Japón 2010: día 18

Después de una da cal, otra de arena, por eso hoy tocaba un día reposado y tranquilo, de paseo. Y como es domingo, si estás en Tokyo es casi obligado ir a Shibuya y Yoyogi, cosa que he hecho… en parte para desgracia mía.

En Shibuya porque he acabado frikeando a pesar de no ser Akihabara y, después de visitar Book Off (libros, CD y DVD a precios de risa) y estar seguro de poder salir de Mandarake (si tiene que ver con el manga, es posible que lo tengan, especialmente si es raro o difícil de conseguir) sin nada, he tenido la “desgracia” de ver una Mio (K-On) que me ha gritado a la oreja.

Y en Yoyogi porque había una situación similar a la del parque Ueno, solo que multiplicada por un factor muy elevado… y todo esto proporcional a que Yoyogi es varias veces más grande que Ueno (por cierto, al regresar por la noche, en Ueno todavía había mucha gente, solo que estaban muy borrachos, algunos hasta escandalosamente borrachos). Total, que después de haber llegado empujado por una masa ingente de personas, al marcharme unas dos horas más tarde, una masa similar de gente seguía entrando en el parque… y eso que no había dejado de entrar gente en todo el rato (además, se ha juntado el hecho de que al lado ha tenido lugar un concierto de un ídolo llamado LEI o algo así, y al acabar buena parte de los asistentes se han unido al hanami). Os puedo asegurar que aunque os muestre videos o fotos, ninguno puede hacer justicia a la situación real. De hecho, la policía ha llegado a cerrar uno de los sentidos de la marcha de los puentes que cruzan la calle de acceso para ayudar a que entrara más gente. Si sirve como medida, ha habido un punto en el que he estado unos veinte minutos para avanzar unos 200 metros (tratando de huir de allí).

Entonces, al ver la cantidad de gente que trataba de entrar en el tren contra la masa de gente que salía, he decidido coger el metro, que sorprendentemente iba casi vacío. Y aquí he cometido el último error del día. A medio camino he decidido cambiar de idea y bajar en Ginza para comer en un local bajo un puente donde hace unos años comí un まぐろ (atún) que se deshacía en la boca, pero resulta que se ha convertido en una especie de izakaya, donde se bebe mucho y se come poco (para no tener el estómago vacío), y todo a precios de Ginza.

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