¥ (Destino Japón IV)

En la entrada anterior dejé algunos puntos en el aire para poder profundizar más en ellos al hablar de temas relacionados, o en entradas propias, como es el caso del cambio de moneda y del Yen (¥), del que voy a hablar hoy.

Desde que tenemos el Euro la verdad es que muchas veces ni tan solo pensamos que hace falta cambiar moneda para ir a un determinado país (como es el caso de Japón). Y a los bancos creo que les pasa lo mismo. Ahora ya no tienen una cartera de divisas en la mayoría de oficinas, así que si no quieres ir a alguna de las oficinas centrales o de sitios especiales como aeropuertos o estaciones de tren, hace falta que encargues el cambio de moneda con una cierta antelación (tampoco hace falta exagerar, una semana o dos habrían de bastar y sobrar incluso si surgen problemas). Yo os recomendaría que en el caso de Japón pidierais que os consiguieran billetes lo más pequeños posibles, aunque no creo que os sirviera de mucho ya que los bancos suelen tener billetes grandes.

La moneda japonesa se presenta en billetes de 10.000, 5.000 y 1.000 ¥, y en monedas de 500, 100, 50, 10, 5 y 1 ¥. De todos ellos, los más útiles son los billetes de 1.000 ¥ y las monedas de 100 ¥. De hecho, siempre que podáis, os recomiendo que cambiéis billetes grandes para conseguir billetes de 1.000, y acumuléis todos los que podáis, al igual que con las monedas de 100 ¥. ¿Por qué? Pues porque tendréis que utilizar muchas máquinas automáticas, y estas únicamente aceptan billetes de 1.000 ¥ para dar cambio (en los autobuses, por ejemplo, el conductor no lleva cambio, sois vosotros los que habéis de poner el importe en una máquina, pudiendo como mucho cambiar un billete de 1.000 ¥ en otra máquina para obtener monedas, y entonces poner el importe en la máquina de billetes). Y por lo que respecta a las monedas, 100 ¥ es la que más se utiliza en estas máquinas. Por otro lado, las monedas de 5 y 1 ¥ prácticamente solo las utilizaréis al comprar en supermercados y kombini (súpers 24h), y no son aceptadas en casi ninguna máquina, así que, si podéis, sacároslas de encima en estos sitios.

Y como no creo que podáis llegar a haceros una idea real de la cantidad de máquinas expendedoras y similares que podéis llegar a utilizar en un día, diré que en un caso extremo podría ser: billete de metro/bus para llegar a un determinado lugar; tal vez queráis tomaros algo caliente o un café para despertaros, y lo sacáis de una máquina (cuidado con no equivocaros y pedir un café frío si lo queríais caliente o al revés, porque suelen estar juntos en la misma máquina); entrada al lugar que queríais visitar (mueso, parque, etc.) porque sí, incluso para adquirir entradas a veces tan solo encuentras una máquina de tickets; si el lugar tiene posibilidad de degustación, máquinas de degustación (en un museo del sake al que fui, la degustación tan típica del final de visita, como pasa en las destilerías de whisky, cavas, etc., en este caso eran tres máquinas donde por 100 ¥ cada una, podías degustar tres tipos de sake diferente); en el restaurante donde pares a almorzar es posible que tengas que sacar uno o más tickets para encargar la comida; las bebidas que adquieras durante el día para saciar la sed o simplemente refrescarte, lo más probable es que provengan de una máquina; si hacéis más de una visita es posible que tengáis que sacar más de una entrada utilizando una máquina; si no tenéis ningún tipo de abono, billetes de metro/bus para volver al ryokan/hotel; para cenar tal vez repitáis el procedimiento del almuerzo; e incluso es posible que en el propio ryokan/hotel compréis alguna bebida para tomar con calma en la habitación…

Foto: Micki

Ya he dicho que es un caso extremo, pero no tan alejado de la realidad como podríais pensar. De hecho, me estoy acordando de una visita que hice en Tokyo, en la zona de Shinjuku que, dejando al margen las otras visitas realizadas durante el día, creo que recordar que en total obtuve así unos diez o doce tickets a lo largo del día. Y si visitáis algún lugar como el Museo del Ramen, en el que probáis diversos platos, cada uno de ellos requiere un ticket sacado de una máquina distinta (al menos allí la entrada la adquirías en una taquilla normal y corriente, y si comprabas algo en la tienda, pasabas por caja de la forma habitual).

Sobre la cantidad de moneda a cambiar, todo es relativo, pero pensad que si bien casi todos (y remarco el casi, porque no todos las aceptan) los establecimientos hoteleros y grandes almacenes aceptan las tarjetas de crédito para pagar, la inmensa mayoría de sitios para comer, tiendas pequeñas y ventas de entradas (museos, etc.) no lo hacen. En realidad, en Japón no hay demasiada cultura de utilizar las tarjetas (esto va cambiando poco a poco, pero todavía le falta mucho para llegar a los niveles de aquí) y prefieren llevar las carteras llenas de dinero en metálico. También podéis decidir sacar dinero de los cajeros automáticos según lo vayáis necesitando (para eso recomendaría los de las oficinas de correos, que seguro podéis utilizarlos).

Foto: Arturo

Hay mucha gente que se pregunta habitualmente si la vida en Japón es realmente tan cara como dicen. La verdad es que si, y no. Trataré de explicarme. Si vas a un supermercado podrás comprobar que hay productos que realmente son muy caros, especialmente las frutas y verduras, y la carne (sin necesidad de buscar carnes especiales como la ternera de Matsusaka, esa que alimentan con cerveza y le hacen masajes, que es un caso extremo). En el caso de la fruta, por ejemplo, podéis encontrar precios que aquí son por kilo, que allí son por un pequeño número de piezas. Sobre l transporte ya he dicho anteriormente que en general es caro, pero si no quieres ir de sibarita, comes en pequeños restaurantes (de fideos o similares), te alojas en ryokans normalitos-baratos (¡Ey! Que eso no quiere decir que no tengan calidad, porque si comparásemos con lugares de precio similar aquí, la calidad de los establecimientos japoneses sería abismalmente superior) y aprovechas todos los descuentos posibles (como el JR Pass, por poner solo un ejemplo), el viaje no es tan caro como se podría pensar.

Si a eso le sumas el hecho de haber viajado varias veces, acabas teniendo la sensación de que todo es más barato de lo que realmente es, ya que puedo decir que muchos de los precios que pagué durante mi primer viaje, el 2001, cuando nosotros todavía pagábamos con pesetas, son los mismos que pagué el 2008, cuando realicé my último viaje. Evidentemente, con lo que han subido los precios aquí en estos años, la verdad es que pagar lo mismo en Japón hace que todo te parezca sensiblemente más barato. Desafortunadamente, desde mi última visita el Yen se ha reforzado mucho respecto al Euro, y ahora no puedes hacer la sencilla conversión de ¥=Pta. para tener una idea aproximada del precio para comparar (no era exacta, pero servía bastante bien para hacer comparaciones).

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