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Chinatown (中華街)

Como ya comenté en el artículo anterior, mi principal interés al visitar Yokohama (横浜) siempre ha estado puramente culinario, y para eso creo que no hay nada mejor que hacer una buena cena en Chinatown (中華街).

Foto Micki. Temple Kanteibyo

Foto: Micki. Templo Kanteibyo

El barrio de Chinatown de Yokohama, el más grande de Japón, se fundó en 1863, y actualmente podríamos decir que se ha convertido en un gran aparador turístico de la ciudad. Dentro de este barrio puedes encontrar cientos de restaurantes y tiendas de souvenirs, tiendas en las que puedes encontrar objetos tradicionales chinos, un montón de locales en los que te leen la mano, te hacen el horóscopo o te adivinan el porvenir de cualquier otra forma y, sobre todo, mucho ambiente, no en vano el barrio lo visitan más de ocho millones de turistas al año. Y creo que en esta estadística, tal vez un poco desfasada en el tiempo, no incluye a los propios habitantes de Yokohama, ya que es bastante habitual ver grupos de estudiantes paseando por el barrio, así como muchas parejas (el Parque Yamashita, la zona costera donde suelen ir las parejas de Yokohama y alrededores, está justo al lado de Chinatown).

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Foto: Fiber

Foto: Xavi Gracia 'Fiber'

Foto: Micki

Foto: Micki

Desde el punto de vista de los lugares de interés, el barrio no destaca especialmente, diez puertas que delimitan las zonas del barrio, algunas de las cuales casi no se pueden ver de empotradas que están en los edificios; el China Museum Yokohama Daisekai (DASKA) que por 500¥ te traslada a las calles de la antigua china (a la tienda de recuerdos se puede entrar gratuitamente); y un par de templos: el Ma Zhu Miao, dedicado a la diosa Ma Zhu, protectora del mar y dadora de felicidad, y el Kanteibyo, dedicado al héroe Kanwu, que es considerado el dios de la prosperidad. Pero esto no importa mucho, ya que lo realmente interesante es el ambiente que hay por las calles (especialmente por la tarde, antes de cenar), y la posibilidad de degustar buena comida china (de diferentes regiones de China) y mucho más variada que la comida adaptada a los gustos occidentales que se puede encontrar en la mayoría de restaurantes de aquí.

Foto: Arturo

Foto: Arturo

Foto: Arturo

Foto: Arturo

Foto: Xavi Gracia 'Fiber'. Las calles solo puedes econtrarlas así de solitarias a primera hora de la mañana.

Foto: Xavi Gracia 'Fiber'. Las calles solo puedes econtrarlas así de solitarias a primera hora de la mañana.

Información importante:

  • Lugar: Yokohama (横浜)
  • Como llegar: desde Tokyo podéis coger cualquier tren de la línea Tokaido hasta la estación de Yokohama y allí hacer transbordo a la línea JR Negishi y bajar en la parada Ishikawa-cho (la estación no tiene pérdida, ya que las paredes están profusamente ilustradas con motivos chinos y el nombre de Chinatown está escrito en inglés). Si ya estás en Yokohama, también puedes llegar en metro, bajando en la estación Motomachi Chukagai, de la línea Mirato Mirai.

Foto: Arturo. Estació de JR

Foto: Arturo. Estación de JR

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Foto: Fiber

Foto: Xavi Gracia 'Fiber'

Foto: Arturo

Foto: Arturo

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Museo del Ramen (新横浜ラ_メン博物館)

Entrada del museu

Entrada del museo

Yokohama, la segunda ciudad del país, tiene cosas interesantes de ver, pero la verdad es que cada vez que he ido me lo he planteado básicamente como una excursión gastronómica, en la que de paso hacer un poco de turismo. Esto fue especialmente así la última vez que estuve en esta ciudad. Mi intención era comer en el Museo del Ramen, y después merendar y cenar en Chinatown, y en los momentos entre una y otra comida hacer alguna que otra visita. La verdad, si os gusta probar cosas nuevas para comer, os recomiendo que hagáis lo mismo.

Hoy os hablaré del Museo del Ramen que hay en Shin-Yokohama (新横浜). Aunque reciba el nombre de museo, en realidad es una especie de parque temático de un tipo bastante habitual en Japón. No es un parque con atracciones, que es lo que nosotros podríamos entender como parque temático, pero si que tiene una ambientación muy original. La verdad es que cuando entré me sorprendió bastante, tal vez porque me esperaba algo diferente (pero eso no quiere decir que no disfrutara de lo lindo).

Supongo que del ramen no hace falta que hable demasiado, pues la gran mayoría ya habréis oído hablar de esta sopa de fideos tan popular en todo Japón, donde el secreto y la diferencia radica en la forma de combinar sus cuatro elementos principales: fideos, salsa de soja, el caldo y los añadidos, para obtener diferentes sabores y texturas (existe incluso una película japonesa del año 1985 llamada “Tampopo” cuyo argumento se centra en como hacer este proceso para obtener resultados de primera calidad).

El “museo” es un poco difícil de encontrar ya que no se ve mucho (incluso teniendo un mapa bastante detallado tuve que dar unas cuantas vueltas antes de poder encontrarlo). Además, en cuanto entras empiezas a pensar que te han tomado el pelo. En la planta baja, justo a continuación de la entrada se encuentra lo que podría considerarse el museo en sí, con un poco de historia del ramen y su evolución, todo ello integrado dentro de una macro tienda del ramen, donde puedes encontrar desde diferentes tipos de ramen y utensilios para prepararlo (si no entiendes de cocina no sabrás ni por donde empezar), hasta simple merchandising relacionado con el lugar. Cuando empiezas a preguntarte dónde están los restaurantes de ramen (motivo principal por el que había ido), encuentras una escalera que baja (si, baja a los sótanos), que te llevan a unos callejones bastante oscuros que no entiendes muy bien lo que significan, hasta que empiezas a ver los “añadidos”. Y es que el museo está ambientado como un atardecer en las calles de Tokyo de los años 50-60, donde puedes ver cosas como una tele de la época (emitiendo un programa de los de entonces), una oficina de correos (no es real, no sirve para enviar una postal a los amigos), o una tiendecita de chucherías en la que puedes encontrar dulces de la época de tus padres así como otras cosas raras, y finalmente un bar (que sirve de zona de fumadores) y los propios restaurantes. Todo en conjunto distribuido entre dos plantas, como podéis ver en el plano adjunto.

Planol de la zona de restaurants

Plano de la zona de restaurantes

Por lo que respecta a los restaurantes, en el local hay siete de diferentes (y a veces alguno más como a invitado temporal), en el que puedes degustar diferentes formas de ramen (los restaurantes son originarios de todo Japón, desde Hokkaido hasta Kyushu). Los restaurantes funcionan como cualquier otro restaurante de su tipo, a la entrada hay una máquina expendedora en la que adquieres un ticket con lo que quieres comer, y en cuanto hay un sitio disponible, te cogen el ticket y te sirven rápidamente lo que habías pedido (son restaurantes rápidos, no para quedarse demasiado tiempo una vez acabado el plato). Mi recomendación es que elijáis únicamente medios boles de ramen si queréis probar diferentes sabores y texturas (yo me comí en total un bol y medio y casi salí rodando; podría haberme comido medio bol más, pero preferí controlarme para la segunda parte de la visita gastronómica a Yokohama). La dirección del museo considera que durante la visita todo el mundo debería, como mínimo, comerse un bol de ramen (aunque no se obliga a ello de ninguna forma). Y por lo que respecta a los precios, también son como los de cualquier otro restaurante del mismo tipo, unos 550¥ por medio bol y 750¥ por un bol entero.

Sobre los restaurantes, pues la verdad es que no pude probarlos todos, pero os recomiendo especialmente el Ryushanhai, que es el número 4 del plano, y su Akayu Karamiso Ramen. En este plato le ponen karamiso (miso picante), pero se lo ponen en forma de una bola en el centro del plato, de forma que se va deshaciendo poco a poco, proporcionando un sabor muy peculiar que va intensificándose (y si no queréis que sea tan picante, siempre podéis quitar parte de la bola o hacer que se disuelva más lentamente si no agitáis demasiado el contenido del plato).

Información importante:

  • Lugar: Yokohama
  • Coste: 300¥ + comida (aprox.550¥ por medio bol y 750¥ por un bol entero)..
  • Cómo llegar: desde Tokyo podéis coger cualquier tren de la línea Tokaido, y al llegar a Yokohama (según a la estación que lleguéis o, si primero hacéis una visita turística, según donde os encontréis) coger el metro o el tren hasta Shin-Yokohama. El museo se encuentra a pocos minutos a pie, saliendo por la salida 8 de la estación.

Autobús acuático

En toda visita a Tokyo es casi obligatorio visitar Asakusa (浅草) y muy especialmente su templo y la avenida comercial que conduce hasta él (de todo lo cual hablaré más adelante). Pero incluso haciendo una visita al barrio para ver un poco más de uno de los barrios más tradicionalmente populares de la ciudad (cosa que poca gente hace), la visita acabará como muy tarde hacia mediodía, dejando toda la tarde libre para visitar otra área de la ciudad (Asakusa, como otras muchas zonas, está un poco apartada de todo). Evidentemente, con metro o tren rápidamente estaréis en cualquier otro punto de la ciudad para acabar de disfrutar el día, pero si habéis comido por la zona de Asakusa y queréis otra forma de ver la ciudad, os recomiendo un paseo por el río Sumida (隅田川) con el autobús acuático de la Tokyo Cruise Lines para ir hasta Hamarikyu (浜離宮) y, si os gusta caminar, acabar el día subiendo a la Torre de Tokyo.

La estación de la línea del río sumida se encuentra muy ceca del templo de Asakusa, y recorre el río hasta llegar al muelle Hinode, haciendo una pequeña parada por el camino en el parque Hamarikyu (situado muy cerca del mercado de pescado de Tsukiji). El recorrido dura 35 minutos (40 minutos hasta el muelle Hinode), cuesta 720¥ + la entrada al parque (750¥ hasta el muelle Hinode) y sale uno cada 30 minutos (hasta las 15:40h, cuando sale el último barco que hace parada en el parque, ya que este cierra a las 17:00h).

Otra opción es coger el barco Himiko (ヒミコ), un barco de aspecto futurista (y que podéis ver en el vídeo superior), que os llevará hasta Odaiba en unos 50 min por poco más de 1000¥, aunque solo circula tres o cuatro veces al día. Además, Odaiba es suficientemente grande como para dedicarle un día completo, no solo una tarde.

Tal vez os estaréis preguntando qué tiene de especial este recorrido, aparentemente totalmente orientado al turista. Pues la verdad es que más parece pensado para salidas festivas de los propios tokiotas, pero lo que realmente me parece interesante es que no solo puedes ver la ciudad desde otro punto de vista, sino que además, en su recorrido el barco pasa por debajo de 13 puentes, todos ellos diferentes tanto en estructura como en color, y que se puede ver el considerable sistema de esclusas para evitar inundaciones, o les gigantescas construcciones edificadas sobre tierras ganadas al mar.

Planol del recorregut

Plano del recorrido

El gran inconveniente para gente como yo, tal y como podréis apreciar en el vídeo, es que el barco está pensado para ver, pero no mucho para poder plasmar lo que ves. Los sitios desde donde puedes fotografiar o filmar los puentes en todo su esplendor son muy pocos, y siempre se llenan con los primeros que llegan. Claro que si sólo queréis disfrutar de la vista, sus grandes ventanas panorámicas y su techo de vidrio os permitirá una amplia visión de todos los detalles.

Foto: Arturo

Foto: Arturo

Información importante:

  • Lugar: Sumidagawa (Taitō-ku – Tōkyō)
  • Coste: 720¥ (+ entrada a Hamarikyu).

El Camino de la Filosofia (哲学の道)

El Camino de la Filosofía (哲学の道), también conocido como del Filósofo, es un camino de unos 2.5 km de longitud, que va desde Gingakuji (銀閣寺) hasta el puente Nyakuoji pasando cerca de numerosos templos grandes y pequeños, como Mirokuin (弥勒院), Hônen-in (法然院), Anrakuji (安楽寺), Reikanji (霊鑑寺), Ôtoyojinja (大豊神社) y Nyakuojijinja (若王子神社), y aunque están fuera del camino, también podríamos incluir los cercanos Eikando (永観堂) y Nanzenji (南禅寺), buena parte de los cuales se merecen una entrada propia en este blog.

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Se trata de un camino que discurre junto a un canal cubierto por cerezos, en el que se respira tanta tranquilidad que podrías dejarte llevar por su calma y belleza (o en palabras del profesor de filosofía Nishida Kitarô que lo puso de moda al decir que cuando paseaba por él era capaz de perderse en sus propios pensamientos). A lo largo del camino hay diversos templos a muy poca distancia, por lo que es recomendable tomárselo con calma y dedicarle a todo en conjunto la mayor parte de un día, dejando que el ambiente penetre en nuestra alma, visitando algunos de los templos que hay por el camino (según la saturación de lugares sagrados que hayáis alcanzado desde vuestra llegada a Kyoto), y aprovechar para ver algunas de las mejores vistas que se pueden obtener de Kyoto desde las montañas en que se encuentra. Podríamos decir que es un remanso de paz dentro del ruido de la ciudad, que se encuentra a muy poca distancia montaña abajo.

Este camino lo he recorrido dos veces, y sigo descubriendo nuevos rincones. En el vídeo incluido más arriba he dejado el sonido directo para que podáis comprobar el silencio que se respira en general (excepto cuando la tecnología te persigue, en este caso en forma de helicóptero). Como excursión de un día podéis hacer todo el camino, visitando los principales templos de la zona (como mínimo recomendaría Gingakuji, Honenin, Eikando y Nanzenji), y por la tarde podríais aprovechar para visitar el Santuario Heian, muy próximo, y si os interesa la artesanía, el Kyoto Handicraft Center (aunque para mi gusto está demasiado enfocado en vender cosas tradicionales a los turistas). Otro punto a tener en cuenta es que dicen que el camino varía mucho según la estación del año, y la verdad es que mi gran asignatura pendiente es recorrerlo durante la primavera, cuando los cerezos estén en flor (espero poder remediarlo pronto).

Foto: Xavi Llobet

Foto: Xavi Llobet

Sobre los templos que podéis ver en el vídeo, el primero es Honenin (法然院), un templo de la secta Jodo que destaca por su puerta con techo de paja y por los montículos de arena rastrillada formando motivos diversos, aunque en el vídeo no pueden apenas apreciarse por que el día anterior había caído una tromba de agua que seguramente se llevó una buena parte.

Entrada Honenin

Entrada Honenin

El segundo templo, Ôtoyojinja (大豊神社), es casi una rareza, ya que se trata de un templo shinto en medio de una zona donde casi todos los templos son budistas. No es muy grande ni parece demasiado bien cuidado, pero si que debe atraer mucha gente si hemos de hacer caso de las placas con deseos que había (en el templo hay muchos inari (zorros), a los que se invoca para tener buena suerte, así como otros animales que no se si tienen la misma función, pero las placas hablan por si solas).

Plaques demanant desitjos a Ôtoyojinja

Placas pidiendo deseos en Ôtoyojinja

Como he dicho anteriormente, el camino está plagado de templos, pero los más importantes me los he reservado para futuras entradas de este blog, donde podré comentarlos con la profundidad que se merecen. Además, he de remarcar que en los dos que he mencionado aquí no hay que pagar entrada, cosa que no pasa con los templos más importantes.

Información importante:

  • Lugar: Kyoto
  • Como llegar: desde la estación de Kyoto se puede llegar con los autobuses 5, 17 y 100, bajándoos en la parada Gingakujimichi, aunque si cogéis el autobús 100, podéis bajar en Gingakujimae, que está más cerca (además de seguir una ruta más interesante y diría que más rápida).
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