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Meiji Mura (明治村)
En Japón son bastante habituales los museos al aire libre que muestran los edificios característicos de una época o de una zona, y el que visitaremos hoy, Meiji Mura (Pueblo de la Era Meiji), es uno de los más grandes. La Era Meiji (1867-1912) es el período en que Japón se abrió al resto del mundo después del largo período de aislamiento que representó la Era Edo (1603-1867). Pero la Era Meiji no representó tan solo un período de apertura, sino que fue cuando Japón se modernizó y convirtió en una nación moderna capaz de competir con las grandes potencias de la época. Y también fue un período en que la influencia occidental se notó con más fuerza, un período en que lo occidental parecía ser mejor que todo lo tradicional. Y una gran muestra de esta influencia la encontramos en la arquitectura.

Meiji Mura está situado en la ladera de una colina, a orillas del lago Iruka, y ocupa una superficie de 1.000.000 m2, en los que encontraremos más de sesenta edificios construidos en este período histórico. Algunos son reconstrucciones pues los edificios originales se perdieron a causa de terremotos o de la guerra, pero también los hay que son originales, trasladados al recinto de Meiji Mura para conservarlos y evitar así que se perdieran a causa de la vorágine del paso del tiempo. Las construcciones de la Era Meiji se caracterizan por, en buena parte, haber abandonado muchas de las técnicas características de construcción, con madera, adoptando el ladrillo, que fue dando paso al acero, el cemento y el vidrio. Es por eso que paseando por Meiji Mura nos parecerá que estamos en alguna zona europea o americana, a pesar de tratarse, a diferencia de las otras zonas de influencia occidental que hemos visitado este mes como Yamate o Dutch Slope, de edificios construidos por los propios japoneses.



El museo lo fundó el Dr. Yoshiro Taniguchi (1904-1979), quien le pidió a su compañero de estudios y Vicepresidente de la Compañía de Ferrocarriles Nagoya, Mr. Moto-o Tsuchikawa (1903-1974) que lo ayudara en un proyecto para salvar de la destrucción los edificios más emblemáticos que iban a ser destruidos, trasladándolos a Meiji Mura y reconstruyéndolos para que recuperaran su aspecto original. Los edificios proceden de todos los rincones de Japón, pero también de lugares tan lejanos como Hawai, Sao Paulo (Brasil) y Seattle (Estados Unidos). Diez de los edificios del museo están catalogados como Importantes Bienes Culturales.
El museo está dividido en cinco áreas repartidas por un entorno ajardinado muy bien cuidado, que podemos recorrer a pie, o en alguno de los medios de transporte, también de la época, que nos permiten ir de una zona a otra. Estos transportes son un tranvía de Kyôto, un autobús rural y un ferrocarril de vapor. De todos, el más práctico es el autobús rural, pues hace un recorrido que nos permite llegar a cualquier rincón del parque, pero todos ellos tienen el inconveniente de que se debe pagar un billete al margen de la entrada al museo (que de por sí ya es suficientemente cara), aunque si tenemos la intención de utilizarlos bastante, podemos adquirir un abono de viajes ilimitados (800円 si queremos que nos sirva para todos los transportes, 500円 solamente para el autobús rural).


Los edificios que encontramos en el museo son de todo tipo, y realmente se merecen una descripción detallada, pero eso lo dejaré para otra entrada. Lo que más destaca es que, al margen de las decoraciones interiores, también de la época, o de figuras para representar el uso que se hacía de ellos, algunos todavía mantienen sus funciones originales, u otras de bastante parecidas. Así, la Oficina de Correos Uji-Yamada, actualmente sirve todavía como oficina de correos, por si queréis adquirir sellos conmemorativos, o enviar una postal desde el propio museo. También hay una antigua carnicería, el segundo piso de la cual se utiliza como restaurante de platos de carne estofada.

Evidentemente, como es habitual en Japón, especialmente en este tipo de museos, puedes hacerte una foto vestido como lo hacían en la época, y adquirir toneladas de recuerdos de todo tipo. O incluso podéis tomar una cerveza esclusiva en los salones del antiguo Hotel Imperial de Tokyô, acabado en 1923, y después de la guerra, residencia de parte de las fuerzas de ocupación norteamericanas.

Personalmente creo que Meiji Mura es un sitio muy interesante para visitar, a pesar de todos los inconvenientes que representa. La entrada es bastante cara, pero teniendo en cuenta que para verlo adecuadamente necesitaréis todo el día (y a ser posible llegar muy temprano para marchar justo cuando estén cerrando), tampoco resulta tan traumático. Llegar también es un problema, pues se encuentra muy apartado (como es poco probable que estéis alojados en Inuyama, al menos deberéis venir desde Nagoya, y además, el autobús hasta allí tarda unos 20’). Por otro lado, el viaje desde Nagoya deberíais hacerlo con la línea privada (no sirve el JR Pass) ya que la estación de JR os deja demasiado lejos. Pero a pesar de todo, insisto, vale la pena.
Información importante:
- Lugar: Meiji Mura (Inuyama – Pref. Aichi).
- Entrada: 1.600円.
- Cómo llegar: desde Nagoya, es preciso utilizar el tren de la línea local (Meitetsu) y bajar en la estación Inuyama. Al salir de la estación debemos subir a un autobús local (hay un cartel en la parada que indica que es el autobús para ir a Meiji Mura), que nos dejará en la puerta del museo en unos 20’.
- Álbum de Flickr: Meiji Mura (明治村).


Museo Locomotoras a Vapor Umekoji (梅小路蒸気機関車館)
En Japón hay una gran afición a los trenes, y eso se ve reflejado en la cantidad de libros y revistas especializadas que pueden encontrarse en las librerías, en los numerosos trenes especiales, atracciones en estaciones, y sobre todo en la cantidad de museos relacionados que hay por toda la geografía nipona.

El Museo de Locomotoras de Vapor Umekoji, situado junto al parque del mismo nombre, es tan solo un ejemplo. Este museo, que pertenece a la compañía JR West a través de la Fundación para la Cultura del Transporte, nos muestra los inicios del ferrocarril, con una extensa muestra de locomotoras a vapor. A pesar de ello, según algunas informaciones que he leído recientemente, parece ser que en 2016 está previsto que el museo se amplíe con una gran exposición de máquinas modernas (como el primer shinkansen que circuló), o como mínimo que justo a su lado se abrirá la versión “moderna” del museo de locomotoras.
Este museo se inauguró en 1972 para conmemorar el 100 Aniversario del inicio de las operaciones ferroviarias en Japón para así poder preservar el legado de las locomotoras a vapor y su importancia dentro de la historia del transporte japonés.

El museo tiene dos áreas bien diferenciadas. La primera, que está situada en el antiguo edificio de la estación Nijo (un Bien Cultural Catalogado de la ciudad), trasladada hasta su ubicación actual, nos habla del vapor, de las máquinas que lo utilizaban, y diversas explicaciones para comprender su mecánica. En esta exposición puedes ver desde reproducciones de todas las locomotoras que dieron servicio en Japón, hasta experiencias prácticas o una gran enciclopedia electrónica sobre el tema.
La antigua estación Nijo en la que está situada es la estación de madera más antigua de Japón. También sirvió como oficinas centrales de la Compañía Ferroviaria de Kyôto, una compañía privada de la época. Construida en 1904, estuvo en servicio hasta 1996, cuando se cambió el trazado de las vías de la línea Sagano y se tuvo que dejar de utilizar.
La otra sección del museo está localizada en los talleres y rueda de las antiguas cocheras construidas en Umekoji en 1914 y tiene una gran importancia por ser de las pocas de este tipo que se conservan (esta tiene forma de abanico, cuando la mayoría de las que se construyeron eran rectangulares). Allí podremos ver 19 locomotoras de 17 tipos distintos, y podremos hacerlo de forma muy próxima, subiendo a las cabinas de las locomotoras y tocando los instrumentos de la mayoría de ellas.



También hay una zona en la que se hacen actividades para los más pequeños, maquetas para hacer circular trenes (reproducciones de locomotoras a vapor, evidentemente), e incluso un área de descanso especialmente indicada para los días claros, pues esta parte del museo, que en buena parte se encuentra al aire libre, está situada junto a las líneas actuales del ferrocarril por lo que también podremos ver pasar los trenes de la línea Kyôto-Ôsaka.
Finalmente, por un precio adicional, podremos subir a un tren a vapor real, que tres veces al día nos llevará por un paseo de aproximadamente 1Km y que dura unos 10’, para vivir la experiencia de viajar como se hacía en el pasado.

No es esta una visita habitual, y menos en una ciudad con tantas cosas para ver como Kyôto, pero si muy recomendable para los amantes de los ferrocarriles o los que quieren ver cosas “distintas”. Y si visitáis el mercado de Tô-ji, se puede llegar fácilmente a pie hasta el parque Umekoji, redondeando la mañana con la visita al propio parque y al museo.
Informacinó importante:
- Lugar: Museu Umekoji (Kyôto – Pref. Kyôto).
- Entrada: 400円 (+ 200円 subir en tren a vapor).
- Cómo llegar: puede llegarse caminando desde la estación JR de Kyôto, pero lo más práctico es bajar en la parada Umekojikoenmae de las líneas de autobús 205 y 208, o caminando unos 15’ desde la estación Tanbaguchi de la línea Sagano de JR.
- Álbum de Flickr: Museo Locomotoras a Vapor Umekoji.
Museos y exposiciones
Durante todo el mes de Enero os he estado presentando diversos museos japoneses que he considerado eran interesantes de visitar. Como ya he dicho en algunas ocasiones, cuando viajo no acostumbro a visitar los museos si no tienen algún interés especial, pues generalmente se necesita demasiado tiempo para verlos adecuadamente. Pero esto no es ningún problema en Japón, que además de los museos que podríamos considerar convencionales, casi todos los castillos, muchos templos y en menor medida otros sitios que seguramente visitaréis, se han convertido en museos o, como mínimo, exposiciones permanentes o temporales relacionadas con el lugar.

En Occidente es habitual que haya este tipo de exposiciones en los edificios emblemáticos: los “tesoros” de las catedrales, los muebles y objetos decorativos de palacios y otros edificios importantes, tienen su equivalente en los templos y castillos japoneses. En Japón la mayor parte del arte y de los objetos históricos tienen una fuerte relación con los propios edificios. Así, los castillos japoneses, especialmente los que han sido totalmente reconstruidos, es habitual que incluyan algunos pisos de museo o exposición de armas y armaduras. En los jardines, muchas veces pertenecientes a antiguas casas samuráis, tienen edificios que han sobrevivido (o han sido reconstruidos) en los que se aprovecha para mostrar objetos de todo tipo. Los templos a lo largo de su historia han acumulado grandes cantidades de objetos culturales, no solo estatuas o pinturas, que a veces se muestran en alguno de sus edificios. Y evidentemente, los propios edificios podrían formar parte de un museo propio, como Meiji Mura, en el que se pueden ver reunidos edificios de planta europea originarios de la Era Meiji que han sido trasladados o reconstruidos en un gran museo al aire libre de estructuras reales.
Finalmente, querría remarcar que en Japón hay muchos museos muy pequeños, centrados en una figura o concepto muy determinado, como podría ser el caso del Museo Ghibli, centrado exclusivamente en este estudio de animación. Pero no es más que un ejemplo. Para no abandonar el tema del manda, en Japón hay muchos museos relacionados con el manga y el anime, pero únicamente hay uno (que se encuentra en Kyôto) dedicado genéricamente al manga. El resto están centrados en un estudio de animación, autor o personaje concretos.

Foto: Arturo

¿Qué quería remarcar con todo esto? Pues que realmente no hace falta que os preocupéis en buscar museos que expongan lo que os interesa, que si no es muy específico, seguro que encontraréis suficientes ejemplos generales en cualquier sitio que visitéis como para poder quedar satisfechos.
Este es el último artículo dedicado a los museos de este primer mes de ¡21 meses, 12 temas”, así que dejadme hacer un repaso a los museos que hemos visitado a través del portal (nota: esta lista se irá actualizando a medida que escriba nuevos artículos relacionados con el tema):
Yushukan (遊就館)
Justo al lado de Yasukuni, el memorial más controvertido del mundo dedicado a los soldados caídos por su patria, se encuentra Yushukan, que podríamos considerar el Museo de la Guerra nipón.

Este museo fundado en 1882 y reconstruido en 1932, es el más antiguo de Japón, pero no por eso es menos dinámico, pues constantemente está siendo reformado y a veces incluso ampliado para mostrar nuevos objetos relacionados la historia militar de Japón. Inicialmente se inauguró para mostrar los diversos objetos relacionados con los soldados cuyo nombre está inscrito en el vecino santuario de Yasukuni, y se fue ampliando a medida que Japón participaba en nuevas guerras a finales del siglo XIX y principios del siglo XX. En 1923 quedó muy dañado a causa de un terremoto, manteniendo su funcionalidad en edificios provisionales hasta que en 1932 se construyó el edificio actual. Después de la guerra fue cerrado por decreto, pero en 1961 volvió a abrir sus puertas, siendo ampliado en 1986 cuando la totalidad del edificio original de 1923 fue reformado y abierto al público.
El museo actual consta de dos plantas, una dedicada básicamente a las guerras más antiguas, y otra dedicada exclusivamente a la Gran Guerra de Asia Oriental, que es como los japoneses denominan la Segunda Guerra Mundial en el teatro de operaciones del Pacífico.

Ambas plantas contienen numerosos objetos de los períodos que representan, así como paneles explicativos y, si es oportuno, reproducciones de medios de la época (hay bastantes portadas de periódicos de los días previos a Pearl Harbour). También hay maquetas, reproducciones y reconstrucciones de situaciones y maquinaria bélica diversa, aunque teniendo en cuenta la cantidad de maquetas explicativas que suele haber en los museos japoneses, considero que aquí, donde serían mucho más necesarias, no hay suficientes. Es posible que la limitación de espacio haya impedido la representación a tamaño natural de muchos objetos (especialmente vehículos y armas de gran calibre) como sucede en otros museos de la guerra de todo el mundo, pero aún así la muestra es muy interesante y suficientemente representativa.
A parte de los contenidos del museo propiamente dicho, dentro del recinto, pero pudiéndose acceder a ellos sin necesidad de pagar la entrada hay una tienda en la que puede encontrarse todo tipo de material, desde el simple recuerdo a libros y material audiovisual sobre el tema, maquetas y material más que suficiente para arruinarte si, como a mí, te gusta el tema. Y para los que tengáis prisa o no queráis entrar en el museo por cualquier motivo, en la entrada ya podéis tener una pequeña muestra con varias reconstrucciones: un caza Mitsubishi Tipo 0 de la flota japonesa preparado para los portaaviones, y vulgarmente conocido como Zero. Se trata de un Modelo 52, reconstruido a partir de fragmentos de aviones abatidos encontrados en las islas del Pacífico; la Locomotora Nº31 del Modelo C56, que sirvió en Tailandia, en la línea de Burma; y finalmente también hay dos cañones, uno de 15cm Modelo 89 que es el único d este tipo que queda en Japón, donado a Yasukuni como monumento a las unidades de artillería pesada junto a un obús de 15cm Modelo 96.



Si me preguntáis si es museo es recomendable, teniendo solo en cuenta mi opinión personal diría que es de visita obligatoria, pero teniendo en cuenta que eso se debe a mi gran afición a la historia de la guerra, querría matizarlo. Es un museo muy interesante, a pesar que tiene diversos inconvenientes. El peor de todos considero que es que el porcentaje de carteles también en inglés es muy inferior al de otros museos japoneses, cosa que no permite conocer realmente la “versión del otro bando” (no entraré aquí en opiniones personales sobre este tema). También es un inconveniente que no hayan más reproducciones a escala real, pero como ya he dicho, esto puede deberse a una cuestión de espacio. Lo que si me preocupó realmente es que de objetos personales de la Segunda Guerra Mundial, a pesar de haber muchos, en algunos museos ridículamente pequeños de otras partes del mundo, prácticamente he visto muchos más (estoy pensando en museos de regimientos ingleses que combatieron en el Pacífico, y que capturaron muchos recuerdos de los vencidos). Pero a pesar de todo esto, sigue siendo un museo muy recomendable, y una magnífica culminación de la visita a Yasukuni.
Información importante:
- Lugar: Chiyodaku (Tokyô – Pref.Tokyô)
- Entrada: 800円
- Cómo llegar: la estación de metro Kudanshita (líneas Toei Shinjuku y Tokyo Metro Tozai y Hanzomon) es la más próxima a la avenida principal que conduce al santuario, a pesar de que también son bastante cercanas las estaciones Ichigaya (líneas Toei Shinjuku y Tokyo Metro Yurakucho y Nanboku) y Iidabashi (JR y Tokyo Metro líneas Yurakucho y Tozai).
Museo de la espada japonesa
La espada japonesa es uno de los elementos de su cultura del que los japoneses se sienten más orgullosos, Para ellos ni ahora ni nunca se ha tratado únicamente de una arma, un objeto para matar, si no que ha reflejado en gran medida los conceptos estéticos y el espíritu de los ancestros, en muchos casos convirtiéndose además en una obra de arte y en fuente de leyendas de todo tipo.
Teniendo todo esto en cuenta, y considerando que era necesario cuidar y proteger adecuadamente estos tesoros para las generaciones futuras, en 1948 se creó el NBTHK con el objetivo de salvar la espada japonesa de la crisis que representó la política de confiscación llevada a término tras la guerra.

NBTHK son las siglas de Nihon Bijutsu Token Hozon Kyokai, o Sociedad para la Preservación del Arte de la Espada Japonesa, o simplemente Museo de la Espada, que de hecho es el museo que se creó en 1968 para mostrar las espadas de la sociedad y todo tipo de objetos relacionados. De hecho, la colección del museo incluye 120 piezas, entre las cuales se incluyen algunos tesoros nacionales, bienes culturales e importantes objetos de arte. Pero esta sociedad no se encarga únicamente de conservar y mostrar las espadas, si no que también han recuperado al antigua tradición Tatara de preparar el hierro indispensable para construir las espadas, y después de la reconstrucción en 1977 de la Forja Tatara, han enseñado estas técnicas a las nuevas generaciones.
Llegar al museo puede ser bastante complicado, pues no está demasiado bien señalizado (yo lo encontré casi de casualidad cuando estaba a punto de darme por vencido), está fuera de las rutas habituales que utilizan los turistas, a medio camino entre el parque Yoyogi y la zona de los rascacielos de Shinjuku. Una vez allí es bastante probable que consideréis que el museo no vale la pena por la caminata y los posibles problemas para encontrarlo, pues para ver un montón de espadas y complementos, si no eres un experto que pueda apreciar los detalles de construcción, sin duda ya habrás tenido tu buena ración en los otros muchos museos y exposiciones que hayas podido visitar. Tal vez tengáis suerte y también haya alguna exposición temporal que sea más interesante. Ya la verdad es que pensé que había perdido mucho tiempo y energías, hasta que vi la sección en la que venden libros relacionados con el tema, algunos de los cuales están en inglés, y que me plantearon un gran dilema sobre cuáles comprar.

Información importante:
- Lugar: Shibuya (Tokyô – Pref. Tokyô)
- Coste: 525¥.
- Cómo llegar: se deben andar unos 10’ desde la estación Sangubashi, a dos paradas de Shinjuku en la línea privada Odaikyu.
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