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Transportes para mujeres

En su edición del día 18 de Octubre, el periódico gratuito ADNPlus dedicó un par de páginas (casi todo fotografías y cuatro líneas de texto) a un fenómeno bastante característico de Japón y que a nosotros puede llamarnos la atención. No sé si es que se ha aprobado alguna nueva normativa o hay alguna otra causa que motivara la inclusión de este artículo en estos momentos, que pese a decir casi nada, estaba dedicado a los vagones exclusivos para mujeres que hay, por ejemplo, en el metro de Tokyo. Estos vagones, que suelen estar situados en los extremos del convoy, durante las horas punta del servicio están reservados para el uso exclusivo de las mujeres.

¿Por qué estos vagones exclusivos? Pues porque se llegó a convertir en un auténtico problema el hecho que muchos hombres aprovecharan el hecho de que los vagones estaban atestados de gente en las horas punta, para hacer tocamientos a las pasajeras con la “excusa” del movimiento de los vagones. De hecho, según el artículo anteriormente mencionado, hasta había grupos de hombres organizados para acorralar las mujeres y poder así tocarlas impunemente. El caso es que las denuncias se sucedían, incluso teniendo en cuenta el carácter de muchas mujeres japonesas (las generaciones más jóvenes parece que están cambiando es este aspecto), que por lo que respecta a los hombres suelen aguantar y tragárselo todo (cosa que también ha dado lugar a numerosos malentendidos con extranjeros acostumbrados a que las mujeres actúen de otra forma). Finalmente, se decidió reservar unos vagones para que las mujeres pudieran viajar más tranquilas, al menos durante los momentos de mayores aglomeraciones.

Pero esta no es una medida que afecte únicamente al metro de Tokyo. Vagones de este tipo también pueden encontrarse en los metros de Nagoya y Ôsaka (en este último caso los vagones están situados, al menos en algunas líneas, en el centro del convoy y son aún más fáciles de distinguir porque son de otro color). Pero no solo en el metro se han tomado medidas de este tipo. En el caso de los taxis, en Tokyo (y no sé si en otras ciudades), por la noche existe un servicio especial al que pueden recurrir las mujeres, en que los vehículos son llevados por conductoras, cosa que les da más confianza al utilizar ese transporte. E incluso en la isla de Shikoku vi un tren regional en el que algunos asientos ponía que estaban reservados para las mujeres, aunque no acabo de entender el motivo, ya que si bien estaban juntos, se encontraban en un vagón en el que los asientos se reservaban anticipadamente, y tan solo afectaban a las dos últimas filas de un vagón con unas 16 filas de asientos.

¿Y vosotros qué pensáis de todo esto? La verdad es que la mentalidad sobre las relaciones hombre-mujer en Japón es tan distinta de la nuestra que todo esto puede chocarnos, y muchos buscarán culpables en otras manifestaciones culturales (como el gobernador de Tokyo y su guerra particular contra el manga y el anime como corruptor de las mentes de los jóvenes), pero como persona perteneciente a un colectivo sistemáticamente atacado por ser relacionado circunstancialmente con problemas que no tienen ninguna relación, se que reducirlo de forma tan simple es un gran error y que es preciso buscar la raíz del problema de forma más profunda dentro de la propia sociedad..

Shibuya vs. Ikebukuro

Tokyo es una ciudad con diversos “centros” o zonas singulares, generalmente identificados con algún tipo concreto de negocio (esto no es totalmente cierto, pero si que podríamos considerarlo una buena aproximación). Así, en Akihabara puedes encontrar material electrónico y sitios relacionados con el mundo del manga/anime/videojuegos; en Roppongi es donde puedes encontrar el ambiente más occidental de la ciudad; en Shinjuku también hay mucho comercio y, sobre todo, muchos negocios relacionados con el ocio; Ginza puede asociarse con los comercios de lujo, etc. De hecho, si miramos la línea circular Yamanote, casi podríamos hacer un seguimiento de estos puntos mirando las estaciones de la línea.

Y entre todos estos centros neurálgicos también podemos encontrar Shibuya y Ikebukuro, ambos con bastante fama incluso entre los neófitos, a pesar de que es Shibuya la que se lleva la mayor tajada de la fama. Si hubiéramos de encasillar estas dos zonas, sin duda sería como áreas para ir de compras, y en el caso de Shibuya especialmente para compras de ropa, y más concretamente de la última moda joven. Como siempre, encasillar una cosa de forma tan simplista es arriesgado, ya que hay muchas más cosas, pero los sitios más conocidos y emblemáticos si que podrían encasillarse de esta forma. Por lo que respecta a Ikebukuro, a pesar de ser también un área básicamente de compras, estas serían más generales, basadas en grandes almacenes.

Shibuya es conocida por diversos elementos como Hachiko, un sitio para encontrarse bastante popular (como el hecho de “quedar delante del Zurich” en Barcelona), el más que famoso paso de peatones que hay delante de la estación (y que ha estado mostrado en infinidad de películas), el singular edificio 109, una gigantesca tienda de ropa de mujer (aunque ahora se están diversificando), y las gigantescas pantallas de televisión que te rodean mires hacia donde mires.

Ikebukuro no recibe tanta atención ni por parte de las guías turísticas ni por parte de otros elementos como películas, fotografías comerciales, etc., y tal vez por eso no sea tan conocido. Esta zona inicialmente se desarrolló como zona comercial sobre la base de dos grandes almacenes muy importantes, pero ahora se pueden encontrar edificios singulares como el Sunshine City, o calles que si las aislásemos podríamos pensar perfectamente que forman parte de Akihabara.

Personalmente Ikebukuro nunca me había llamado especialmente la atención y es, de todas las zonas mencionadas, la que seguramente se encuentra más “alejada de todo”, motivo por el cual en todos los viajes que he realizado me he pasado por Shibuya (especialmente para ir a una tienda de Mandarake), pero a Ikebukuro todavía ni me había acercado, cosa que quise corregir la última vez que estuve en Tokyo.

Como ya he dicho, de Ikebukuro no tenía tantas referencias como de Shibuya, así que iba un poco a ciegas, pero si pude constatar diversos elementos comunes con Shibuya, como el hecho de que según salgas por un lado o el otro de la estación parece que estés en sitios totalmente distintos, o que el tráfico de vehículos y personas podríamos decir que es incluso superior a la saturada media tokiota. Pero también tuve la sensación de que son muy distintas. Así, mientras que Shibuya tiene un aspecto más actual, Ikebukuro me dio la impresión de ser un sitio viejo que todavía está evolucionando hacia la modernidad.

También es distinto el tráfico, ya que aunque en ambas zonas hay muchos coches y peatones, Shibuya parece tomada por los segundos, mientras que en Ikebukuro el tráfico es mucho más importante, hasta el punto que a veces me sentí un poco agobiado por este. Si, en Ikebukuro hay zonas peatonales en las que es incluso difícil avanzar, pero en Shibuya la gente ha “tomado” las callejas, incluso las que no son peatonales.

Y también está la cuestión de la luz. Aunque no me quedé suficiente tiempo para ver Ikebukuro de noche para comprobar su “brillo nocturno”, me dio la impresión de que era un sitio más oscuro… o tal vez debería decir que menos brillante, que Shibuya..

La parte más positiva de Ikebukuro es que parece que va evolucionando menos hacia un consumismo total como Shibuya y se está transformando en otro tipo de consumismo, con diversos equipamientos culturales y espacios más orientados hacia las familias o actividades complementarias a la mera “compra”, mientras Shibuya parece más adecuada para grupos de amigos, jóvenes preferentemente, con ganas de divertirse..

Ante de acabar querría remarcar de forma muy enfática que la mayor parte de los comentarios son simples impresiones personales como consecuencia de una única visita, razón por la que si puedo volver a ir no dudaré en visitar de nuevo Ikebukuro para confirmar o modificar estas impresiones.

Y como último apunte, decir que me habían comentado que al igual que Shibuya tiene a Hachiko, Ikebukuro tiene una figura similar, en este caso un búho, pero la verdad es que no fui capaz de encontrarlo. Si que vi una estatua con búhos, relativamente alejada de la salida de la estación, pero no se si es de la que me habían hablado (pasa muy desapercibida, la verdad). En cualquier caso, las respectivas fotografías son las que encabezan la siguiente galería para que comparéis (podéis verlas en grande en el álbum de Flickr). A la izquierda tenéis las fotografías de Shibuya, y a la derecha las de Ikebukuro para que, aunque no es lo mismo que vivirlo, podáis sacar vuestras propias conclusiones.

Artistas callejeros

El otro día, mientras escribía un artículo sobre la actuación de PE’Z en Barcelona para el portal Descubrir Japón, me puse a pensar en los espectáculos callejeros que he visto en Barcelona y en Japón, y las grandes diferencias que hay entre los dos sitios.

Mientras que en Barcelona es relativamente frecuente ver muchos “artistas” callejeros, especialmente en tiempo de crisis, la verdad es que en Japón tan solo pude ver tres en todos los viajes que he realizado. No se si estos números pueden extrapolarse a la realidad del país nipón, pero lo que considero que si puede extrapolarse es la diferencias en el tipo de espectáculo.

Supongo que os habréis fijado en las comillas que he puesto al hablar de artistas. A sido algo totalmente intencionado ya que, a que en algunos sitios están tratando de poner un poco de orden dando “licencias” para actuar (como los músicos del Metro o las estatuas vivientes de Les Rambles), hay mucha más gente que “perpetra” sus actuaciones, tal vez tratando de que alguien les de una caridad a ver si así dejan de asesinar el arte que se supone que están interpretando.

Por lo poco que he visto en Japón, la verdad es que el concepto es totalmente distinto. Allí es más habitual el “hacer un espectáculo”, pero en vez de hacerlo en algún local o sitio preestablecido, lo hacen en la calle. Pero el hecho de hacerlo en la calle no les impide que esté bien preparado, o que se “monte un escenario” adecuado.

Evidentemente, el ejemplo que seguramente os vendrá más rápidamente a la mente es la de los grupos que cada domingo se reúnen en la zona de Yoyogi. La verdad es que no los he contabilizado entre los espectáculos callejeros que he visto en Japón, a pesar de serlo hasta la última fibra de sus ser, pues considero que deben considerarse un caso singular, del que ya os hablaré otro día.

Hecha esta excepción, he de decir que he visto artistas callejeros en Kobe, donde un artista de circo hacía un show de funanbulismo, con cuerda floja y todo; en Yokohama, donde un grupo desarrolló todo un show mientras la gente miraba desde detrás de una simple cuerda en el suelo que había puesto el grupo para delimitar su espacio de trabajo (y que todo el mundo respetaba , no como las vallas del Ayuntamiento en el espectáculo de PE’Z, entre las que alguna persona se coló para hacerse una foto con el grupo de fondo); y la más espectacular de todas por el despliegue y la cantidad de gente implicada, en Kyoto, donde toda una orquesta estaba tocando junto al río Kamo, y que podéis ver en el siguiente vídeo.

En resumen, que excepto algunas excepciones, aquí la gente dice que actúa para conseguir una caridad, mientras que en Japón la gente realmente actúa y consigue una retribución voluntaria por hacerlo. Y la verdad es que lo hacen suficientemente bien como para que valga la pena aportar algo.

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