Desplazarse por Tokyo (II)

transport05transport06En la entrada anterior ya comenté que la forma más recomendable para desplazarse por Tokyo es utilizar el metro, del que existen dos compañías que cubren la mayor parte de la ciudad de forma complementaria: Tokyo Metro y Toei Subway. A muchos de los principales puntos de interés se puede llegar con cualquiera de las dos compañías, pero es posible que con alguna de ellas la vuelta necesaria y el tiempo invertido en el desplazamiento sean considerables. Es por ello que antes de ir a cualquier sitio recomendaría estudiar con detenimiento el plano de las líneas, y comprobar a que compañía pertenece cada una.

¿Por qué todas estas consideraciones sobre las dos compañías de metro? Pues básicamente porque, si bien existen pases compartidos, los billetes para viajar por una de las compañías no te sirven para transbordar a la otra, aunque los billetes son intercambiables, siempre que su valor sea suficiente. Y es que el metro de Tokyo (como el resto de transportes de Japón), no tiene un único precio, sino que este depende de las estaciones de origen y destino, y el valor mínimo de la Toei Subway es superior al de la Tokyo Metro.

Sobre el servicio de metro en general, cabe decir que es muy fiable y, aunque tiene incidencias como cualquier otro servicio, estas son poco numerosas y se solucionan rápidamente (a veces incluso desvían trenes por otras vías, que de vías van sobrados). Pero la característica más evidente (al menos para mí, que estoy acostumbrado al servicio de metro de Barcelona) es su capacidad de transporte. Es cierto que en Tokyo se desplazan millones de personas, pero es que las líneas principales tienen convoies de hasta diez vagones, y su cadencia de paso puede medirse por segundos. De hecho, hacia el final de la hora punta, cuando empiezan a retirar trenes, una vez empecé a contar en voz baja en el instante en que el último vagón de un convoy abandonaba la estación… y antes de contar 21, el primer vagón del siguiente convoy estaba entrando en la estación.

Foto: Xavi

Foto: Xavi

Foto: Xavi

Foto: Xavi

Sobre las estaciones también hay que remarcar algunas cosas. En primer lugar, son muy grandes, y no solo pueden albergar los diez vagones de algunos convoies, sino que a parte de esta distancia mínima, muchas estaciones tienen un andén mucho más largo. De hecho, si hemos de hacer caso de las indicaciones de los transbordos (en los que se indica la distancia desde ese punto hasta finalizar el transbordo), algunos andenes pueden tener más de 200m de longitud. Y hablando de transbordos, no penséis que es sencillo hacer un transbordo, ya que muchas veces son muy largos (el más largo que he visto, teniendo en cuenta las distancias antes mencionadas, era de más de 1 Km.), complicados porque dan muchas vueltas, y has de subir y bajar muchas escaleras (algo poco agradable si vas cargado), y unos conocidos me contaron que encontraron uno en que tenías que salir a la calle y seguir las marcas del suelo. Evidentemente, estamos hablando de Japón, donde las galerías subterráneas son habituales, especialmente alrededor de estaciones de tren y metro, y así, en Shinjuku, es posible recorrer bajo tierra la distancia que separa tres estaciones de metro como si fuera un transbordo, pese a no serlo.

Foto: Arturo

Foto: Arturo

¿Qué sistema hay que seguir para coger el metro? Pues realmente no es complicado. Al llegar a la estación debes consultar los mapas de las líneas para saber el precio aplicable a la estación de destino. A veces los mapas están únicamente en japonés, pero desde hace unos años todas las estaciones tienen un código alfanumérico para facilitar la movilidad de los extranjeros (en realidad no hacía falta, ya que los nombres también están escritos en romanji, pero supongo que era demasiado complicado para americanos y australianos, los principales turistas occidentales). Una vez sabes el importe del billete, puedes adquirirlo en las máquinas expendedoras, en las que puedes elegir el idioma inglés. Si tienes dudas, siempre podéis preguntar al personal de la estación (siempre hay algún empleado) o adquirir por defecto el billete más barato, y ya lo arreglaréis a la salida. Para entrar hay que validar el billete y, sobre todo, guardarlo bien, no tanto para enseñarlo a posibles revisores, que creo que no hay (o yo al menos no he visto ninguno), sino porque a la salida habéis de volver a pasar el billete por la máquina, que se quedará el billete a no ser que la parada sea de transbordo (si, a veces para hacer el transbordo has de pasar por las máquinas validadoras al salir de una línea y al entrar en la siguiente). Si habéis adquirido un billete con un importe inferior al necesario, antes de la salida hay unas máquinas en las que, si introduces el billete, te indican cuánto te hace falta pagar, y te dan el billete para poder salir de la estación.

Y sobre la salida, antes de decidiros por una u otra (muchas de las estaciones tienen decenas de salidas al exterior), mirad bien las indicaciones de cada una, más que nada porque no solo indican las calles, sino también están indicados los principales lugares de interés turístico (los que seguramente estaréis buscando). Y lo remarco tanto porque si os equivocáis de salida, no solo habréis caminado mucha distancia bajo tierra, sino que es posible que acabéis yendo a parar a un lugar muy alejado de vuestro destino, e incluso es posible que sea complicado poder llegar a el por la calle.

En la entrada anterior también comenté que los precios son bastante elevados, y que existen pocas formas de ahorrar (tipo tarjetas multiviaje). Las opciones son:

    – Si compras a la vez 10 billetes, te regalan el que hace 11.
    – Existen diversos pases de viajes ilimitados durante un día en una determinada compañía, pero la verdad, si no realizas al menos cinco o seis viajes con la misma compañía de metro (algo bastante improbable), no salen a cuenta. También los hay para coger cualquiera de las dos compañías, pero son aún más caras y sólo salen a cuenta si has de coger muuuuchas veces el metro.
    – También existen unas tarjetas denominadas SUICA y PASMO que, aunque no sirven para ahorrar dinero, si que son prácticas, ya que son tarjetas de prepago con las que no solo puedes pagar el billete de casi todos los sistemas de transporte de la ciudad i alrededores (según la tarjeta), sino que incluso puedes pagar en las tiendas del metro, son fácilmente recargables, y tan solo deben pasarse por un lector para que se te descuente el importe exacto del billete.

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A nivel más de curiosidades, podríamos mencionar que en algunas líneas, determinados convoies se desdoblan en trenes, haciendo un recorrido hasta más allá de la última estación; o que en la estación de Akihabara pueden leerse un par de carteles en castellano; o los ya conocidos vagones exclusivos para mujeres, que en determinados horarios (horas punta de mañana y tarde) tan solo pueden subir mujeres, que así evitan los tocamientos de algunos aprovechados en los momentos en que los convoies van a reventar.

Foto: Arturo

Foto: Arturo

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