Archive for 25 octubre 2010|Monthly archive page

Comida en los Matsuris (お祭りに食べたい)

Hay mucha gente que piensa que los japoneses son una gente demasiado seriay que tan solo piensan en trabajar, y lo cierto es que cuando trabajan posiblemente si que tan solo piensen en lo que están haciendo, pero en realidad son un pueblo al que le gusta mucho divertirse. Y la más pequeña excusa puede ser un buen motivo para hacer una fiesta, ir de juerga… o, de forma más oficial, celebrar un festival o matsuri (お祭り).

Los matsuris son fiestas muchas veces relacionadas con algún acontencimiento religioso, pero casi se podría decir que esto no es más que una excusa para poder divertirse. La mayor parte se concentran en verano, cuando el tiempo acompaña más el hecho de que la gente quiera salir de casa a divertirse. Así, por ejemplo, a mediados de Agosto en casi todo el país se celebran los festivales de los muertos (el obon), pero pueden encontrarse otros festivales en cualquier momento del año, como el festival de Takayama que tiene lugar en primavera y otoño. Y aunque tal vez no sea exactamente un matsuri, para lo que voy a contaros hoy, también podríamos incluir el hanami (花み) como festival de primavera.

Foto: Arturo

Foto: Arturo

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La otra Hiroshima (広島)

En más de una ocasión ya he mencionado que considero una lástima que la mayor parte de los turistas occidentales (posiblemente por una cuestión de tiempo) tan solo dediquen una visita muy fugaz a Hiroshima y Miyashima, visitando por la mañana el Parque de la Paz y por la tarde la isla de Miyashima, y muy probablemente la propia oficina de turismo tenga parte de culpa, ya que tan solo te hablan de estos sitios si no insistes mucho. Pero Hiroshima (de Miyashima ya he hablado y seguiré hablando en el futuro) es más que el Parque de la Paz. De hecho, incluso haciendo una visita rápida, aprovechando el ir o volver del Parque de la Paz, en vez de vagar por la zona comercial (muy moderna y muy similar a las de las demás ciudades japonesas), haciendo un pequeño rodeo puedes pasar por dos sitios interesantes: el castillo de Hisrohima y los jardines Shukkeien.

Castillo de Hiroshima (広島城)

El castillo de Hiroshima, evidentemente destruido durante la guerra a causa de la bomba atómica, ha sido reconstruido en parte, pudiendo visitarse una entrada y la torre principal, que se utilizan como museo y para realizar exposiciones. Además, en los terrenos del castillo pueden verse las ruinas de diversas instalaciones militares, que fueron los ocupantes del castillo desde la guerra chino-japonesa de 1894-95 hasta el final de la Segunda Guerra Mundial.

El castillo original fue construido en 1589, y también recibió el nombre de “Castillo de las Carpas” (pronunciado “rijo” en japonés) porque el área en que se construyó se denominaba こいのうら (costa de las carpas). Después de un relativamente breve periodo de control por parte de las familias Mori y Fukushima (unos 30 años en total), la familia Asano fue la que lo ocupó finalmente hasta la abolición del sistema de castas en la Era Meiji.

Para llegar, si queréis pasar al regresar del Parque de la Paz, tan solo tenéis que pasar junto al estadio de béisbol que hay cerca de la Cúpula de la Bomba y atravesar la zona de equipamientos que hay detrás del estadio. Posteriormente, si salís por una salida lateral y seguís en dirección a la estación JR, encontraréis el segundo punto de esta ruta “extendida” por la ciudad de Hiroshima, los jardines Shukkeien.

Shukkeien (縮景園)

Estos jardines construidos inicialmente en 1620, bajo el gobierno de Asano Nagaakira, fueron encargados por Ueda Soko, uno de los principales vasallos de Asano y un reconocido maestro de la ceremonia del té, como jardín de su residencia. Su nombre literalmente significa “jardín del paisaje encogido”, ya que representa diversos paisajes a escala reducida, siguiendo el modelo de los paisajes en miniatura de Xihu en Hangzhou (China).

El elemento más destacable es el lago central, que contiene más de diez islitas grandes y pequeñas y que está situado en el centro de una circunferencia de colinas, valles, puentes, casa de té y plantas perfectamente distribuidas, todas ellas conectadas por un sendero que permite recorrer todo el jardín mientras se da la vuelta al lago.

En 1945 el jardín quedó destruido por la bomba atómica, pero en 1951 ya estaba nuevamente abierto al público (formaba parte del patrimonio de la ciudad desde 1940) pese a no haber finalizado la reconstrucción, que no acabó hasta 1974, cuando se terminó la reconstrucción del último de los edificios (el Meigetsutei).

La verdad es que pese a tratarse de un jardín rodeado totalmente por la ciudad (uno de los límites es el río, pero los demás son edificios y calles), es muy relajante pasear por él, ya que casi no se escucha ningún ruido exterior, una buena culminación para una visita más completa a Hiroshima.

Información importante:

  • Lugar: Hiroshima (Pref. Hiroshima)
  • Cómo llegar: al ir o volver del Parque de la Paz desde la estación de JR a pie puede pasarse por delante de los dos sitios con solo dar un pequeño rodeo.
  • Coste: 360円 torre del castillo; 250円 Shukkeien.

Respetar los originales

Hace unas cuantas semanas los blogs de manga se hicieron eco de numerosos comentarios de mangakas muy conocidos protestando por la piratería que acabaría destruyendo su “modus vivendi”, lo cual impediría que se produjeran nuevos mangas y animes. No es mi intención hablar o valorar el hecho de la piratería en si misma, sino comentar una serie de puntos relacionados con en mundo de las obras originales y su comercialización.

Uno de los razonamientos que más se utilizan para atacar la piratería es que la calidad respecto de los originales es ínfima, pero la verdad es que es uno de los puntos que considero más erróneos. Cada vez la calidad de las versiones (dejad que denomine así los trabajos de muchos aficionados que pueden encontrarse por Internet) es más excepcional, e incluso podría decirse que en muchos casos superior a algunas versiones comerciales. Actualmente es cada vez más fácil realizar versiones de muy alta calidad con los ordenadores personales; ya no hacen falta aparatos especializados, profesionales y totalmente fuera del alcance del aficionado medio. Creo que es por eso que las empresas que se dedican a esto han empezado a ponerse las pilas para realizar ediciones cada vez más cuidadas en los detalles, ajustando el precio al máximo. Pero no siempre ha sido así, para desesperación de muchos aficionados, y considero que, en parte, esta “prepotencia” de ciertas empresas ha fomentado (entre otros muchos factores) lo que ahora estos mismos responsables denominan “plaga contra la creatividad”.

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El Pueblo Hida (飛騨の里)

En Japón pueden encontrarse numerosos “parques” o “pueblos” con una temática específica, y no tan solo como sitios recreativos (o parques temáticos, de los que también hay muchos), si no más bien como sitios en los que reunir parte de su herencia cultural y patrimonio, para así preservarlas de la voraz modernidad.

Uno de estos “pueblos” es el Pueblo Hida (hida no sato), al que se han trasladado casas tradicionales de diversos rincones de la provincia de Hida, o se han reconstruido edificios singulares. Así, como podría esperarse, pueden verse importantes Bienes Culturales (como la Cada de los Wakayama construida en el pueblo de Shokawa en 1751 o la Casa Taguchis, que perteneció al jefe del pueblo en que se encontraba durante varias generaciones). En realidad podría considerarse como una reserva en la que todavía es posible estudiar la arquitectura que se utilizaba en tiempos no tan modernos (muy especialmente los característicos tejados de paja), y algunas costumbres ya casi olvidadas.

Scan folleto informativo

A simple vista varias de las casas no parece que tengan ningún rasgo diferencial respecto de las otras (probablemente haría falta un arquitecto o alguien con muchos conocimientos para distinguir los rasgos más característicos), pero la posibilidad de ver los interiores de muchas de ellas, así como detalles y maquetas explicativas en algunos casos hace que sea interesante de visitar (es posible hacerlo en tan solo medio día), además de poder ver también como trabajan algunos artesanos tradicionales (y supongo que arruinarte si eres aficionado a estas cosas).

Para llegar, pese a que se puede ir y volver a pie desde Takayama, el hecho de tener que recorrer un trozo de carretera muy concurrida hace que no compense el paisaje final. Es por eso que os recomiendo que utilicéis el autobús que sale justo delante de la estación de JR.

Información importante:

La Barrera de Hakone (箱根関所)

Al lado del lago Ashi, al pie del Fujiyama, se puede visitar la denominada Barrera de Hakone (o Hakone Sekisho), un antiguo puesto fronterizo establecido en 1619 por el shogunato Tokugawa para controlar los accesos a Edo (la actual Tôkyô) a lo largo de la carretera de Tôkaidô, que era la principal ruta entre Edo y Kyôto.

La barrera de Hakone era uno de los 53 puntos de control establecidos por todo Japón, y se considera que fue el más grande y el más importante ya que su función principal era evitar que se introdujeran armas en Edo, y muy especialmente que las mujeres trataran de abandonar Edo (donde eran rehenes del shogunato para asegurarse la lealtad de sus parientes en provincias).

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