran eje comercial de Chuo-dori. Pero yo me considero afortunado por partida múltiple por haberme alojado siempre que he ido a Tokyō en un pequeño ryokan de la zona llamado Sawanoya. Y digo afortunado por partida múltiple porque no solo es un magnífico lugar para alojarse (ya os hablaré otro día del lugar), si no porque su situación me ha permitido ver gran parte de la zona de forma tranquila y reposada.



Este ryokan está situado muy cerca de la estación Nezu de la línea Chiyoda de metro, pero no han sido pocas las veces que he decidido ir andando por las calles y callejas de la zona hasta el parque Ueno, disfrutando así de un barrio muy tradicional, al menos mientras le dejen.
La primera vez que lo visité fue en 2001, e incluso a lo largo de la calle principal podías respirar un ambiente tranquilo (si no cuentas los coches, claro) que no parecía que pudiera pertenecer a una megalópolis como Tokyō. Y si te adentrabas por sus callejones, podías pensar que habías sido transportado a otro lugar. Pequeñas tiendas, de esas en las que ves que la vivienda se encuentra en la rebotica, pequeños templos que surgen allí donde menos te lo podías esperar, gente en su ambiente, incluso yendo arriba y abajo con yukata cuando coincidías con alguna festividad estival.
Con el paso de los años, desgraciadamente buena parte de este encanto se ha perdido, sobre todo en la calle principal y las calles más cercanas a ella. La última vez no logré localizar ninguna de las librerías de viejo que había visitado en busca de algún volumen de manga que me faltaba para completar una colección. La tienda de telas para hacer kimonos todavía estaba, pero no se cuanto durará. Muchos pequeños restaurantes se habían convertido en restaurantes modernos, pero en medio de todo esto todavía quedaban algunos locales que transpiraban su carácter de siempre.



La zona de Nezu se ha transformado considerablemente, en cierta forma para mejorar, pero también ha perdido buena parte de su encanto especial, motivo por el que se agradece aún más poder pasear por las calles que todavía conservan todo su encanto, a pesar que a veces la modernidad te asalta con un edificio totalmente nuevo en medio de las casas de toda la vida. Uno de los tantos rincones encantadores de Japón que vale la pena visitar sin seguir ninguna ruta prefijada, dejando tan solo que tus pies te lleven por donde ellos quieran.
Información importante:
- Lugar: Taitō-ku (Taitō-ku – Tōkyō).
- Entrada: gratuita.
- Cómo llegar: aunque se puede ir caminando desde el parque Ueno, la parada Nezu de la línea Chiyoda del metro es la que nos deja de lleno en la zona.


Parque Ueno (上野公園)
La ciudad de Tôkyô puede ser una gran concentración de acero, cemento y gente, pero también tiene numerosos pulmones verdes de dimensiones considerables que nos permiten olvidarnos de tanta construcción artificial, e incluso llegar a pensar que hemos dejado la ciudad. El Parque Ueno no tiene tanta naturaleza como para poder decir que has abandonado la ciudad, pero si que es un sitio magnífico para pasear tranquilamente, lejos del ruido de los coches.


En la zona donde actualmente se encuentra el parque, antiguamente el shogunato Tokugawa construyó un templo para que protegiera la capital desde el Nordeste. Lamentablemente, durante la Guerra Boshin se refugiaron en la zona los leales al shogunato, y acabó destruido. Posteriormente, en 1924, el Emperador Taisho estableció el parque como concesión territorial a la ciudad. Es por este motivo que el nombre completo del parque es Ueno Onshi Kôen (que podríamos traducir como Regalo Imperial Parque Ueno).


Actualmente contiene buena parte de los mejores museos de la ciudad (como el Museo Nacional de Tôkyô, o el Museo Shitamachi), así como diversas instalaciones deportivas, templos sintoístas y budistas, una sala de conciertos, el parque zoológico más antiguo de la ciudad, y es un lugar habitual de esparcimiento para los tokiotas, especialmente cuando se celebran festivales, como el hanami. Durante la primavera, a lo largo de toda una semana constantemente se puede ver gente disfrutando de la primavera bajo los cerezos en flor, comiendo en los diversos puestos de comida que se instalan para la ocasión, rezando en los diversos templos, o simplemente paseando por el estanque con unas curiosas barcas a pedales en forma de cisne.


Pero no solo se celebra el festival de primavera con motivo del hanami, sino que a lo largo de todo el año se realizan todo tipo de actividades, desde festivales más o menos concurridos, a actividades fotográficas o exposiciones especiales en los museos de la zona. Es por esto que la visita al Parque Ueno es casi obligada para cualquiera que visite la ciudad. Y es que además de los atractivos propios del parque, muy cerca se encuentra el mercado de Ameyoko y otros sitios de interés que justifican de sobra el dedicarle al menos un día..
La verdad es que cada vez que he viajado a Tôkyô me he alojado en un ryokan bastante próximo al parque, así que muchas veces lo he atravesado yendo o viniendo, y cada vez he descubierto algo nuevo o curioso, y a pesar de ello, es un sitio al que todavía debería regresar, pues hay rincones que todavía no he visto, o que querría ver como han cambiado desde la primera vez que los vi.

Información importante:
- Lugar: Parque Ueno (Taito-ku – Tôkyô).
- Entrada: gratuita.
- Cómo llegar: bajar en la estación Ueno de las líneas JR Yamanote, Ginza o Hibiya. Según de donde vengas, otra posibilidad es bajar en la estación Ueno de la línea Keisei.
- Álbum de Flickr: Parc Ueno (上野公園).


Museo Nacional de Tokyô
En un extremo del parque tokiota de Ueno podemos encontrar el Museo Nacional de Tokyô, uno de los más grandes y variados que podréis encontrar sobre arte de Japón, China y Corea en la capital nipona. Pero no tiene solo objetos de estos países, a pesar de ser los más extensamente representados, ni solo lo que habitualmente consideramos que debe formar parte de un museo de arte. Por todo en conjunto se trata de un mueso que, dado que indudablemente en algún momento del viaje visitaréis este parque, vale la pena visitarlo.
Si pensamos en la mayor parte de los museos occidentales del mismo estilo, seguramente pensaremos en un edificio antiguo, posiblemente de gran importancia histórica, reformado en el interior y conservado en el exterior, donde podremos ver grandes cantidades de cuadros, esculturas, etc. Bien, pues si, es todo esto, y mucho más. De entrada está formado por varios edificios que no tienen una conexión directa, y que han ido aumentando y modificándose desde lo que podemos considerar los inicios del museo, en 1872, hasta la actualidad (cuando escribo estas líneas hace pocos días que se a reabierto al público uno de los edificios, y hay como mínimo uno cerrado por reformas). Esta “dispersión” recuerda en cierta forma las distribuciones de los grandes templos, que no están formados por un solo edificio (como una catedral católica, por ejemplo), si no por varios edificios con funciones distintas. En este caso, los edificios no proceden de ningún templo, pero como se puede ver en el plano, si que están repartidos por toda el área que ocupa el museo.

Como todo museo de estas características, su función principal es conservar la herencia cultural y los objetos arqueológicos de su fondo, haciéndolos accesibles al público en general, pero también muestra exposiciones temporales de obras cedidas al museo, aunque sea temporalmente. Pero los propios edificios son importantes, bien por haber sido catalogados como Importantes Bienes Culturales, bien por ser interesantes muestras de arquitectura (quiero recordar que entre los grandes nombres de la arquitectura, hay bastantes japoneses).
Los edificios principales del museo son:
Honkan: inaugurado en 1938, es donde se exponen los objetos japoneses, por lo que seguramente será el edificio que visitaréis en primer lugar, especialmente si vais apurados de tiempo.


Toyokan: edificio diseñado por Taniguchi Yoshiro, se inauguró en 1968 y reinaugurado en 2013, es donde se exhiben las obras de arte de otras culturas asiáticas, especialmente la china y la coreana.
Heiseikan: este edificio inaugurado en 1999 alberga los elementos arqueológicos de Japón y las exposiciones temporales.

Horyuji Homotsukan: aquí es donde pueden verse los 319 tesoros Horyuji , pertenecientes a la Casa imperial, siendo una de las colecciones más importantes de propiedades culturales del país, conjuntamente con el repositorio Shosoin de Nara. Paradójicamente, el edificio que los alberga es posiblemente el de diseño más moderno de todo el museo. Diseñado también por Taniguchi Yoshiro, se inauguró en 1999.
Hyokeikan: este edificio fue construido con motivo del matrimonio del que después sería el Emperador Taisho, y fue inaugurado en 1909. Actualmente está cerrado, sin data prevista de reapertura.

Además de los edificios propios del museo, también podemos encontrar otras estructuras y edificios históricos, como la Kuromon (puerta negra) que era la puerta principal de la residencia de un señor feudal de la zona de Marunouchi; o el Kujokan, la residencia que tenía la familia Kujo en el interior del Palacio Imperial de Kyôto, posteriormente trasladada a la villa de la familia en Akasaka, y que fue finalmente trasladada a su localización actual cuando la familia la donó al museo en 1934. Así podríamos ir mencionando otros edificios, como Okyokan, Rokusoan, Tengoan o Shunsoro, la mayor parte de los cuales se encuentran en la parte posterior de los terrenos del museo, alrededor de los jardines del museo, con otros objetos como una estela conmemorativa, una linterna de porcelana, u otra de hierro..
Nota: las fotografías de los edificios proceden de la página web del museo.
Información importante:
- Lugar: Ueno (Tokyô – Pref. Tokyô).
- Coste: 600円
- Cómo llegar: andando entre 10’ y 15’ desde las estaciones Ueno o Uguisudani de JR, de la estación Keisei Uneo de la compañía de ferrocarriles privada Keisei, de la estación Ueno de las líneas de metro Ginza o Hibiya, o de la estación Nezu de la línea Chiyoda.
Toei Shitamachi Bus
Shitamachi puede traducirse como “barrio popular” y en general se refiere a las zonas que todavía conservan un “feeling” de antiguo (que no quiere decir viejo). En Tokyo las principales zonas que conservan este aspecto se encuentran en los barrios de Marunouchi, Ryogoku, Nihonbashi, Akihabara, Ueno, Kappabashi y Asakusa, una zona bastante extensa, pero que conserva en buena parte una atmósfera característica (a pesar que algunas zonas la están perdiendo a pasos agigantados, al menos en los alrededores de las principales calles y avenidas).
La compañía privada Toei es una de las compañías que controlan las líneas de metro de Tokyo, pero como es habitual en estas mega-corporaciones, esto no es más que la punta del iceberg. Y hoy hablaremos de una de sus puntas más pequeñas, pero posiblemente la más práctica para los que visitan Tokyo como turistas: el Toei Shitamachi Bus, que por 500円 (bono de un día) o 200円 (billete sencillo) puedes ir recorriendo todas las zonas anteriormente mencionadas, con la ventaja de poder ir subiendo y bajando (lo mejor que podrías hacer) si adquieres el bono de un día. La frecuencia de paso de este autobús es de uno cada media hora.

En los barrios por los que circula este autobús se pueden ver cosas tan interesantes como los jardines exteriores del Palacio Imperial y la Estación de Tokyo (en Marunouchi); el edificio del Banco de Japón (en Nihonbashi); la denominada “ciudad eléctrica” (en Akihabara); Ameyoko y el Parque Ueno (en Ueno); las tiendas de suministros de utensilios de cocina y las réplicas de comida que pueden verse en todos los restaurantes (en Kappabashi); Senso-ji (en Asakusa); y el museo Edo-Tokyo (en Ryogoku). Pero lo más importante no es nada de todo esto (vale, muchas de estas cosas sería realmente un pecado no verlo), si no el poder pasear por las callejas secundarias, alejarse de las grandes avenidas y de los edificios modernos, para respirar el auténtico ambiente de la zona, tomar el pulso a estos barrios antiguos, de su gente, de las pequeñas tiendas familiares, de los callejones estrechos por los que no podrías pasar con los brazos extendidos, de disfrutar de elementos que generalmente no salen en las guías como los teatros de Asakusa o el parque de atracciones más antiguo de Japón (Hanayashiki, justo al lado de Senso-ji). Si habéis leído el manga o visto en anime de Kochikame en más de una ocasión habréis visto alguno de estos elementos, y no tan solo cuando Ryotsu recuerda su juventud en el barrio.
Personalmente conozco más la zona de Yanaka (junto a Ueno) que Asakusa, y puedo garantizaros que el paseo realmente vale la pena, incluso podéis llegar a descubrir pequeños tesoros (en forma de templos, casas particulares, museos,…). Bueno, al menos mientras el ritmo de transformación del barrio no se acelere y acabe arrasando todo su encanto, ya que entre 2001 y 2010 (que son las dos referencias más separadas en el tiempo que tengo) la transformación que ha sufrido buena parte de Yanaka es realmente alucinante, pese a que todavía se conservan numerosas zonas que mantienen su “feeling”.
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