Hachikô (ハチ公)

No se si sería generalizar demasiado, pero creo que cada población tiene algún sitio especial que se utiliza habitualmente como sitio de reunión entre amigos. En Barcelona, por ejemplo, es muy típico eso de “quedamos delante del Zurich”. De hecho se siguió haciendo incluso cuando se tiró abajo el edificio para construir uno nuevo (con un nuevo Zurich, evidentemente). En Tokyo también hay sitios así. En realidad hay más de uno. Así, si se quiere quedar en la zona de Shinjuku es habitual hacerlo delante de Studio Alta (dónde hay una pantalla gigante justo a la salida de la estación JR)… y si quedas en la zona de Shibuya, sin duda se queda “al lado de Hachikô”.

La verdad es que “quedar al lado de Hachikô” es como un suicidio colectivo, ya que siempre está tan abarrotado de gente que es casi imposible encontrarse fácilmente con nadie. Y ya no digamos si quedas con alguien que no has visto nunca antes y del que tan solo tienes una vaga descripción. Tal vez si has quedado con un alienígena de más de dos metros, con el cabello verde y proboscidios en vez de ojos tengas alguna posibilidad (o tal vez no).

Fotos de Hachi y su amo.

Como casi todo el mundo ya debe saber, Hachikô es un perro internacionalmente conocido porque siempre acompañaba a su amo hasta la estación, y después lo iba a buscar cuando este regresaba, i siguió haciéndolo igualmente durante nueve años después de la muerte de su amo… hasta la muerte del perro en 1934. El perro, de raza akita, era muy conocido entre la gente que frecuentaba la zona de la estación de Shibuya, así que los vecinos decidieron hacerle una estatua de bronce. Durante la Segunda Guerra Mundial la estatua original se fundió para hacer armas, pero poco después de finalizada la guerra, en 1948, la volvieron a forjar.

Respecto a la historia de Hachikô, os recomiendo ver la película “Hachikô monogatari” (ハチ公物語), la película japonesa de 1987, no la versión yanqui que hicieron hace poco. Pero si no tenéis la suerte de conseguirla, el siguiente es un cuento que he encontrado y que habla de Hachikô. Es muy simple porque está pensado para estudiantes noveles de japonés, pero al menos explica la historia (la traducción al final):

ハチは、子どもの犬です。大学の先生が、ハチをもらいました。

ハチと先生は、一緒に遊びます。ハチと先生、一緒にご版を食べます。一緒にお風呂に入ります。一緒に寝ます。

先生は、毎日、大学へ行きます。

ハチは、朝、先生と一緒に駅へ行きます。先生は、渋谷駅で電車に乗ります。

˪ハチ,行って来ます˥

˪ワンワン˥

ハチは、うちへ帰ります。

ハチは、夕方、渋谷駅へ行きます。先生が、電車を降ります。

˪ハチ、たさいま˥

˪ワンワン˥

ハチはうれしいです。ハチと先生は、一緒にうちへ帰ります。

その日も、ハチは、朝、先生と一緒に渋谷駅へ行きました。

˪ハチ、行ってきます˥

˪ワンワン˥

先生は、大学へ行きました。

ハチは、夕方、渋谷駅へ行きました。でも、先生は帰りませんでした。

先生は、この日、大学で倒れました。そして、大学から病院へ行きました。先生は、もう、帰りません。先生は、もう、いません。

でも、ハチは、それがわかりません。ハチは、毎日、夕方、渋谷駅へ行きました。そして、先生を待ちました。

電車が来ます。先生は帰りません。また、電車が来ます。先生は帰りません。

夏が来ます。秋が来ます。冬が来ます。そして、春が来ます。

雨が降ります。雪が降ります。風が吹きます。

ハチは、毎日、夕方、渋谷駅へ行きます。先生を待ちます。先生は、帰りません。

ハチは。十年、毎日、渋谷駅へ行きました。

今、渋谷駅の前に、ハチの像があります。

Hachi era un cachorro de perro que regalaron a un profesor universitario.

Hachi y el profesor jugaban juntos, comían juntos, e incluso se bañaban y dormían juntos.

Cada día, el profesor iba a la Universidad.

Por la mañana, Hachi acompañaba al profesor hasta la estación de Shibuya, donde este cogía el tren.

– Adiós, Hachi.

– Guau, guau.

Después Hachi volvía a casa, y cada tarde regresaba a la estación de Shibuya a esperar que el profesor regresara con el tren.

– Ya estoy aquí, Hachi.

– Guau, guau.

Hachi estaba feliz.

Y después Hachi y el profesor regresaban juntos a casa.

Aquel día, como siempre, por la mañana acompañó al profesor hasta la estación de Shibuya.

– Adiós, Hachi.

– Guau, guau.

Y el profesor marchó hacia la Universidad.

Esa tarde, Hachi fue a esperarlo como siempre a la estación de Shibuya. Pero el profesor no regresó.

Ese mismo día el profesor había muerto en la Universidad. El profesor no regresaba. De hecho ni tan solo estaba vivo, pero Hachi no lo sabía.

Cada tarde Hachi iba a la estación de Shibuya a recibir al profesor, pero este no regresaba. El tren llegaba, pero el profesor no bajaba de él. Cada día llegaba el tren, pero ningún día bajaba de él el profesor.

Llegó el verano, y después el otoño y el invierno, y nuevamente la primavera.

Llovió, nevó, soplaron fuertes vientos, pero Hachi cada día, por la tarde, iba a la estación de Shibuya a esperar al profesor, a pesar de que este no regresó nunca.

Durante casi diez años, cada día Hachi iba a la estación de Shibuya.

Actualmente sigue delante de la estación en forma de estatua.

Valga este artículo de homenaje a todos los perros del mundo, como la pobre Lynka, que desgraciadamente ya hace casi seis años que murió, y que muchas veces son más “humanos” que los propios humanos, a pesar que mucha gente los trate de formas que no se las desearía ni a mis peores enemigos.

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1 comment so far

  1. rocio on

    yo tengo mi compañera canina catalina siempre me recibe con alegria. me acompaña cuando estoy enferma. aveces tiene actitudes muy humanas, ella entiende muchas cosas y se hace entender para lo que kiere.
    los perros son la mejor compañia para cualkiera, creo que el que los trata mal no tienen sentimientos.
    ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡esa perra es mi amor, me kiere tal como soy!!!!!!!!!!!(L)(L)(L)


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