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Catedral de Urakami (浦上天主堂)
En los artículos anteriores ya os he hablado de los inicios del cristianismo en Japón con la llegada de los misioneros jesuitas al País del sol naciente, así como de los kakure kirishitan, fieles que siguieron profesando la religión católica a pesar de las prohibiciones y persecuciones, pasando su fe a sus descendientes, hasta que con el regreso de los occidentales, el Padre Petitjean, de la iglesia de Oura, dedicada a los denominados 26 mártires de Japón, descubrió que en la zona de Urakami (una pequeña aldea situada al Norte de Nagasaki, actualmente engullida por el crecimiento de la ciudad), había una considerable población cristiana.
Entre 1869 y 1873, casi cuatro mil habitantes de la población de Urakami fueron desterrados. Más de una quinta parte de ellos murieron, pero los supervivientes consiguieron regresar a su pueblo en 1875, y decidieron construir su propia iglesia. Compraron las tierras en que los sospechosos de ser católicos habían sido interrogados de forma humillante durante siglos, y se inició la construcción de una catedral en memoria de las persecuciones y como homenaje a sus antepasados. La catedral se empezó a construir bajo el Padre Francine y no se acabó hasta 1925, bajo el Padre Regani.

La iglesia está construida con ladrillo, siguiendo un estilo neorrománico (bastante utilizado durante el siglo XIX para construir iglesias como la basílica de Covadonga en España, o la catedral de Medellin en Colombia), convirtiéndose en aquella época en la catedral católica más grande de Asia Oriental. Su nombre real es el de Catedral de Santa María (una de las humillaciones que los primeros católicos tuvieron que sufrir en ese lugar era pisar una imagen de la Virgen María), pero generalmente tan solo se la conoce como la Catedral de Urakami.
El 9 de Agosto de 1945, la bomba atómica lanzada sobre Nagasaki explotó muy cerca de la catedral (a 500 metros), destruyéndola completamente. Años más tarde, en 1959, la catedral fue reconstruida en el mismo lugar, conservando su forma original, y en 1980 se remodeló para ser más fiel a la original.

Su reconstrucción fue posible, a pesar de las discusiones entre fieles y autoridades, ya que estas últimas querían dejarla como estaba como testimonio de lo sucedido, mientas que los fieles querían hacerlo en el mismo emplazamiento por motivos históricos y por su simbolismo.
En los accesos al templo actualmente se pueden ver algunas estatuas de la catedral original, tal como quedaron tras la explosión, y otros restos de lo que quedó de la iglesia pueden verse en el cercano Parque de la Paz, el Museo de la Bomba atómica de Nagasaki, e incluso hay una estatua en la sede de las Naciones Unidas.

Información importante:
- Lugar: Catedral Urakami (Nagasaki – Pref.Nagasaki).
- Entrada: gratuita.
- Cómo llegar: la catedral está situada muy cerca del Parque de la Paz, así que la mejor forma de llegar sería bajar en la parada Matsuyamamachi de las líneas 1 y 3 de los tranvías, y después de atravesar el Parque de la Paz podremos ver la catedral.
Iglesia Católica de Oura (大浦天主堂)
En el artículo anterior ya os hablé de los 26 Santos de Japón que fueron martirizados por Toyotomi Hideyoshi en 1597. Cuando se acabó el período de aislamiento de Japón en 1853, muchos occidentales empezaron a llegar al país, especialmente a la zona de Nagasaki. Entre estos, en 1863 llegaron dos sacerdotes franceses de la Sociedad para las Misiones Extranjeras, el Padre Loui Furet y el Padre Bernard Petitjean. Estos dos sacerdotes tenían la intención de fundar una iglesia en honor a los mártires canonizados, y el resultado fue la que actualmente es la Iglesia Católica de Oura, también conocida como Iglesia de los 26 Mártires de Japón.
La iglesia original la construyó Koyama Hidenoshion, que era el mismo maestro carpintero que había construido la residencia Glover, y la finalizó en 1864. Inicialmente no era más que un pequeño templo de madera con tres naves y tres torres octogonales. Posteriormente, hacia 1879, fue ampliada para convertirse en la basílica gótica actual, con ladrillos estucados, cinco naves, techo abovedado y una torre octogonal, siguiendo los planos belgas utilizados por muchos misioneros para construir las primeras iglesias construidas en el país. Las vidrieras se importaron de Francia.
Poco después de completar la primera iglesia, el Padre Petitjean descubrió un pequeño grupo de japoneses delante de la iglesia que le pidieron les dejara entrar. Una vez dentro le preguntaron dónde estaba la imagen de la Virgen María, y el padre pudo comprobar que eran Kakure Kirishitan, descendientes de los católicos que se convirtieron durante el período en que los sacerdotes jesuitas y de otras órdenes religiosas predicaron en el país, y que a pesar de haber tenido que permanecer ocultos cuando la religión fue prohibida por las autoridades, no perdieron su fe y la fueron transmitiendo a sus descendientes. Ese grupo procedía del pueblo de Urakami, y fueron los que permitieron descubrir que, a pesar del tiempo transcurrido, todavía había fieles en Japón que podían remontar el origen de su fe hasta aquella época lejana.
Para conmemorar esta efeméride, se importó de Francia una figura de mármol blanco de la Virgen María. Una placa de bronce que hay en el exterior de la iglesia conmemora este encuentro, que poco tiempo después marcó el resurgimiento de miles de cristianos clandestinos que se escondían en la zona de Nagasaki. Cuando el Papa Pío IX se enteró, lo declaró el “Milagro de Oriente”.

Durante la guerra sufrió bastantes daños a causa de la explosión de la bomba atómica, pero fue reconstruida con materiales importados de Francia y métodos de construcción tradicionales.
Este edificio es la iglesia de madera más antigua que se conserva, y fue declarada Tesoro Nacional en 1933, y nuevamente en 1953 bajo el amparo de la nueva Ley de Protección de las Propiedades Culturales de 1951, y tiene el honor de ser el primer edificio de estilo occidental distinguido de esta forma.

Desde el punto de vista turístico, el hecho que esté situada tan cerca de los jardines Glover hace que sea un lugar a visitar, pero la verdad, si no queréis pagar el precio de la entrada tampoco os perderéis nada imprescindible, y aunque sea de lejos podéis verla igualmente por fuera. También cabe decir que su entrada es muy barata, tan solo 300円, y está justo en medio del camino que conduce a los jardines Glover, así que si no tenéis una fuerte motivación para no ir, tampoco hace falta dejarla de lado.
Información importante:
- Lugar: Iglesia Católica de Oura (Nagasaki – Pref.Nagasaki).
- Entrada: 300円.
- Cómo llegar: esta iglesia está situada muy cerca de los jardines Glover y es probable que nos acerquemos a ella yendo o viniendo de estos, pero para ir directamente, debemos utilizar la línea 5 de los tranvías y bajar en la parada Oura Tenshudo-shita. Si venimos desde la estación de tren de Nagasaki, primero deberemos utilizar la línea 1 de los tranvías, y hacer transbordo a la línea 5 en Tsuki-machi.
Monumento a los 26 Santos de Japón
Entre los diversos actos de represión que sufrieron los católicos japoneses en el período inicial de la evangelización, hay uno especialmente destacado, en que 6 misioneros europeos y 20 católicos japoneses que no habían obedecido las órdenes del gobierno que prohibían predicar el catolicismo, fueron crucificados en Nagasaki el 5 de febrero de 1597. Los condenados fueron arrestados en Kyôto y Ôsaka, y conducidos hasta Nagasaki para servir de ejemplo, pues en la ciudad todavía había una presencia clandestina bastante relevante de misioneros católicos, a pesar que ya hacía diez años que se había prohibido esta religión en todo el país. Hay que remarcar que el hecho de que fueran crucificados no tiene nada que ver con las connotaciones cristianas de este acto, pues en Japón este era un castigo relativamente habitual para castigar a los condenados a muerte.
Estros mártires fueron posteriormente canonizados por el papa Pío IX en 1862. El 6 de Abril de 1956 el sitio fue declarado Sitio de Relevancia Histórica, y finalmente en 1962 se erigió un monumento y una capilla en el sitio en que fueron crucificados (o eso se supone) como homenaje a su heroísmo.

El monumento tiene la forma de un largo muro en el que están representadas las figuras de todos los crucificados, situado en medio de una zona ajardinada desde la que entre las casas se pueden tener buenas vistas de parte de la ciudad. Al lado hay una iglesia de diseño moderno para que los peregrinos puedan rezar.
Para llegar hace falta caminar unos 10-15’ `por calles empinadas, siguiendo un camino que no nos conduce a ningún otro sitio interesante, por lo que visitarlo o no depende de demasiados factores como para recomendarlo o desaconsejarlo taxativamente. A los indecisos les recomendaría hacer lo mismo que hice yo… dejarlo para el final (al fin y al cabo es un monumento en una zona abierta, sin horarios), valorando las fuerzas que os queden mientras esperáis el tren de regreso o la hora de regresar al hotel (según paséis la noche en la ciudad o no).

Información importanet:
- Lugar: sitio del Martirio de los 26 Santos de Japón (Nagasaki – Pref.Nagasaki).
- Entrada: gratuita.
- Cómo llegar: des de la estación de Nagasaki se puede llegar andando en unos 10-15’.
Templo Hanazono (花園神社)
Shinjuku es uno de los lugares más emblemáticos de la ciudad de Tōkyō. Los rascacielos, el mirador del gobierno metropolitano, la estación más concurrida del mundo, la zona de diversión de Kabuki-cho, o la zona de Golden Gai, cada día son visitadas por mucha gente, tanto japoneses como turistas de todas las nacionalidades. La mayoría de los visitantes darán una vuelta por los sitios antes mencionados, se admirarán por los neones, la cantidad de gente, tal vez esperarán a alguien delante de la pantalla gigante de Studio Alta, etc. Pero si alejan un poco, no demasiado, apenas unos centenares de metros, tendrán la posibilidad de ver un pequeño templo rodeado por todos lados por los altos edificios de la zona. Este templo se llama Hanazonojinja, y es un santuario que dicen favorece la prosperidad en los negocios, así que no es extraño que se encuentre en esta zona.
Hanazono es un santuario sintoísta que es fácil que pase desapercibido, pues como he dicho está rodeado de edificios altos, y solo se ve un torii en lo que parece un callejón entre dos edificios como entrada. No tiene ningún elemento realmente espectacular que lo haga destacar de tantos otros templos como este, pero comparado con el ruido de la calle, es como un oasis de paz en medio de uno de los barrios más frenéticos de la ciudad.


Si además lo puedes visitar en domingo, se monta un mercadillo denominado Aozora-kotto-ichi, en el que puedes encontrar porcelanas, libros viejos, ropa de segunda mano… Y en noviembre se celebra el Tori-no-ichi, un festival muy popular. Es un festival dedicado a la prosperidad en los negocios, y en el templo se venden unas efigies ricamente decoradas sobre unas “raquetas” de bambú que osn símbolo de buena suerte.
Los orígenes del templo parece que se remontan a principios de la Era Edo, cuando era uno de los templos guardianes de la ciudad, pero no es hasta 1803 que aparece el nombre de Hanazono, que era el nombre con el que era popularmente conocido. Relacionado en cierta forma con el Templo Fushimi-Inari, su nombre oficial durante mucho tiempo ha sido Templo Inari, pero al forma popular de denominarlo acabó triunfando, y a principios de la Era Taisho cambió definitivamente su nombre a Hanazono Inari Jinja, reforzando su nombre popular de “jardín de flores” (Hanazono).
Información importante:
- Lugar: Templo Hanazono (Shinjuku-ku – Tōkyō).
- Entrada: gratuita.
- Cómo llegar: desde la estación de metro Shinjuku san-chome, se debe caminar unos 3’; desde la salida Este de la estación de Shinjuku (JR, línea Keio, línea Odaikyu, Línea Seibu y metro) son unos 7’.


Nezu Jinja (根津神社)
En el artículo anterior os hablé de las calles secundarias de Taitō-ku y de cómo se están modernizando a pasos agigantados, pero todavía quedan rincones que vale la pena ver. Y, aunque técnicamente pertenece a Bunkyō-ku, considero que un de ellos es un pequeño templo sintoísta que contiene numerosos elementos que han sido catalogados como Bien de Interés Cultural, siendo uno de los pocos templos así catalogados en la ciudad de Tōkyō. Estoy hablando del santuario Nezu, uno de los templos más antiguos de la ciudad y una de las mejores visitas de la zona.

Se dice que este templo fue fundado hace más de 1900 años por el legendario sacerdote Yamato Takeru no Mikoto en Sendagi, consagrándolo a Susanoo no Mikoto. En 1705, el 5o shogun, Tokugawa Tsunayosi, construyó las estructuras actuales, trasladando el templo original a la zona de Nezu para conmemorar la adopción de Tokugawa Ienobu como su sucesor. Este, cuando se convirtió en el 6º Shogun, lo adoptó como deidad protectora, e hizo una ofrenda de tres mikoshi (templetes portables) y estableció el Tenka Matsuri, que todavía se celebra actualmente el 21 de Septiembre.
Entre los edificios más destacables del templo encontramos el Honden (santuario principal), el Haiden (sitio de plegari), Heiden (sitio para las ofrendas), Karamon (puerta de estilo chino), Romon (puerta de dos plantas) y Sukibei (muro con ventanas entramadas) de estilo Gongen. De todos ellos, el Honden y las dos puertas mencionadas son las construcciones originales más antiguas que quedan en Tōkyō. Entre los edificios también encontramos un escenario (kagura-den) y un estanque (de aguas bastante turbias) con carpas. Y a pesar que no tiene ni punto de comparación, si no podéis visitar Inari en Kyōto, aquí también tenéis un pequeño (muy pequeño) túnel de torii por el que pasar. Eso si, si sois un poco altos, id con mucho cuidado de no daros un coscorrón.


La zona en la que se encuentra el templo también es destacable por sus azaleas (tsutsuji) y glicinas (fuji) que florecen a finales de Abril o principios de Mayo, hasta el punto que se celebra un Tsutsuji matsuri.
Información importante:
- Lugar: Nezu Jinja (Bunkyō-ku – Tōkyō).
- Entrada: gratuita.
- Cómo llegar: desde la estación Nezu de la línea Chiyoda del metro apenas hay que caminar unos 5’.
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