Respetar los originales

Hace unas cuantas semanas los blogs de manga se hicieron eco de numerosos comentarios de mangakas muy conocidos protestando por la piratería que acabaría destruyendo su “modus vivendi”, lo cual impediría que se produjeran nuevos mangas y animes. No es mi intención hablar o valorar el hecho de la piratería en si misma, sino comentar una serie de puntos relacionados con en mundo de las obras originales y su comercialización.

Uno de los razonamientos que más se utilizan para atacar la piratería es que la calidad respecto de los originales es ínfima, pero la verdad es que es uno de los puntos que considero más erróneos. Cada vez la calidad de las versiones (dejad que denomine así los trabajos de muchos aficionados que pueden encontrarse por Internet) es más excepcional, e incluso podría decirse que en muchos casos superior a algunas versiones comerciales. Actualmente es cada vez más fácil realizar versiones de muy alta calidad con los ordenadores personales; ya no hacen falta aparatos especializados, profesionales y totalmente fuera del alcance del aficionado medio. Creo que es por eso que las empresas que se dedican a esto han empezado a ponerse las pilas para realizar ediciones cada vez más cuidadas en los detalles, ajustando el precio al máximo. Pero no siempre ha sido así, para desesperación de muchos aficionados, y considero que, en parte, esta “prepotencia” de ciertas empresas ha fomentado (entre otros muchos factores) lo que ahora estos mismos responsables denominan “plaga contra la creatividad”.

Y es que a lo largo de la historia se han producido (no solo aquí) verdaderos atentados contra las obras originales. Es por eso que me dan ganas de reír cuando los autores reclaman respeto por los originales, que están pensados para verse de una forma y con una calidad determinadas. ¿Qué aberraciones? Pues la lista sería muy larga, pero por poner tan solo unos ejemplos, podríamos mencionar las películas de Godzilla (Gojira en realidad), que en las versiones americanas (y re rebote las que llegaban a Europa, que eran las americanas) tenían un nuevo montaje en el que incluso había escenas filmadas por los propios americanos por… motivos desconocidos para mí (Raymond Burr era un habitual en estas escenas); o en los inicios de TV3, que pese a dar un fuerte impulso al manga, por alguna razón mística tenía por norma no presentar ninguna presentación con caracteres japoneses, y como consecuencia creaba nuevos “openings” y “endings” totalmente diferentes de los reales. Así, la presentación de Ranma1/2 era un sofrito de escenas de los primeros capítulos que no se cambió en toda la serie, y como se traducía la versión francesa, existía una censura previa que, viendo posteriormente los originales japoneses, creo que incluso dificultaban la comprensión de algunas de las cosas que pasaban. En estos casos es bien evidente que el original no se respetaba en absoluto, y que la gran ventaja de las versiones de los aficionados es que siempre que pueden utilizan los originales japoneses.

Otro tema importante es el de la traducción/doblaje. Es evidente que unos aficionados no podrán doblar los capítulos, cosa que da una cierta ventaja a las empresas, pero cada vez hay más gente que quiere escuchar la versión original (aunque no la entienda) y leer los subtítulos. Aquí los aficionados tienen una gran ventaja ya que no realizan “interpretaciones” ni consideraciones especiales sobre lo que dicen, sino que traducen lo más literalmente posible. Incluso en muchas ocasiones ponen carteles explicando palabras o significados de frases para mejorar la comprensión del contexto (cosa que jamás encontrarás en las versiones comerciales). Eso si, las traducciones de los aficionados tienen dos problemas muy graves: que las traducciones generalmente se hacen en base a las traducciones inglesas de los originales (y los anglófonos son más bien pésimos realizando subtítulos), y que pese a que mucha de la gente que se dedica a esto es universitaria, la verdad es que debería darles vergüenza cometer muchas de las faltas de ortografía (de niños de primaria) que comenten.

Y que decir de las traducciones de las versiones comerciales… la verdad es que a veces me da incluso asco ver lo que llegan a decir. Se un poco de japonés y a veces me doy cuenta de errores que un profesional no debería cometer (yo he dedicado buena parte de mi vida profesional a la traducción y se me remueven las tripas al ver algunas cosas), pero muchas veces no hace falta saber japonés para darte cuenta de que han hecho adaptaciones “muy libres” de los originales, tal vez pensando que los espectadores somos demasiado críos para entenderlo si no lo hacen así (tal vez herencia edl pensar que si son dibujos es exclusivo para niños). La lista podría ser kilométrica, pero tan solo pondré algunos ejemplos: los cambios de nombre de los protagonistas de muchas series (City Hunter era Nicky Larson en la versión francesa, y su ayudante era Celia en castellano… y después te preguntabas por qué siempre bebía de una taza con una K (de Kaori, su nombre original) gigantesca); traducir los onigiri como donuts pese a no tener ningún agujero (Pokémon); decir que un hanami es un picnic, perdiéndose por tanto el “feeeling” especial del acto (Kochikame)… La lista podría continuar y no tendría final.

Y un último apunte, a pesar que no tiene demasiado a ver respecto a los originales, pero que creo que a mucha gente la ha predispuesto contra las versiones comerciales, y que explicaré con un ejemplo propio. En mi caso he llegado a tener hasta 3 veces los capítulos de Ranma1/2, dos de ellas compradas (y por tanto en uno de los casos tirando el dinero). ¿Por qué? Pues ahora veréis. Ranma1/2 ha sido una de las series que me introdujeron en este mundo gracias a su retransmisión por TV3. Posteriormente se que Antena 3 también la emitió, pero no vi ningún capítulo porque no me gustaba el doblaje. Es por eso que la quise conservar… i primera versión, descargada de Internet en catalán. Más tarde se puso a la venta siguiendo un sistema parecido al de los fascículos coleccionables, con las versiones original y en castellano. Evidentemente, la versión en castellano no la quería para nada, pero pensé que así tendría la versión original y podría ver (tal vez) las escenas censuradas en la versión catalana. Mala idea, la versión era tan “cutre” que la original no incluía subtítulos, así que no entendía nada (pero pese a ello la compré para tener la imagen en mejor calidad y por que en esa época ya tenía intención de acabar aprendiendo japonés). Finalmente, Jonu Media lanzó la versión definitiva (y con buena calidad) que incluía la versión original (con subtítulos) y la versión catalana (también había dos versiones en castellano, la que no me gustaba y una nueva). Magnífico, pensé, así lo tendré todo en uno (además era la versión sin censura, así que en la versión catalana podía ver las escenas censuradas porque aparecían subtituladas, confirmándome así la “estupidez” de esta censura). Otro error, por motivos comerciales, después de lo que Jonu calificó como temporada 5, dejó de editarla. Es por eso que hasta este punto tengo la versión buena, y hasta el final una comercial cutre y una piratilla para tener el doblaje en catalán.

Este ha sido tan solo un ejemplo, pero la lista también podría ser larga. Es evidente que si no hacen negocio, las empresas no quieren arriesgar más capital, pero creo que se están haciendo mucho daño a ellas mismas produciendo series a medias, mal y sobre todo, tarde. La gente creo sinceramente que quiere calidad, y que prefieren las versiones comerciales a las de los aficionados (vale, siempre existirán los piratas de vocación), pero también está muy quemada por quedarse a medias con una serie (yo realmente ya he decidido esperarme un tiempo y si se acaba la serie en condiciones comprármela entera, en vez de empezar a comprarla pero no poder completarla, o tener que comprarla dos o tres veces –caso de las versiones DVD, DVD coleccionista, DVD con x-tras adicionales, pack de la última peli con las versiones anteriores que ya tienes, pero que no venden por separado, etc.), o de tener que esperarme hasta aburrirme (lo siento por la nueva colección de películas de Studio Ghibli, que creo tienen una calidad excepcional, pero me cansé de esperar y las compré en inglés a través de Amazon, y ahora no pienso volver a comprarlas).

Bien, siento haberos dado este palizón, pero creo que me ha servido para desahogarme delante de actitudes y situaciones que me exasperan. IY repito, con todo esto no he querido ni defender ni criticar ninguna de las dos opciones (comercial y de aficionados) que cada vez parecen más abocadas a un enfrentamiento abierto y “salvaje”. Como ya he dicho, si por mi fuera, me quedaría con las versiones comerciales de las obras que me gustan, pero en muchas ocasiones me he considerado estafado. Y con esto tampoco quiero decir que no descargue series, especialmente las más nuevas, pero también he de decir que aunque no me las pudiera descargar, tampoco me las compraría jamás. De hecho, podría decir que el hacer de piratilla ha representado un beneficio para las empresas comerciales porque series que las habría incluido en la categoría de descargables, las he acabado comprando porque después de verlas he pasado de “si la tengo la miro, pero no me interesa realmente” a “esta serie me gusta mucho, me la compraré”. Bien, siempre que eso ha sido posible, cosa que en el caso de series y películas japonesas (y orientales en general), es casi imposible.

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