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Ryokan Ichifuji

ichifuji03Foto de los propietarios a la entrada del ryokan encontrada en internet

Cuando viajo a Japón siempre que es posible trato de alojarme en un ryokan, no tanto para imbuirme mejor del espíritu tradicional del país (que también) si no por que en mi casa duermo sobre tatami en un futón, y por tanto es como estoy acostumbrado a dormir (de hecho dormir en una cama occidental es lo que me cuesta). Pero esto no es tan sencillo como puede parecer, especialmente en las ciudades grandes, donde la mayoría de alojamientos son hoteles modernos, o si son mixtos (habitaciones de estilo japonés y de estilo occidental), generalmente las de tipo japonés son las más grandes (y caras), y por tanto viajando solo no tienes acceso a ellas.

Nagoya es una de estas ciudades en que es difícil encontrar un ryokan adecuado, especialmente si tan solo utilizas la ciudad como punto de partida desde la que visitar todo lo que hay alrededor y no tanto para visitar la ciudad, ya que en estos casos buscas un sitio que esté lo más cerca posible de la estación de tren. A pesar de ello, la segunda vez que fui a Nagoya, como tenía la intención de tomarme las cosas con mucha calma, me decidí por un ryokan que, si bien estaba lejos de la estación de tren, estaba muy bien comunicado con esta. El lugar elegido fue el Pequeño Ryokan Ichifuji, al Norte de la ciudad y lejos de los sitios emblemáticos, pero con una comunicación directa con la estación de Nagoya con JR (como tenía el JR-Pass el coste del transporte no era un factor). Es cierto que tenía que dar una gran vuelta con el tren para llegar, pero pensé que valía la pena.

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Este ryokan está en una zona muy tranquila, e incluso está apartado de ella ya que se encuentra en una calleja. Por tanto, tranquilidad asegurada. La zona no tenía demasiadas posibilidades en cuanto a restaurantes (era preciso venir cenado si querías comer fuera), pero muchas opciones en cuanto a supermercados y konbinis, por si querías comprar alguna cosa para comer en la habitación, que es lo que solía hacer por las noches, así que no podía quejarme.

La habitación resultó ser de lo más normal por lo que respecta a estos establecimientos; el lavabo i el water eran compartidos y nada especiales (los he visto mucho mejores en otros ryokans), pero no tuve ningún motivo de queja. Lo mejor era sin lugar a dudas el baño (ofuro), muy espacioso, cuando fui no hacia mucho que lo habían reformado, y aunque era compartido (como es habitual), podías utilizarlo tú solo, y como no tienen demasiadas habitaciones, no era demasiado probable que te lo encontraras ocupado. Si tuviera que encontrarle alguna pega, únicamente podría quejarme de que estaba en el otro extremo del ryokan, que era muy largo y estrecho.

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En el precio de la habitación estaba incluido el desayuno, y al principio me alegré ya que teniendo en cuanta las jornadas turísticas que hacía, un desayuno fuerte por la mañana era muy recomendable. Lamentablemente, resultó ser un desayuno tipo occidental, aunque afortunadamente más del estilo americano que el continental que se sirve en España, y además tenía poca variedad de un día a otro (nota: repasando algunas informaciones justo antes de escribir esto, parece ser que desde que me hospedé en él, han hecho más reformas y cambios, y ahora también sirven desayunos japoneses, o al menos han puesto la foto como si así fuera).

Lo peor de todo en mi opinión fue el servicio. No puedo decir que este fuera malo, pero lo que si puedo afirmar es que no era bueno. No se si m i estancia coincidió con un momento malo por alguna causa, o tal vez era debido a que casi no había ningún cliente (contando los momentos de los desayunos, creo que tan solo me crucé con tres o cuatro huéspedes más) y estaban demasiado relajados, pero en conjunto es como si no hubiera nadie al cargo. Cuando llegué el primer día habría podido mirar por todas partes sin encontrar nadie, me costó mucho que alguien saliera a recepción, y al final lo conseguí por que otro huésped casi los fue a buscar a la parte privada en que vivían. Los desayunos, a pesar de tener un horario marcado, siempre acababan haciéndolos mucho más tarde por que no aparecían a la hora (como estaba lejos de la estación, quería aprovechar el tiempo, y finalmente me fue imposible). La llave de la habitación la llevaba siempre conmigo, y suerte de esto, porque si no al regresar me habría sido casi imposible entrar en mi habitación. No estoy demasiado seguro de si algún día arreglaron la habitación (a veces no tan solo recogían el futón), y el último día pude hacer el check-out a tiempo por que los pillé en el momento en que hacían los desayunos, que si no probablemente habría perdido el tren.

En resumen, a pesar que como sitio no estaba mal, cuando salí de allí me prometí que si volvía a Nagoya, no volvería nunca más a ese ryokan. Ahora que parece que han cambiado algunas cosas (incluso diría que es posible que hayan cambiado de propietarios), tal vez le daría una segunda oportunidad, pero me lo tendría que pensar muy bien, y si encontrara alguna otra posibilidad, seguro que la tendría muy en cuenta antes de volver al Ichifuji.

Información importante:

  • Lugar: Ryokan Ichifuji (Nagoya – Pref.Aichi).
  • Cómo llegar: a 5’ caminande de la estación de metro Heiandori de la línea Maijou; a 10’ caminando de la estación Oozone de los ferrocarriles JR (línea Chuo).

Ryokan Towa (Kyôto)

towa01Retomamos el tema de los alojamientos japoneses en los que he estado alguna vez, con un segundo ryokan de Kyôto en el que me he alojado un par de veces: el ryokan Towa.

El ryokan Towa es lo que se considera un ryokan moderno, cosa que significa que está situado en un edificio de nueva construcción, por lo que no es tan habitual que lo lleve una familia, sino que está más enfocado como un negocio hotelero como el que cualquier occidental se puede imaginar. Pero a pesar de ello, las habitaciones son de tatami y se duerme sobre un futón, no en una cama como en los denominados hoteles de negocios u occidentales.

Su situación es inmejorable, pues está situado tan cerca de la estación JR que es la mar de fácil llegar caminando. Al salir de la estación solo tienes que zigzaguear un par de calles, avanzar un poco y no confundirse de calleja al llegar a la del ryokan. Y aunque está muy cerca de una de las principales arterias viarias de la zona, al estar situado en medio de una calle pequeña, la verdad es que ni te enteras.

Habitació Towa

Habitación Towa

Las habitaciones son amplias, con una zona recibidor, una zona de baño dividida en aseo, lavabo y baño, y la habitación propiamente dicha. Todas las zonas están bien compartimentadas y separadas por puertas correderas. Hay que mencionar que a este ryokan siempre he ido solo, y que es habitual que acepten grupos, así que tal vez utilicen las mismas habitaciones para alojar más gente, y en ese caso no parecerán tan espaciosas como cuando vas solo.

Bany comú Towa

Baño común Towa

Bany comú Towa

Baño común Towa

Como he dicho, suelen ir grupos, especialmente estudiantes en su viaje cultural (si sois consumidores de anime seguro que lo habéis visto montones de veces) y se quedan una o dos noches. En cualquier otro país del mundo, este mero hecho haría que lo desaconsejara de forma categórica… pero estamos hablando de Japón. Es cierto que puedes sufrir algunos pequeños inconvenientes, como la gran ocupación del ascensor cuando entra o salen, o se puede dar el caso de que te cruces con uno o más por el corredor pasando de una habitación a otra en pijama (bueno, muchos no considerarían esto un problema si no todo lo contrario), pero en general ni te enteras de que están. El inconveniente mayor es que cuando tienen alojado un grupo así de grande, los baños comunes, que también tienen a pesar de haber baño en todas las habitaciones, son asignados al grupo en una franja horaria, por lo cual tu debes ir antes (muy pronto realmente), o después. ¡Ah, si! Y cuando finalmente vas debes fijarte muy bien en cuál es el baño que te toca, pues los dos baños que tienen (son baños comunes, por si todavía no os lo habíais figurado) son de dimensiones muy distintas, así que según sean los chicos o las chicas los mayoritarios en el grupo, cambian el baño que le corresponde a cada sexo.

Esmorzars

Desayunos

La comida es otro de los puntos fuertes del ryokan Towa. El desayuno está incluido en el precio, y es de estilo japonés, pero yo he visto como hacían lo indecible para complacer a un grupo de cuatro franceses que, sin haber dicho nada sobre el tipo de desayuno al llegar, exigieron un desayuno tipo occidental. Pero anécdotas al margen, el desayuno está muy bien, y cambia ligeramente (muy ligeramente) cada día, con una rotación de unos cuatro días aproximadamente.

Sopar (una part)

Cena (una parte)

También tienes la opción de cenar si lo pides con antelación. Como estamos en Kyôto, la cena está compuesta por una gran cantidad de platos muy pequeños, por lo que comes de todo un poco. Todo muy sabroso y muy bien presentado, pero tal vez no para ir más allá de un día por probar.

En el terreno de los inconvenientes, que también los tiene, sin duda el precio puede ser uno según el presupuesto que tengas. No se puede decir que sea caso, por que no lo es, pero hay muchísimas opciones más baratas renunciando tan solo a un poco de comodidad (y generalmente la posibilidad de no desayunar, cosa que en general encarece el precio en unos 10€ por noche (al cambio actual en el momento que estoy escribiendo esto).

El segundo gran inconveniente para mi, a pesar de que seguramente a mucha gente no le importará, y tal vez incluso lo consideren una ventaja, es que ni tiene conexión a internet ni tienen ordenadores propios para poder acceder.

En resumen, un sitio muy recomendable tanto por el precio (a no ser que tengas un presupuesto muy ajustado, o que quieras tirar la casa por la ventana y no te importe gastar mucho más en ryokans mucho más auténticos y tradicionales) como por su comodidad y en general sus aspectos más prácticos. Y sobre todo un sitio en el que, si tengo la suerte de poder regresar a Japón, sin duda repetiré.

Ryokan Hiraiwa (Kyôto)

Hace ya bastante tiempo, en los inicios del blog, os hablé de las diversas posibilidades de alojamiento en Japón. Personalmente creo que he dejado bastante claro que mi preferencia absoluta es el ryokan, pero incluso dentro de esta categoría hay demasiadas variantes y diferencias como para poder generalizar. Es por eso que con este artículo inicio una serie en la que os hablaré de los ryokan que conozco porque me he alojado en ellos y por tanto puedo hablaros con conocimiento de causa. Mi intención no es recomendar un ryokan sobre otro, simplemente exponer lo que yo considero ventajas y desventajas para que vosotros mismos decidáis si se ajusta o no a lo que estabais buscando.

Ryokan Hiraiwa

Para empezar esta serie, y ya que estamos moviéndose desde hace casi un año por Kyôto, os hablaré del Ryokan Hiraiwa. En este ryokan me he alojado en un par de ocasiones, aunque ya hace años de ello (2001 y 2006). Se trata de un edificio de madera de dos plantas, y tiene un anexo situado muy cerca, cruzando la calle. Es un sitio bastante asequible por el precio, y muy bien situado, aunque es fácil perderse por las calles y callejones próximos.

No puede decirse que esté situado cerca de la estación de Kyôto (que os garantizo que visitaréis muy a menudo), pero aún así se encuentra suficientemente cerca como para ir caminando. Situado en una zona residencial muy tranquila, tiene el ligero inconveniente de que no tiene demasiados sitios cercanos para poder comer o comparar, por lo que si estáis muy cansados por la noche, ir a cenar puede ser un poco fastidioso. Pero esto también es un punto positivo ya que la zona es muy tranquila, situada cerca del río, donde el ruido de la ciudad no os molestará en absoluto.

Ryokan Hiraiwa

Foto: Skaven. Interior habitación

Ryokan Hiraiwa

Foto: Skaven. Interior habitación

Ryokan Hiraiwa

Foto: Skaven. Interior habitación

Tienen habitaciones desde para una persona hasta para una familia de 5 miembros, pero sin baño ni lavabo en la habitación. No son habitaciones demasiado grandes, pero tienen el espacio muy bien aprovechado, como es habitual en este tipo de alojamientos. Suelo de tatami, futón y los complementos habituales como televisión, conexión a Internet (inalámbrica), yukata para dormir…

Los lavabos y las duchas son de uso común, al igual que el “Ofuro”, pero individualizado (el “Ofuro” puede cerrarse para bañarte tranquilamente en solitario, pero es suficientemente grande para poder hacerlo en familia, como es habitual entre los japoneses). Uno de los grandes inconvenientes es que el “Ofuro” solo está en el edificio principal, y por tanto, si tienes habitación en el anexo, has de atravesar la calle para disfrutar de tu baño japonés.

Otras instalaciones que tan solo están en uno de los edificios son el comedor para los desayunos (no incluidos en el precio y de tipo occidental), la lavadora y secadora (para que realmente seque la ropa debes ponerla más de una vez), y un ordenador de libre acceso por si no llevas tu propio aparato.

Ryokan Hiraiwa

Vista desde habitación ryokan

Ryokan Hiraiwa

Alrededores del ryokan

Ryokan Hiraiwa

Alrededores del ryokan

No se si habrá cambiado en este aspecto, pero una de las grandes ventajas era que no cerraban la puerta de entrada en toda la noche. Como no había alguien en recepción toda la noche, tenías que llevarte la llave si querías regresar tarde, pero al contrario que la mayor parte de establecimientos de este tipo, que suelen ser familiares, al menos no te encontrabas la puerta cerrada si regresabas tarde. A alguien esto tal vez le parezca que es un peligro para las cosa que dejas en la habitación, pero os he de recordar que estamos hablando de Japón, y además, al igual que mis compañeros, tengo el casi convencimiento de que la zona es territorio yakuza. Y no digo esto para asustaros, sino todo lo contrario. Cuando caminas por esas calles te sientes muy seguro, posiblemente gracias a ellos.

En el aspecto puramente anecdótico, me gusta recordar que la primera vez nos sorprendió mucho que la única persona que sabía inglés fuera la abuela, una mujer muy dinámica y con una energía que no se correspondía con la edad que debía tener. Cuando regresamos, cinco años más tarde, ya había más gente que sabía inglés y la habían relevado de la ardua tarea de llevar el establecimiento… pero aún así no podía estarse quieta, tratando de hacer cosas. Supongo que actualmente ya no será así, pero verla tan animosa de buena mañana os aseguro que te daba energías suficientes para las visitas de todo el día.

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