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Desplazarse por Tokyo (I)

Tokyo, como la gran ciudad que es, dispone de un sistema de transporte público variado y muy práctico, además de ser eficiente y fiable (mucho más que el transporte de, por ejemplo, Barcelona). Eso si, podría decirse que es bastante caótico si no estás acostumbrado. En Barcelona, por ejemplo, existen diversos medios de transporte, pero desde hace tiempo están agrupados en la ATM (Autoridad del Transporte Metropolitano) y mantienen una uniformidad que podríamos considerar práctica. En Tokyo (como en el resto de Japón), la proliferación de compañías privadas ofreciendo servicios simultáneamente con las públicas hace que todo el sistema pueda parecer totalmente caótico (en realidad solo hace falta acostumbrarse).

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Para viajar por Tokyo puedes utilizar el autobús, el metro, el tren, el taxi, e incluso en barco. Del autobús acuático ya he hablado anteriormente en este blog, y teniendo en cuenta el tránsito habitual en las calles de Tokyo, la verdad es que no recomendaría utilizar ni el autobús ni el taxi. Esto nos deja con el metro y el tren, con los que puedes llegar prácticamente a cualquier punto de la ciudad (al menos a los más interesantes turísticamente hablando).

La línea Yamanote de JR es una línea circular que hace el recorrido completo en aproximadamente una hora, pasando por Ueno, Akihabara, Tokyo, Shinagawa, Shibuya, Shinjuku, e Ikebukuro, y por tanto es muy recomendable si dispones del JR Pass, aunque no sale a cuenta adquirir más días de este pase simplemente para coger este sistema de transporte al desplazarte por dentro de Tokyo.

Por otro lado, las demás líneas JR (Keihin-Tohoku, Chuo-Sobu, Chuo, Saikyo-Rinkay) y las líneas privadas cubren algunas de estas zonas, y las que están más alejadas de la línea Yamanote. Atención especial merece el monorraíl de la línea Yurikamone, que cubre el servicio de Odaiba (de la que ya hablé en la entrada sobre el Miraikan) y sus convoyes sin conductor.

Por lo que respecta al metro, existen dos compañías que cubren la mayor parte de la ciudad de forma complementaria: Tokyo Metro y Toei Subway. A muchos de los principales puntos de interés se puede llegar con cualquiera de las dos compañías, pero es posible que con alguna de ellas el recorrido necesario y el tiempo invertido en el desplazamiento sean considerables.

Mas adelante os hablaré de forma más específica del metro y de las diversas opciones para ahorrar dinero (el transporte es realmente caro, así que cualquier opción es buena para ahorrar).

Información importante:

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Miraikan (未来間)

miraikan01El Miraikan, o Museo Nacional de la Ciencia Emergente y la Innovación (o casi podríamos decir que es el Museo de la Ciencia Futura), es un lugar bastante interesante, tanto para la gente aficionada a la ciencia y la tecnología, como para la gente que simplemente le guste ver demostraciones de lo que será el futuro. El Miraikan es un museo de la ciencia, pero bastante distinto a otros museos similares que he visto, como el de La Caixa en Barcelona, que generalmente están más preocupados en mostrar lo que ya se sabe. En el Miraikan se puede ver y, sobre todo, tocar y experimentar mucho más que en otros museos, y los temas tratados son más actuales y próximos, casi futuristas. Robótica, nanotecnología, el genoma, la exploración espacial… todo muy bien explicado (también en inglés) a lo largo de las diversas plantas, dónde se puede tocar, ver, comprender y experimentar (si los estudiantes que lo estén visitando en esos momentos te dejan algún hueco).

Pero sin duda, lo que más llama la atención a todos los visitantes son las demostraciones de robótica, y muy particularmente las de ASIMO, el famoso robot humanoide de Honda que puede verse en acción dos o tres veces al día.

El museo está dividido en cuatro grandes áreas: Innovación y futuro, Ciencia y tecnología de la información, Ciencias de la vida, i El Medio ambiente y la investigación en las fronteras de lo conocido (el espacio, las profundidades del océano, etc.). Todas ellas están distribuidas por dos plantas bastante extensas, complementadas por toda una serie de salas para otros usos como un planetario en el que también pueden proyectarse películas panorámicas, exposiciones temporales de todo tipo, y el denominado Geo-Cosmos, una gigantesca bola del mundo que puede verse desde un puente oval que sube de la primera a la segunda planta de la exposición, y que también puede verse desde unos asientos especiales, que te permiten ver la bola del mundo flotando por encima tuyo. Sobre la superficie del Geo-Cosmos se proyectan imágenes de la superficie de la tierra, mapas térmicos, pluviométricos, etc.

En resumen, una visita que puede ocuparte todo un día si eres un fanático de la ciencia, y si no lo eres, un buen complemento a una visita más general a toda Odaiba.

Información importante:

  • Lugar: Tokyo (Odaiba)
  • Entrada: la entrada al museo cuesta 600¥. Además, las exposiciones temporales suelen tener entradas independientes.
  • Cómo llegar: desde la estación JR de Shimbashi, puedes coger la línea Yurikamone hasta la parada Telecom Center (8 paradas en total). Si la visita al Miraikan la realizas dentro de una visita general a Odaiba, lo más recomendable es adquirir el pase de un día, que cuesta 800¥ y te permite un número infinito de viajes por esta línea (que recorre toda Odaiba) durante el día de su adquisición. Para más información sobre esta línea, puedes visitar su página web (en inglés): http://www.yurikamome.co.jp/en/ o también podéis encontrar un resumen (también en inglés) en: http://yurikamome.co.jp/english/index.php#en05 .

Las rocas casadas (夫婦岩)

No se si se considerarán una de las imágenes más vistas de Japón o no, pero la verdad es que aparecen de forma prominente en casi todas las guías que he visto. Me refiero a las llamadas Rocas Casadas (Meteoiwa -夫婦岩), un par de rocas, una mucho más grande que la otra, unidas por una gruesa cuerda de paja de arroz (shimenawa) que pesa más de una tonelada.

Las rocas, que en realidad no son tan grandes como se podría pensar, representan a Izanagi e Izanami, los dioses creadores según la religión Shinto, y por tanto representan la masculinidad y la feminidad unidas por la cuerda del matrimonio. Es por eso que muchas parejas acuden al lugar, casi en peregrinación, para pedir un buen matrimonio.

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Además de las rocas, el recinto sagrado incluye un templo dedicado a Miketsu, la diosa de la comida, y un montón de estatuas de ranas que puedes encontrar por todas partes, y que sin duda también representan algún aspecto relacionado con el matrimonio (¿Tal vez la fertilidad?), y que hace que mucha gente las remoje con agua antes de rezar ante ellas.

Yo no lo he visto, pero dicen que una de las mejores imágenes que puedes obtener es en verano, cuando sale el sol entre las dos rocas. Y por otra parte, conviene evitar la marea baja, ya que el fondo queda al descubierto y se pierde el efecto al ver las dos rocas juntas.

Uno de los eventos característicos que se celebran tiene lugar a principio de año, y consiste en cambiar la cuerda que une las rocas, en la que los jóvenes que se quieren casar se tiran al agua helada para nadar hasta las rocas para realizar el cambio de la cuerda.

Sobre el pueblo de Futami (que desde noviembre de 2005 forma parte del mismo municipio que Ise), es un lugar muy tranquilo, pero sin ningún otro elemento destacable. Es por eso que lo más recomendable es visitarlo de paso a ver otros puntos de la zona como los Santuarios de Ise, Mikimoto, Edo Wonderland Ise, etc. (aunque algunos de ellos tan solo son accesibles por carretera).

Foto: Micki

Foto: Micki

Foto: Arturo

Foto: Arturo

Información importante:

  • Lugar: Futami (Ise)
  • Cómo llegar: desde Nagoya podéis coger las líneas JR o de la compañía privada Kintetsu, pero os recomiendo JR (no solo porque seguramente tendréis el JR Pass). Lo más sencillo es coger un JR Rapid Mie que os evitará hacer transbordos. El trayecto dura aproximadamente hora y media, y cuesta 2110 ¥, pero hay que tener en cuenta que solo pasa un tren cada hora. Por lo que respecta a la línea de la Kintetsu, es más cara (unos 2800 ¥), tarda más, y además deberéis coger un autobús porque queda un poco lejos. Desde la estación JR de Futaminoura (二見浦駅) las rocas casadas se encuentran a unos 15 minutos caminando (el camino es bastante recto, y al lado mismo de la estación hay un mapa para que podáis orientaros).
  • Dónde comer: Futami es un sitio bastante pequeño en el que seguramente no pasaréis demasiado tiempo, pero si queréis comer antes de seguir hacia otro lugar, al lado mismo de las rocas casadas hay un sitio para comer, pero no os puedo comentar como está, ya que no entré en él.

Yasukuni (靖國神社)

Estos días las televisiones hablan mucho de las conmemoraciones del inicio de la Segunda Guerra Mundial en Europa; el mes pasado en Japón tuvieron lugar los actos por la paz con motivo del aniversario del lanzamiento de las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki; ahora parece que la propaganda rusa quiere demostrar, a través de un documental que han pasado las cadenas controladas por el gobierno ruso, que la culpa de que Polonia fuera invadida es de los propios polacos; y precisamente hoy he visto un documental sobre Junichiro Koimizu, polémico primer ministro japonés de los primeros años del milenio, que hace unos años provocó las protestas de todos sus paises vecinos por haber visitado el templo de Yasukuni, el lugar donde se deifica a todos los que han dado su vida por Japón.

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No quiero crear un artículo polémico, aunque soy consciente de que el simple hecho de hablar de Yasukuni puede encender la mecha de los malentendidos. Yusukuni no es ningún monumento de glorificación a los soldados japoneses caídos durante la Segunda Guerra Mundial, y mucho menos a los considerados criminales de guerra que han sido deificados en él (es curioso que entre los vencedores de cualquier guerra jamás existan criminales de guerra). Yasukuni fue fundado en 1869 por orden del Emperador Meiji, que quiso honrar la memoria de los caídos por su país durante el duro proceso de modernización y apertura de Japón. Llamado inicialmente Shokonsha, en 1879 pasó a llamarse Yasukuni, que quiere decir “preservar la paz para la nación”. Las divinidades shinto veneradas en el santuario son las de aquellos que han sacrificado sus vidas porque deseaban una paz duradera para Japón, y no está restringido a los soldados, ya que muchas de sus 2.460.000 divinidades son mujeres o niños que por una (buena o mala, no pienso entrar en juicios de valor) mentalidad, que para muchos occidentales no es comprensible, han muerto en el campo de batalla (como muchos niños de las escuelas de Okinawa que murieron defendiendo su isla junto a los soldados, o chicas que hacían funciones de enfermera), o en objetivos militares (fábricas de armamento), miembros de la cruz roja, marineros mercantes que transportaban suministros en tiempos de guerra, periodistas y fotógrafos, etc. De hecho, incluso se honran británicos, taiwaneses y coreanos. Podríamos decir que Yasukuni es mucho más universal que los monumentos a los caídos por la Segunda Guerra Mundial que hay en muchos lugares de Europa, o los monumentos a los caídos durante la Guerra Civil que hasta hace no demasiado tiempo podían verse en muchos rincones de España.

Pero al margen de su significación, Yasukuni es un sitio muy bonito para visitar, aunque no pueda verse en su totalidad, y para gente como yo (que le gusta mucho la historia) tiene el interés añadido de que al lado mismo puede visitarse el Yushukan (遊就館), el Museo de la Guerra. La visita a este museo es bastante interesante, ya que realmente abarca los momentos más importantes de la historia moderna de Japón, con muchos paneles explicativos (lástima que solo los más importantes estén también en inglés), escritos de forma muy didáctica (la función que creo debería tener todo museo, no ser un simple repositorio de objetos) y, lo que yo consideré más interesante, desde el punto de vista japonés (se ponen de relieve algunas “casualidades” que pocas veces he visto mencionadas, ni que fuera de pasada, en medios occidentales), cosa que te permite tener un poco más de información para comparar y llegar a tus propias conclusiones (ya se sabe que nadie dice toda la verdad). Lo único que tal vez eché en falta fueron más maquetas explicativas (como hay en otros muchos museos nipones) y más objetos originales de la Segunda Guerra Mundial (seguramente porque la mayor parte están como botín de guerra en infinidad de museos occidentales).

Entrada del museo

Entrada del museu

Es una lástima que en el interior del museo no se puedan hacer fotos, ya que hay algunas reconstrucciones a escala (incluso a escala real) muy interesantes. Pero te has de conformar con las reconstrucciones de la entrada, al lado de la tienda y la cafetería, donde puede apreciarse un caza, algunos cañones y otros ejemplos de lo que te espera en el interior.

En resumen, una visita recomendada si no vas justo de tiempo, especialmente adecuada para combinar con la visita al Palacio Imperial, o al menos a los jardines abiertos al público.

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Información importante:

  • Lugar: Tokyo (Chiyodaku)
  • Entrada: La entrada al museo Yushukan es de 800¥
  • Como llegar: la estación de metro Kudanshita (líneas Toei Shinjuku y Tokyo Metro Tozai y Hanzomon) es la más cercana a la avenida principal que conduce al santuario, aunque también están cerca las estaciones Ichigaya (líneas Toei Shinjuku y Tokyo Metro Yurakucho y Nanboku) y Iidabashi (JR y Tokyo Metro líneas Yurakucho y Tozai)

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Ginkakuji (銀閣寺)

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Entrada

Entrada

Situado en las estribaciones de las montañas del Este (東山), Ginkakuji (también conocido como el Pabellón de Plata) es un templo Zen que el 1482 mandó construir Ashikaga Yoshimasa, octavo shogun del periodo Muromachi, como lugar al que retirarse. Está situado al principio del Camino de la Filosofía (哲学の道), y es uno de los más concurridos de la zona. En diversos sitios se dice que con este templo el shogun quería emular a su abuelo, que construyó Kinkakuji, también conocido como Pabellón Dorado (金閣寺), que está situado en el otro extremo de Kyoto, pero al parecer esto no es cierto y, de todas formas, al contrario que su casi homónimo del Oeste, en él la plata que le da nombre no existe por ningún lugar. En cualquier caso, el sitio es bastante interesante, e incluye dos tesoros nacionales y un jardín Zen dividido en dos partes muy características. Si además empiezas a subir por la montaña, también puedes ver algunas vistas del templo y de la ciudad, aunque para esto dentro de las propias Higashiyama hay sitios mucho más adecuados.

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El templo está situado al final de una calle con bastante pendiente llena de tiendas de recuerdos y sitios para comer o beber alguna cosa (una buena forma de medir la popularidad del sitio). Desde la entrada, en primer lugar te encuentras con el Ginkakuji gaki, un camino de unos cincuenta metros de longitud entre dos elevados setos que no te permiten ver el interior del recinto hasta el momento oportuno, cuando al atravesar una pequeña puerta tienes la primera visión del jardín de piedra formado por un montículo de arena blanca con una forma similar al Fuji (su nombre es Plataforma para Ver la Luna), que se va extendiendo desde su base para formar una gran área de arena blanca rastrillada para formar lo que se denomina Mar de la Arena de Plata. Las leyendas dicen que la arena refleja la luz de la luna, mientras que la plataforma es para sentarse a esperar que esta aparezca por encima de las Higashiyama. En cualquier caso, pese a ser uno de los elementos más conocidos del templo, este mar de arena es muy posterior a la construcción del templo.

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Alrededor del mar de arena pueden verse los dos tesoros nacionales que anteriormente comentaba, el propio Ginkakuji, inicialmente denominado Kannonden (Sala de Kannon), que tiene dos plantas; la primera de estilo residencial japonés, mientras que la segunda parece un templo chino. El techo está culminado por un ave fénix que protege el lugar, dedicado a la diosa del perdón. Desgraciadamente, ahora mismo están restaurando este pabellón, y creo recordar que estará así hasta mediados del año que viene, así que si lo visitáis en breve no veréis más que andamios y no oiréis otra cosa que gente trabajando por todo el jardín. Por lo que respecta al segundo tesoro nacional, se encuentra al otro extremo del “mar de arena” y es un edificio de una sola planta llamado Tôugudô (o Sala de la Búsqueda del Este).

También podéis encontrar un jardín más “convencional”, situado alrededor de un estanque, que con sus plantas i rocas invita a recordar tiempos pasados según la literatura china y japonesa (o eso se supone según el pensamiento Zen), pese a que actualmente la cantidad de gente que pasea por él no invita demasiado a la reflexión. Finalmente, podemos empezar a subir por la montaña siguiendo una serie de caminos que nos permitirán ver el templo y un poco de la ciudad que se extiende a nuestros pies desde diferentes puntos de vista. Atravesaremos pequeños puentes de diferentes estilos, cada uno de los cuales sin duda tiene un nombre propio y una determinada simbología, y que tienen la ventaja que no todos los visitantes del templo recorren.

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Información importante:

  • Lugar: Kyoto
  • Entrada: 500¥
  • Com llegar: desde la estación de Kyoto se puede llegar con los autobuses 5, 17 y 100, bajándoos en la parada Gingakujimichi, aunque si cogéis el autobús 100, podéis bajar en Gingakujimae, que está más cerca (además de seguir una ruta más interesante y diría que más rápida).
  • Álbum Flickr: Templos de Kyôto

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