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Destino Japón (II)

Ya hace bastante tiempo, unos compañeros de clase de japonés y yo tuvimos una interesante conversación delante de unas cervezas sobre la mejor forma de viajar i conocer un país. Las dos posturas eran, básicamente: ir a la aventura y planificar. Creo que ambas son perfectamente válidas y que ambas tienen ventajas e inconvenientes, pero por mucho que lo hablamos, mi postura no se movió ni un milímetro de la planificación (cabe decir que yo tampoco los convencí a ellos de que cambiaran la suya).

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Foto: Miguel - Hotel Cápsula (Nagoya)

Ir a la aventura comporta, a mi entender, más riesgos que ventajas, y la verdad es que las posibles molestias superan con creces lo que yo considero un mínimo de comodidad para viajar. Y no solo eso, planificando tal vez te pierdas algunas cosas, pero estás seguro de que las que consideras interesantes no te las perderás. También ganas en seguridad y puedes asegurarte de que vas a dormir en un ryokan, en vez de tener que hacerlo en hoteles de negocios totalmente occidentalizados (yo, excepto si no existe alternativa alguna, siempre elijo ryokan), o incluso en hoteles cápsula (aunque dormir alguna vez en uno de ellos sería interesante, pero no como costumbre).

Si te gusta ir con mochila, y no te importa cargarla durante casi todo el día (aunque en Japón hay consignas no demasiado caras –unos 600¥ por día- por todas partes, especialmente en las estaciones de tren, y con suficiente capacidad para dejarla), lo tuyo es ir a la aventura, pero si vas con maleta y no quieres arruinarte en consignas, es mejor planificar. Ir a la aventura tiene la ventaja de que si llegas a un sitio que te gusta, puedes quedarte allí hasta que te canses, cosa que si lo tienes todo planificado no puedes hacer (o hacerlo con penalizaciones económicas por parte de los ryokan reservados a los que dejar de ir por decisiones de última hora). Pese a todo, si lo planificas con tiempo, puedes descubrir cosas interesantes con el tiempo suficiente para asegurarte de que no te lo vas a perder. Y como ejemplo, la fiesta en Takayama de la que ya os hablé aquí. Me enteré de ella al buscar información por si era interesante ir desde Nagoya, donde tenía intención de estar en esos días. Pues gracias a la planificación pude cambiar de planes, estuve menos días en Nagoya y acabé pasando un par de días en Takayama, con una reserva de ryokan, que conseguí porque lo pedí con meses de antelación, ya que durante esos días no se encuentra un lugar libre desde mucho tiempo antes de la fecha. En estos momentos, algunos de los amigos de los que os he hablado anteriormente, deben estar de vuelta de Japón. No se cómo les habrá ido, pero se que iban a Takayama sin ninguna reserva, a la aventura, y ellos mismos estaban plenamente convencidos que acabarían durmiendo en la calle…

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Sawanoya Ryokan (Ueno-Tokyo)

Finalmente, la única gran ventaja que le encuentro a viajar a la aventura (relacionada con el “esto me gusta, aquí me quedo”) es que vas viendo las cosas mientras haces camino, por lo que los viajes son menos pesados, y si hace falta puedes ver las cosas también de noche, libre de la obligación de tomar otro tren para dirigirte al lugar donde duermes. De todas formas, teniendo en cuenta la magnífica red de comunicaciones que tiene Japón, los viajes no son especialmente incómodos, por largos que sean. Es por eso que generalmente me decido por un área a visitar, estableciendo una especie de lugar base bien comunicado, desde donde sea fácil visitar todos los sitios que me interesa visitar.

Tal vez os preguntéis a que viene toda esta diatriba. Pues bien, como segunda parte de la planificación del viaje, generalmente decido dónde dormiré teniendo en cuenta los sitios que quiero ver, reservando los ryokan que me interesan (por localización, instalaciones, precio, o lo que sea). En esta ocasión tengo la intención de visitar las zonas de Kansai, Kyûshu y Kantô, y por tanto he buscado alojamiento en Kyoto, Fukuoka y Tokyo, y tan solo me quedan tres días por decidir, aunque lo más probable es que los pase en la zona de Ise o Hakone. Sobre el motivo de estas elecciones y los sitios que visitaré, ya hablaré de ellos en otra entrada. De momento, os dejo con los enlaces a las principales webs en las que podéis encontrar ryokan (y a veces también hoteles) por todo Japón. Algunas también ofrecen servicio de reserva, pero yo suelo mirar directamente las páginas web de los hoteles referenciados, y reservo directamente.

Información importante:

Web Hyperdia actualizada

Anteriormente, en el artículo sobre el JR Pass ya hablé de esta web para encontrar los horarios de todos los trenes de Japón, y de hecho también me vaso mucho en ella para saber precios y duración de los viajes de muchos de los otros artículos. Pues bien, esta web se ha actualizado (si tenéis la página que di anteriormente en favoritos, actualizadla a: http://www.hyperdia.com/).

La nueva página es muy similar a la anterior, pero tiene un diseño más claro y, sobre todo, es más práctica. Además de introducir más opciones entre los posibles filtros de búsqueda (por ejemplo, ahora podéis especificar que tan solo queréis coger trenes JR, muy útil si queréis exprimir al máximo vuestro JR Pass); los nombres de las estaciones los podéis afinar mejor gracias a que a medida que los escribís aparecen las posibilidades; si queréis hacer alguna corrección no hace falta volver al principio, solo debéis ir hasta el final de la página y modificar los criterios; si queréis hacer un viaje de ida y vuelta, solo es necesario apretar el botón de invertir destinos y cambiar la hora para tener preparada la búsqueda del viaje de vuelta. Además, parece que han actualizado los datos a fecha de octubre de este año.

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Como inconveniente, por eso de buscar siempre algo malo, podríamos decir que ahora las fechas en que puedes buscar horarios han quedado muy restringidas en el tiempo a un periodo de seis meses (antes podías buscar horarios en cualquier fecha, y ahora no), seguramente para aumentar la fiabilidad, aunque yo jamás he tenido ningún problema ni error en la información obtenida.

Iga-Ueno, ciudad ninja (伊賀上野市)

Shinobi02El título de esta entrada tal vez os parezca un poco exagerada, pero la verdad es que los temas ninja son omnipresentes por toda la población, desde el tren local a los símbolos de los lavabos públicos, pasando por los reclamos de las tiendas o las tapas del alcantarillado. Y no es que realmente sea una ciudad llena de ninjas, ni que sea la única que haga bandera de ellos, pero si se trata de una de sus principales atracciones turísticas, en la que se basa gran parte de la propaganda turística del lugar, además de ser una zona históricamente famosa por sus ninjas, y sobretodo popularizada recientemente por mangas, series de anime, o incluso una película como Shinobi (2005), que llegó a estrenarse (con no demasiado éxito) en cines españoles.


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Foto: Micki

Foto: Micki

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Foto: Micki

Sobre esta población se puede decir que es muy tranquila, y que tiene, además de una casa museo ninja, que es la atracción principal, un castillo, algunos museos de personajes locales y unas vistas magníficas (todo concentrado alrededor del parque Ueno, a poca distancia de la estación de tren Uenoshi, de la compañía privada Kintetsu). Tal vez poca cosa si se tiene en cuenta el largo viaje que seguramente tendréis que hacer para llegar, pero a quién no le despertado nunca la imaginación estos personajes “misteriosos”, los fabulosos ninja o shinobi, popularizados tanto por la literatura como el cine, y que para muchos occidentales siempre van unidos a los samuráis al pensar en Japón. Y además, la agradable sorpresa al llegar allí es que en este lugar se los toman en serio por lo que realmente eran, no según los estereotipos creados por el cine.

Foto: Micki

Foto: Micki

Foto: Arturo

Foto: Arturo

Shinobi04 Foto: Arturo

La casa museo, que como ya he dicho es prácticamente la única cosa importante que ver, se encuentra en la misma colina que el castillo y algunos de sus museos, muy cerca de la estación de la compañía local (si utilizáis los ferrocarriles JR no tendréis más remedio que acabar cogiendo este tren). La casa está dividida en tres secciones bien diferenciadas: la casa en si, el mueso, y la zona de demostraciones.

Foto: Arturo

Foto: Arturo

La casa es un edificio tradicional, pero lleno de escondites y trampas que se utilizaban para ocultar cosas o huir rápidamente en caso de necesidad. Unas kunoichi (mujeres ninja) vestidas con perfectos trajes ninja de color rosa (si, no me he equivocado al escribir, llevan ropas de color rosa) te explican en japonés (pero si hay occidentales despliegan unos carteles resumen en inglés) y hacen demostraciones de como se utilizaban todos estos recursos.

El museo muestra ejemplos de todo el utillaje que utilizaban los ninja, así como paneles explicativos de cómo se utilizaban y maquetas (una cosa muy típica de los museos japoneses). El material expuesto es realmente amplio, variado para mostrar variaciones de los mismos utensilios, e incluso se muestran objetos que no eran de uso habitual, pero que también utilizaban cuando era necesario (como un cañón de mano). Al final de la visita al museo podéis encontrar, como no, la tienda de recuerdos, donde comprar desde camisetas con motivos alegóricos, hasta shurikens de plástico o metal.

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Foto: Micki

Foto: Micki

Foto: Micki

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En la tercera parte, la zona de demostraciones, a determinadas horas y por un precio adicional, te explican y hacen demostraciones de cómo luchaban los ninja y cómo aprovechaban los recursos que tenían. La explicación es en japonés, y la música escogida posiblemente deja bastante que desear (demasiada “Operación Imposible”), pero es perfectamente comprensible tan solo con las demostraciones. Finalmente, los visitantes pueden hacerse una foto con los “ninja” y “kunoichi” (estos ya no van de rosa) que han actuado, y puedes lanzar cinco shuriken a una diana de poliespán por 200 ¥.

Foto: Micki

Foto: Micki

Foto: Arturo

Foto: Arturo

Información importante:

  • Lugar: Iga-Ueno
  • Coste: la entrada al museo cuesta 700¥. El espectáculo tiene un coste adicional de 200¥, y lanzar cinco shuriken al final de este último tiene un coste adicional de 200¥.
  • Cómo llegar: desde la estación JR de Nagoya, se debe tomar la JR Kansai Line hasta Kameyama (Mie) y allí hacer transbordo hasta IgaUeno, donde has de hacer transbordo a la línea Kintetsu de Iga, hasta la estación Uenoshi. El trayecto dura un poco más de 2h, más el tiempo de los transbordos, pero es la más económica si tienes el JR Pass, y la que menos transbordos te obliga a hacer. El trayecto en JR cuesta 1620¥, mientras que el tren de la Kintetsu tan solo cuesta 250¥ (el recorrido es de tan solo 8 minutos). El tren de la Kintestsu sale de la misma estación a la que llega el tren de JR, donde acaba la línea Kintetsu.

    Desde Osaka se debe tomar la línea JR Yamatoji, hacer transbordo en Nara y bajar del tren en Kamo (Kyoto), donde se debe hacer transbordo a la línea JR Kansai hasta IgaUeno, para finalmente coger el tren de la Kintetsu como en el caso de llegar desde Nagoya. El trayecto tiene una duración bastante similar a si vienes de Nagoya, y un coste (el tren de JR) de 1.450¥.

  • Dónde comer: la verdad es que no hay demasiados lugares para escoger donde comer, y recomendaría que lo hicierais en horario japonés, ya que si vais demasiado tarde, es posible que no encontréis ningún lugar dónde hacerlo.

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Foto: Arturo

Foto: Arturo

Foto: Arturo

Foto: Arturo

Entenderse en Japón

Foto: Skaven

Foto: Skaven

Aunque desde hace bastante tiempo parece que está de moda estudiar japonés por diversas causas (boom del manga, interés por su cinematografía, negocios, etc.), la verdad es que creo que poca gente puede decir realmente que sabe hablar japonés (aunque bastante gente podría hablarlo con dificultades), y este puede ser una preocupación que determine la decisión final de viajar a Japón (¿Una vez allí, como me entenderán?), o que esta derive hacia las opciones de los viajes organizados, con una guía que te solucione los problemas, aunque, personalmente, creo que es la peor forma de viajar, pues salen mucho más caros y finalmente puedes no ver cosas muy interesantes, pero fuera de los circuitos habituales.

Un concepto bastante erróneo (yo mismo lo cometí la primera vez que visité Japón), es pensar que allí podrás entenderte perfectamente si sabes inglés. Pues bien, es cierto, pero también es falso. Lo que si es totalmente cierto es que, sabiendo inglés, tal vez no te entenderás con facilidad, pero tampoco es probable que te pierdas, que pases hambre por no saber que pedir, o que la barrera idiomática te estropee unas buenas vacaciones.

Pero dejad que me explique con más claridad. En Japón hay bastante gente que sabe inglés (la mayoría con grandes dificultades), pero su conocimiento no es ni mucho menos generalizado. Muchos establecimientos hoteleros tienen al menos una persona que sabe inglés (los ryokan adheridos a una de las páginas web que suelo consultar para planificar mis viajes tienen como norma que, como mínimo, una persona del personal sepa hablar inglés), al igual que los grandes almacenes y las tiendas más importantes, con la ventaja de que si preguntas a alguien que no sabe inglés, lo más probable es que te diga que esperes un momento mientras va a buscar a la persona de la tienda que sabe inglés (aunque esté en la otra punta o en otro piso).

También es cierto que muchos de los carteles están también en inglés, o al menos el nombre japonés escrito en romanji (como en las estaciones de metro y ferrocarril). En los lugares turísticos siempre encontraréis guías del lugar en inglés. De hecho, cada vez es más habitual encontrarlas también en castellano. Y en diversos sitios también es posible encontrar guías voluntarios que, de forma gratuita, te enseñan el lugar explicándote qué es cada cosa). Incluso en dos ocasiones he encontrado que el guía sabía (Ritsurin Koen – Takamatsu, Shikoku) o estaba aprendiendo (castillo de Inuyama) castellano.

Y sobre otro aspecto muy importante de cualquier viaje, la comida, es habitual que los restaurantes y paraditas de comida tengan fotografías representaciones de sus platos hechas con cera, así que tan solo tienes que señalar (el idioma universal de los gestos) lo que quieres y… ¡Buen provecho!

Foto: Skaven

Foto: Skaven

En cualquier caso, todo esto que he comentado es posible gracias sobre todo a un factor que, al menos hasta ahora, he comprobado que es general en todo Japón: la amabilidad de sus habitantes. Tal vez no te entiendan, pero harán el esfuerzo de comprenderte. Posiblemente hablarán un inglés horrible, pero si eres un poco hábil haciéndote entender, seguro que acabas encontrando lo que buscabas o logrando lo que querías. ¿Que no encuentras un lugar? Enseña un mapa a alguien (la mayor parte de tarjetas de lugares incluyen mapas para llegar, incluso para ayudar a los propios japoneses, pues no tienen unas direcciones lógicas según lo que podríamos imaginarnos los extranjeros) y, como mínimo, te señalarán el punto en que te encuentras en ese momento, facilitándote así el encontrar el lugar buscado. De hecho, en mi primera visita a Kyoto, estaba buscando el ryokan (imaginaros, cargado de maletas i demás) en medio de un entramado de callejuelas que parecían todas iguales, hasta que entré en una casa particular (la entrada estaba abierta de par en par) hasta que salió una anciana que de inglés ni media palabra, pero al enseñarle el mapa de localización del ryokan, no solo me indicó el lugar, sino que hizo parar a un vecino que pasaba con la bicicleta, e hizo que nos guiara personalmente hasta la puerta del ryokan, y eso que al girar la primera esquina ya pudimos ver el cartel del ryokan.

Por tanto, si sabes hablar más o menos bien japonés, mucho mejor, pero con inglés, paciencia y buena disposición, no tendréis ningún problema para disfrutar de unas buenas vacaciones en Japón.

Destino Japón

Foto: Skaven

Foto: Skaven

Como ya he comentado en la introducción de este blog y en algunas de sus entradas, hasta este ahora he estado en Japón en tres ocasiones, pero todavía tenía una asignatura pendiente, visitar Japón durante la primavera, cuando los cerezos están en flor. Bueno, además de ver sitios en los que todavía no he estado y en otros que nunca me cansaría de ver, o en los que tengo la sensación de que me falta algo (ni que sea una buena fotografía).

Pues bien, si no hay ningún percance (toquemos madera), la próxima primavera volveré otra vez a Japón, para ver los cerezos en flor, visitar lugares nuevos y revisitar otros, y por si a alguien le sirve de algo, iré explicando en este blog mis acciones y decisiones al respecto de este viaje. Es cierto que para alguien que realice un primer viaje a Japón (quien probablemente más necesitará los consejos e ideas), muchos de los lugares que visitaré no serán especialmente interesantes al compararlos con otros que ya he visitado y a los que no volveré, pero de todas formas, aquí va mi posible granito de arena.

Siempre que voy a Japón, aparte de decidir las fechas en que puedo realizar el viaje, procuro ser flexible dentro de las posibilidades, ya que la diferencia de precio en los vuelos puede ser sustancial variando tan solo en un día o dos las fechas de los vuelos. Sobre las compañías que efectúan vuelos a Japón, pueden encontrarse para todos los gustos: Air France tiene vuelos a las principales ciudades de Japón, al igual que KLM y Finnair. Alitalia y British Airways se que tienen vuelos, como mínimo a Tokyo y Ôsaka, y alguna vez, buscando en agencias online como Rumbo o Atrápalo, he encontrado vuelos de Aeroflot y SuissAir, a parte evidentemente de JAL. De los tres viajes que he realizado hasta ahora, el primero lo hice con Alitalia, pero la verdad es que con su fama (especialmente con las maletas) no da demasiada confianza, y actualmente ya no es de las más baratas. Los otros dos viajes los he realizado con Air France y, la verdad, excepto los malditos controles de París, no tengo ninguna queja de su servicio. British Airways, dependiendo del vuelo tiene el inconveniente que has de cambiar de aeropuerto (recogiendo maletas y demás) al hacer el transbordo en Londres. Y la compañía japonesa JAL es carísima excepto si realiza un vuelo compartido, en cuyo caso es la otra compañía la que determina el precio. Y sobre las compañías como Aeroflot y SuissAir mejor no hablar (de hecho, una vez encontré que la tarifa de Aeroflot era la más barata con diferencia, pero el tiempo de espera al transbordar en Moscú era de unas 12 horas). Finnair no la he cogido nunca, aunque algunos de sus precios (no demasiado) son bastante ajustados, pero un amigo que cogió su vuelo a Nagoya, tuvo suficiente tiempo de transbordo como para visitar la capital finlandesa, básicamente porque no tienen vuelos diarios que te permitan ajustar el tiempo de viaje.

Esto nos deja pues con KLM y Air France, que es como si fueran la misma compañía ya que ofrecen destinos similares y pertenecen al mismo grupo aéreo. Sobre Air France ya he comentado que no tengo queja alguna, excepto el hecho de tener que volver a pasar el arco y el control de pasaportes en París durante el transbordo. Otro inconveniente (excepto, quizás, si coges el billete a través de una agencia) es que no puedes hacer una “ruta” entrando en Japón por una ciudad y saliendo por otra (al menos a precios asequibles), lo que te obliga a perder mucho tiempo en desplazamientos internos. En cambio, con KLM si que puedes hacerlo, y en parte por eso es la compañía con la que viajaré en esta ocasión, realizando un vuelo BCN-Ámsterdam-Ôsaka, y regresando por Tokyo-Ámsterdam-BCN, y todo por menos de 600€ (lo cierto es que es una oferta especial por el 90 Aniversario de KLM y porque el vuelo de ida tiene lugar antes del 31 de Marzo del año que viene).

Foto: Skaven

Foto: Skaven

Tal vez penséis que es un poco prematuro tener ya el billete a tantos meses vista, pero la verdad es que soy bastante (de acuerdo, mucho) planificador, y me gusta tener las cosas bien atadas. Además, esta oferta creo que no dura demasiado tiempo y, en todo caso, los billetes baratos he podido comprobar que se agotan realmente rápido, con meses de antelación, así que ya los he adquirido.

En próximas entradas iré desgranando mis intenciones y planes para este viaje, aunque como dijo un militar (¿Tal vez Sun Tzu? Ahora mismo no recuerdo quién), “ningún plan resiste al contacto con el enemigo”, y se por propia experiencia que esto es muy cierto.

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