Archive for the ‘Kyōto (京都)’ Category

Shugaku-in Rikyū Imperial Villa

El pasado jueves, 13 de julio, este blog cumplió ocho años y, para celebrarlo, el primer artículo de este noveno año de nuestro viaje virtual juntos creo que es muy acertado que sea el primer de una serie de artículos en los que, como ya os anuncié en la última ocasión, hablaré de esos sitios que todavía no he visitado, pero que sin duda estarán en mi “lista de deseos” para visitar en un próximo viaje. De hecho, el lugar del que os hablaré hoy ya intenté ir en uno de mis viajes anteriores, pero no fue posible. Me estoy refiriendo a la villa imperial Shugaku-in Rikyū.

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Shugaku-in Rikyū (修学院離宮) está situado en el extremo noreste de la ciudad de Kyôto, en las estribaciones del Mt. Hiei. Su construcción se inició en 1655, durante el período Edo, dentro de los terrenos de un antiguo templo con unas magníficas vistas, y se acabó cuatro años más tarde. Sus casi 55 hectáreas habían de servir como tranquilo lugar de retiro para el Emperador Retirado Gomizuno-o. Actualmente está formado por tres residencias, pero en el momento de su construcción tan solo tenía dos, las denominadas villas inferior y superior. La que actualmente se conoce como villa media fue construida posteriormente para la Princesa Akenomiya a partir de un antiguo templo de la zona, Rinkyu-ji, al que se le añadieron los lugares conocidos como Rakushi-ken (el primer edificio construido para la princesa) y Kyaku-den (originalmente construido en el Palacio Imperial de Kyôto Omiya como residencia de la Emperatriz Dowager, Tofukumon-in, y que muestra algunas pinturas espectaculares de las carrozas del Gion Matsuri, pintadas por Gukei Sumiyoshi) para formar la villa actual.

Las vistas desde esta villa son espectaculares (se dice que el Emperador tardó 10 años en encontrar un lugar con las vistas adecuadas para que decidiera construir aquí esta casa de campo imperial). Como ya he dicho, actualmente está formado por tres villas unidas por caminos rodeados de pinos, pero estos en realidad no son más que una añadido construido durante el período Meiji, anteriormente no había más que unos caminos estrechos rodeados de arrozales.

Los jardines, probablemente lo mejor de la visita, son del tipo denominado “paisaje prestado”, en que el propio entorno se engloba en el diseño para obtener un efecto más impresionante. En el libro “Historia y Arte del Jardín Japonés”, escrito por Javier Vives y publicado por Satori Ediciones, lo ponen como ejemplo de jardín de la época (especialmente el de la villa superior que incluye un lago para crear un jardín de paseo a su alrededor).

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Pero además de su espectacularidad, los jardines también son su peor “maldición” para visitarlos, y es que al tratarse de una villa imperial, para poder visitarlos es preciso reservar una hora, pues las visitas son rígidas, con reserva previa (solo hay cinco visitas al día), y en los momentos en que los jardines son más espectaculares por el cambio de colores con las estaciones, rápidamente se llenan de visitantes (motivo por el que no los pude visitar cuando lo intenté), así que si queréis conseguirlo os recomiendo que estéis muy atentos a la fecha en que podréis reservar un sitio para su visita.

Respeto a la visita en sí misma, supongo que seguirá las líneas generales de las visitas a los demás sitios imperiales. Has de llegar un poco antes de la hora fijada, al principio te harán entrar en una recepción en la que podrás ver un vídeo relacionado con la visita, y después harás el recorrido (que en este caso son 3 km con algunas subidas relativamente fuertes), que está prefijado y delimitado (no se puede entrar en ninguno de los edificios, tan solo verlos por fuera), con un guía, y otro empleado al final para que nadie se quede demasiado rezagado (eso si, puede ser bastante permisivo permitiendo fotografías mientras el grupo sigue avanzando).

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Para llegar, desde la estación de Kyôto debemos tomar la línea JR Nara hasta la estación Tofukuji, donde cambiaremos a la línea Keihan hasta su estación término, Demachiyanagi. Desde allí, con el ferrocarril Eizan, llegaremos a la estación Shugakuin (los jardines están a unos 10-15′ caminando). En total se tarda unos 40′.

Nota: las fotos han sido obtenidas en la Wikipedia, bajo licencia CC BY-SA 3.0 y son propiedad del usuario Daderot.

Kiyomizudera en obras

En la ciudad de Kyôto, uno de los templos más conocidos y visitados es Kiyomizudera. Actualmente se encuentra en medio de un proceso de reconstrucción que empezó en septiembre de 2013 y que es el primero que recibe el templo en casi 30 años. Ahora acaba de retirarse la cobertura que cubría la pagoda de tres pisos, que durante los últimos 17 meses ha sido repintada con el color “ni” bermellón tradicional.

En total hay nueve edificios del templo que están siendo reconstruidos, incluidos el Salón Principal con su famosa veranda desde la que observar la ciudad, la puerta Todorokimon, el Salón Amitabah, y el Salón Okunoin, todos ellos considerados Importantes Bienes Culturales.

Foto: Tha Asahi Shimbun

Foto: Tha Asahi Shimbun

Tesoros ocultos de Kyōto

Según ha anunciado la Asociación para la Preservación de la Herencia de Kyōto, del 29 de Abril al 10 de Mayo podrán verse, durante un tiempo muy limitado, una serie de tesoros pertenecientes a 18 templos y santuarios de la Prefectura de Kyōto que no pueden verse habitualmente pues no se muestran en las zonas visitables de estos templos y santuarios. ¡Una oportunidad única si viajáis a Japón esta próxima primavera!

El templo Taimaji en el barrio de Yamashina permitirá ver la estatua de Amida Nyorai (Amitabha), también conocida como Yamashina Buddha, del 1 al 6 de Mayo. Esta estatua, de finales del período Heian, está considerada un Importante Bien Cultural, tiene 2.67 metros de altura, muestra una expresión facial de calma y sus ropajes le caen elegantemente, siguiendo el estilo de escultura Jocho.

Foto: Tomura Nobotu

Foto: Tomura Nobotu

El templo Bishamondo de la secta Tendai, también en el barrio de Yamashina, mostrará el dragón pintado en el techo del mausoleo obra de Kano Morinobu (1602-1674).

El templo Honkokuji, uno de los templos principales de la secta Nichiren, en el barrio de Yamashina, mostrará la biblioteca “kyozo”, un Importante Bien Cultural.

Otros tesoros podrán verse en: Kamigamo Jinja; la residencia del sacerdote principal del templo Daitokuji; Rozanji; Shimogamo Jinja; Danno-Horinji; la puerta principal de Konkai-Komyoji; el Ohojo, el Kohojo y los jardines Hojo de Chionin; el “sanmon” (tres puertas) de Tōfukuji; Sainenji; la pagoda de cinco pisos de Tōji; el Salón Dorado y la biblioteca de Ninnaji; las casas de té Ryokakutei y Hitotei de Ninnaji; las tres puertas Myoshinji de Fushimi Inari Taisha; y el santuario Jonangu.

El santuario Iwashimizu Hachimangu en Yawata, es el único lugar fuera de la ciudad de Kyōto que participará en esta exhibición de tesoros.

Foto: Asahi Shimbun

Foto: Asahi Shimbun

Mimizuka (耳塚)

Caminando por una calle del margen derecho del río Kamo, iniciando una visita a la zona de los templos del la zona Sur de las Higashiyama me encontré, junto a un parque infantil, un montículo rodeado por una pequeña verja y coronado por una stupa de piedra que no aparecía en ninguna guía. Le hice un par de fotos y seguí camino hacia Sanjusangendo, la primera parada prevista de mi ruta de ese día.

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Mas tarde traté de averiguar qué era y por qué estaba allí, pero la verdad es que me costó bastante encontrar información sobre este monumento, que resulto ser un mimizuka, (literalmente traducido como “Tumba de orejas”), un sitio en el que Toyotomi Hideyoshi hizo enterrar las orejas y narices que las tropas japoneses cortaban a sus víctimas durante la invasión de Corea entre 1592 y 1598, y que terminó con la retirada japonesa ante la feroz resistencia de los coreanos. En Japón era costumbre que durante una batalla los samuráis cortasen la cabeza de los enemigos que mataban, para posteriormente, en una ceremonia realmente solemne, los generales pudieran apreciar sus gestas y recompensar-los adecuadamente, especialmente si habían acabado con algún conocido oficial del enemigo. En Corea, por motivos prácticos, esta costumbre se adaptó y lo que cortaban eran las orejas y las narices de los muertos.

Se dice que en este lugar se enterraron entre 38.000 y 40.000 narices y orejas, y que estas son tan solo las que llegaron en buenas condiciones desde Corea por que habían sido conservadas en salmuera. No creo que realmente nadie haya tratado realmente de saber cuántas hay realmente, y los recuentos oficiales de la época probablemente estaban inflados para disimular la derrota, pero en cualquier caso, fue una gran ofrenda a Buda aquí, precisamente junto al santuario Toyokuni, que es el que hay en Kyôto dedicado a Toyotomi Hideyoshi. Fue consagrado el 28 de septiembre de 1597 dentro de los terrenos del templo Hokoji, y se le asignó un monje para que rezara por las almas de los miles de coreanos muertos en la guerra.

Su nombre original era hanazuka (literalmente “montículo de narices”) , pero posteriormente se utilizó un término menos cruel, que es el que nos ha llegado hasta nuestros días.

K-on! en Kyôto

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K-on! es una serie de manga del tipo 4koma (para los que no sabéis qué significa esto, sería el equivalente a las tiras de viñetas que estamos acostumbrados a ver en los periódicos), que en su adaptación al anime para la televisión tuvo un éxito sorprendentemente destacable. En uno de los episodios de la serie los alumnos del último curso hacen, como es habitual, un viaje de “finde curso” a Kyôto. En la serie este viaje lo hacen en shinkansen, y están un par de días en un hotel grande pues en total son muchos los alumnos que van al viaje, y además coinciden con otras escuelas de diversas procedencias. Además de las aventuras, hacen diversas visitas turísticas, en grupo o por libre, y a lo lardo de estos episodios se pueden ver muchos rincones re la antigua capital imperial, sitios que se han visto reflejados en un mapa de la ciudad y sus alrededores llamado K-yoto!!, en el que se muestran fotos reales e imágenes de la serie (no muy sorprendentemente, la serie ha sido animada por Kyoto Animation, la misma productora que en el caso de Hyouka, protagonista del plano turístico de Hida-Takayama).

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Personalmente puedo aseguraros que, sobre todo en primavera, la ciudad se ve invadida por los estudiantes, que suelen concentrarse básicamente en los mismos sitios (en los alrededores de Kiyomizu-dera no puedes ni dar un paso sin encontrarte con media docena de estudiantes más). También me he encontrado con diversos grupos (estos pequeños) que se hospedaban en el mismo ryokan (el Ryokan Towa) que yo, aunque no se quedaban más de una noche o dos como mucho (en ocho días creo que me crucé con tres grupos distintos). La gran diferencia con la misma situación (grupo de estudiantes en viaje de fin de curso allí donde estás alojado) en un hotel occidental es que prácticamente ni te enteras que están (nada de ruidos ni carreras por las noches). Si se que estaban era por que un grupo tan grande se notaba a la hora del desayuno, por que alguna vez coincidí en regresar a la misma hora que llegaba un grupo, y que el ofuro lo tenían reservado en exclusiva en un período de tiempo determinado (era tan temprano que nunca me afectó, pues a esas horas todavía estaba dando vueltas por la ciudad). Incluso una vez que la chica de un grupo casi me atropella al salir del ascensor, la única reacción fue una risita nerviosa, una medio mascullado “sumimasen” y que ella saliera corriendo aún más rápidamente hacia una habitación.

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Kyôto es una ciudad tan completa y con tantos sitios interesantes que te la acabas (creo que quedó perfectamente demostrado el año pasado con la Blog-Maratón templos de Kyôto, que duró todo el año), y mucho menos en un viaje tan corto como el que hacen estos estudiantes (yo llevo cuatro visitas y todavía hay sitios que me he quedado con las ganas de ver), así que supongo que es normal que se concentren en unos pocos lugares muy emblemáticos (para ellos y para todos los turistas que no disponen de demasiado tiempo) como pueden ser Kitano Tenmangû, Kinkakuji, o el ya mencionado Kiyomizu-dera (la abundancia de tiendas de omiyage en las calles aledañas, y el santuario Jishu jinja, dedicado al amor supongo que tienen mucho que ver en esta predilección).

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En cualquier caso, si todavía os faltaba algún aliciente para visitar la antigua capital imperial, revivir el viaje de este grupo de estudiantes puede ser uno más.

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