Eikando (永観堂)

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Siguiendo la ruta del Camino de la Filosofía, después de Ginkakuji (銀閣寺), el siguiente templo importante que encontramos es Zenrin-ji, aunque es más conocido como Eikando, un complejo de edificios y jardines bastante grande, con diversos elementos interesantes, desde estatuas de Buda Amida hasta construcciones originales como el Garyûro (dragón durmiente) o el Suikinkutsu (un curioso diseño de “fuente” que hace música), pasando por magníficas vistas de Kyoto desde la pagoda de dos pisos que representa el punto más elevado del templo.

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Garyûro (dragón durmiente)

Originalmente construido como lugar para entrenar a monjes por un discípulo de Kôbô Daishi, en poco tiempo se convirtió en templo con el permiso del Emperador Seiwa, recibiendo el nombre de Zenrin-ji. Años más tarde, en el periodo Heian, su Abad, conocido popularmente como “Eikan”, expandió considerablemente el templo y se preocupó mucho de los pobres, por lo que se le acabó conociendo como Eikando. Actualmente, después de diversos incendios en diversas épocas convulsas de la historia nipona, es la sede principal de la secta Jôdo shu (Budismo de la Tierra Pura).

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El complejo del templo es bastante grande, con diversos edificios y numerosas salas con decoraciones muy interesantes. La guía en inglés incluida con la entrada no permite conocer a fondo la historia de los diferentes elementos que se pueden contemplar, como una estatua de Amida Buda con la cabeza mirando hacia atrás, o el Amida Protector del Fuego, una estatua de un grupo de cinco que es la única que ha logrado sobrevivir milagrosamente a los diferentes incendios que ha sufrido el templo.

Sobre el buda que mira hacia atrás (Mikaeru no Amida), la historia dice que a primera hora del día 15 de febrero de 1082, bajo el gélido frío de la mañana, el entonces abad de Eikando, el Abad Eikan (1033-1111) estaba cantando el Nembutsu (según la secta Jôdo, tan solo recitando el Nembutsu puede lograrse la salvación) mientras caminaba alrededor de la estatua de Amida. De pronto, con los primeros rayos de sol, Amida bajó del pedestal y empezó a alejarse, haciendo señales a Eikan para que le siguiera, pero este era incapaz de hacer otra cosa que no fuera mirarlo anonadado, inmóvil y sin poder articular palabra. Entonces, Amida giró la cabeza y, por encima del hombro izquierdo, con una voz muy suave le dijo “¡Eikan! ¡No te entretengas!”. Para poder compartir con los demás esa imagen que tanto lo motivó, Eikan hizo que un escultor tallara una estatua de Buda Amida mirando por encima del hombro. Actualmente esta figura es una de las atracciones principales del templo (y también un Importante Bien Cultural).

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Aparte de los propios edificios, los jardines exteriores (no son zen) son bastante extensos, e incluyen un estanque que atrae a los más pequeños como un imán. Según la época del año, estos jardines presentan distintas tonalidades.

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