Archive for the ‘Pref. Hyōgo (兵庫県)’ Category

Reapertura del Castillo de Himeji

Después de seis años cubierto por andamios con motivo de unas reparaciones y restauraciones muy necesarias, el Castillo de Himeji ha abierto nuevamente sus puertas a los visitantes más magnificente que nunca. Y con su reapertura las noticias relacionadas con él se han multiplicado, como si quisieran recuperar el tiempo perdido. A continuación os ofrecemos un resumen de todas estas noticias.

Un largo y costoso lavado de cara

Las obras a que se ha visto sometido el castillo han representado casi seis años de trabajo, y un coste de 2.400 millones de yenes (poco menos de 20 millones de euros). Entre los trabajos realizados se han reemplazado las tejas de los techos, y se han repintado y restaurado los muros para que el castillo recuperara su elegancia.

Antes de iniciarse las obras en Octubre de 2009, el castillo, el primer elemento japonés en ser declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, no se había sometido a ninguna obra de reparación y conservación de cierta magnitud desde 1964, y por eso la ceremonia de reabertura fue realmente espectacular, con la participación incluso de la unidad Impulso Azul de las Fuerzas Aéreas de Autodefensa. Además, para que los auspicios fueran muy positivos, se produjo en plena temporada de floración de los cerezos, de los que en el recinto del castillo hay unos 1.000 árboles.

Foto: Mainichi Shinbum

Foto: Mainichi Shinbum

La torre principal del castillo se abrió al público el 27 de 1.8 millones de personas. Aún así, el acceso está limitado a 15.000 personas diarias, vendiéndose los tickets a medida que va llegando la gente y hasta completar la cantidad máxima diaria.

Un viaje virtual por el pasado

Como parte de la rehabilitación del castillo, se han tomado las medidas necesarias para permitir a los visitantes hacer un pequeño viaje virtual al pasado y ver como debería ser en la era feudal en forma de un servicio de realidad aumentada que permitirá a los visitantes reproducciones generadas por ordenador de cómo era la vida en el castillo a principios del siglo XVII mediante una aplicación para teléfonos móviles y tabletas. Así, por ejemplo, al situarse en un determinado punto de la segunda planta de la torre, se podrá ver una escena en que diversos guerreros corren a ponerse su armadura, que está colgada de la pared. Y desde el nivel superior se podrá ver como era la ciudad vista desde ahí arriba en la época en que se construyó. Otros puntos que tienen información adicional mediante la realidad aumentada son la puerta principal y las estructuras de algunas torres.

Foto: Asahi Shinbum

Foto: Asahi Shinbum

El castillo, ahora más accesible para los turistas extranjeros

Los que visiten el castillo de Himeji procedentes de fuera del país nipón, ahora se encontrarán más a gusto con la adición de carteles, planos e informaciones diversas en varios idiomas, así como un servicio Wi-Fi gratuito para acceder más fácilmente a información online del castillo y la ciudad.

Los carteles informativos de toda la zona ahora están escritos en cuatro idiomas (coreano, chino simplificado, inglés y, evidentemente, japonés), y los aproximadamente 150 que antes de la reforma ya estaban rotulados en inglés, se han revisado las traducciones para facilitar su comprensión y claridad.

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Pero las facilidades para los extranjeros nos e limitan a los terrenos del castillo, si no que desde el pasado julio las autoridades están desarrollando un proyecto para mejorar la señalización viaria que conduce a los principales atractivos de la ciudad.

La oficina de turismo ha editado una nueva guía de 12 páginas en 5 idiomas, habiendo incluido el francés y el tailandés a las versiones ya existentes en inglés, chino y coreano. Entre los añadidos de esta nueva guía, se han incluido lugares en los que poder experimentar la cultura japonesa, como visitar Shoshazan Engyojin, un templo budista de la secta Tendai, para una sesión de meditación zen, o experimentar una ceremonia del té en el jardín japonés Kōkoen, situado junto al castillo.

Además, se han repartido unos 30.000 ejemplares en sitios tan vitales como la estación JR de la ciudad.

Un robot Patlabor aparca cerca del castillo

La estatua a tamaño real del robot de anime Patlabor AV-98 Ingram, normalmente situado en Odaiba, en la ciudad de Tōkyō, ha sido temporalmente trasladada a Himeji (Prefectura de Hyōgo) y situada cerca del castillo, dentro de una campaña de seguridad vial.

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Himeji-jō, Patrimonio de la Humanidad

El castillo de Himeji fue el primer lugar japonés en ser inscrito en el listado de elementos Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, en 1993, por su combinación de funciones militares y un magnífico aspecto estético. En total está formado por un castillo, dos fosos (de los tres que existían originalmente) y un total de 83 estructuras agrupadas alrededor de una torre de seis plantas.

Tal como dice la UNESCO: “Himeji-jō es la más perfecta expresión arquitectónica de un castillo japonés de comienzos del siglo XVII. El sitio comprende un conjunto de 83 edificios con dispositivos defensivos muy perfeccionados y sistemas de protección notablemente ingeniosos, que datan de la primera época del shogunato. Obra maestra de la arquitectura en madera que une los aspectos funcionales a un gran atractivo estético, el castillo de Himeji-jō destaca por la elegancia de su silueta y sus muros de tierra blanqueados, así como por la sutil relación establecida entre los volúmenes de sus edificios y los múltiples planos de sus techumbres”.

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La zona en la que está situado, en la ciudad de Himeji (Prefectura de Hyōgo) siempre ha sido un punto neurálgico del comercio y las comunicaciones. Este castillo, situado en el centro de la Llanura Harima, inició su historian en 1333, cuando se construyó la primera fortificación en la colina donde se levanta el actual. En 1581 fue remodelado por Hideyoshi Toyotomi. Este castillo original fue destruido por Terumasa Ikeda, que se convirtió en el señor de la zona y acabó construyendo el castillo actual entre 1601 y 1609. En 1617 Tadamasa Honda, añadió algunos edificios (básicamente remodeló el muro Oeste (Nishi-no-maru) para convertirlo en las habitaciones de su mujer, hija de de Tokugawa Ieyasu). Con la llegada de la era Meiji, parte de los edificios fueron demolidos para construir estructuras militares modernas, pero gracias al Coronel Shigeto Nakamura y otros oficiales del ejército, su forma original se pudo preservar. Su protección oficial empezó en 1930 cuando algunas partes fueron designadas como Tesoro Nacional.

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Por el color blanco de sus paredes y al combinación de su elegancia y aspecto, así como por su integración en el entorno, a veces se le denomina “la grulla blanca” (Shirasagi-jō) ya que parece que sea un ave de este tipo a punto de surcar los cielos.

El castillo posee algunas disposiciones tácticas realmente remarcables y un tamaño que desafía la imaginación. En total ocupa 107Ha, tiene casi 5km de muros, que llegan a tener una altura de hasta 26m en su punto más elevado, y por cómo se construyó es especialmente resistente a los terremotos, incendios y otros desastres naturales o causados por el hombre. Cuando sus constructores iban cortos de piedra, recurrían si era preciso a lápidas, linternas de templos, e incluso elementos de cocina, que todavía hoy pueden verse integrados en la estructura de los muros.

Foto: Wikipedia

Foto: Wikipedia

Foto: Wikipedia

Foto: Wikipedia

Pero es en el aspecto defensivo donde encontramos sus principales puntos fuertes. El interior es un auténtico laberinto pensado exclusivamente para confundir y desorientar al enemigo, hasta el punto que actualmente, y a pesar de los carteles informativos, hay turistas que se desorientan. En total tenía 84 puertas, de las que todavía se conservan 21, pensadas para llevar a los asaltantes por un recorrido lleno de trampas y posiciones defensivas letales, siguiendo un recorrido estrecho y retorcido que además de agotar y desorientar a los enemigos, permitía atacarlos con proyectiles desde los más de 1000 agujeros para arcos y arcabuces; puertas engañosamente seguras que ocultaban escondites para poder atacar por la espalda al invasor, y si finalmente conseguían superar todos los obstáculos, se encontraban con una imponente torre de 46 metros de altura, que lo eleva hasta el doble de la altura de la colina en la que está situado el castillo. Esta torre, que aparentemente tiene cinco pisos, en realidad tiene seis, más un subterráneo.

Diseñado para ser inexpugnable, es un castillo que jamás ha sido doblegado, en gran parte gracias a que su construcción tuvo lugar al inicio de una era de paz, el shogunato Tokugawa, pero igualmente ha tenido momentos para demostrar su gran resistencia, como cuando sobrevivió al Gran Terremoto Hanshin, en 1995. Pero su prueba más dura la tuvo que soportar durante la Segunda Guerra Mundial, cuando los americanos bombardearon la ciudad. A pesar de todo, después de los ataques, y aunque la ciudad estaba en ruinas, en medio de toda la destrucción, el castillo seguía erigiéndose orgulloso, indemne después de haber sobrevivido sin recibir ningún impacto (bueno, en el interior cayó una bomba, pero no llegó a explotar).

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Himeji-jō se podría decir que es de visita obligada para cualquier enamorado de Japón, muy especialmente si está interesado en su época feudal. Pero también es interesante para los amantes del cine, pues es aquí donde se rodaron algunas escenas de películas como la protagonizada por Sean Connery dentro de la saga de James Bond “Sólo se vive dos veces” en 1967, o el film del director Akira Kurosawa “Ran” en 1985 (por poner tan solo dos ejemplos).

A Himeji es fácil llegar desde Kyōto o Ōsaka, que están más o menos a una hora en shinkansen, y una vez en la estación JR de Himeji, el castillo está situado a 15 minutos caminando por una venida comercial, o se puede llegar en 5 minutos gracias al autobús turístico (100¥). Pero a pesar de eso, y como el acceso al castillo está limitado en el número de personas diarias, yo recomendaría levantarse muy temprano (o directamente dormir en al ciudad) e ir directamente al castillo, que una vez visto ya tendremos tiempo de ver otras partes de la ciudad, como el muy recomendado Kōko-en.

El Gran Terremoto de Kobe

Ahora que se acaba de conmemorar el tercer aniversario del terremoto que provocó el tsunami de Tōhoku, tal vez sería bueno recordar que, en tiempos modernos, Japón ha sufrido otros dos grandes terremotos, el Gran Terremoto de Kantō de 1923, y el Gran Terremoto de Hanshin de 1995. Este último, también conocido como Gran Terremoto de Kobe por ser esta la ciudad que resultó más afectada, tuvo lugar exactamente el 17 de enero de 1995 a las 05:46:46 am y duró unos veinte segundos, tiempo más que suficiente para causar más de 6.000 muertos y unos daños materiales de los que Japón tardó bastante en recuperarse.

Este terremoto fue el que empujó a los japoneses a cambiar totalmente sus planes de prevención de terremotos y que les ha conducido a ser actualmente punteros en este campo. Los sistemas de construcción, por ejemplo, son los que permitieron que en el último terremoto de Tōhoku los edificios más altos de Tōkyō, a pesar de moverse considerablemente, no sufriesen daños.

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Actualmente en Kobe no queda ni rastro de los efectos del terremoto, excepto una pequeña zona del puerto que se ha conservado tal como quedó como recordatorio de lo que sucedió, junto a la cual se ha erigido un memorial con imágenes y explicaciones de lo que sucedió.

Información importante:

  • Lugar: Memorial del Terremoto del Puerto de Kobe – Parque Meriken (Kobe – Pref.Hyōgo).
  • Coste: gratuito
  • Cómo llegar: si viajas con el autobús turístico, el City Loop, debes bajar en la parada 17 (Parque Meriken) y andar unos 5’.

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Castillos japoneses (日本の城)

Una de las estampas más características para el turista que visita Japón es sin duda los castillos, herencia de una época a la que tantas y tantas películas de samuráis nos han transportado, y que a muchos nos gusta revivir en vivo y en directo siempre que sea posible.

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En Japón hay centenares de castillos, pero desgraciadamente, la mayor parte no son más que cuatro piedras que tan solo sabes que son las ruinas de un castillo por que te lo dicen, no por que llegues a ver ninguna estructura que sea reconocible. Si lo pensáis con calma, teniendo en cuenta las guerras, las fuerzas de la naturaleza (terremotos e incendios, básicamente) y las técnicas de construcción más utilizadas, posiblemente acabemos sorprendiéndonos de que todavía queden tantos.

En cualquier caso, tengo localizados aproximadamente unos cincuenta castillos que se pueden identificar fácilmente como tales (aunque en muchos casos solo queda la torre principal), muchos de ellos considerados tesoros nacionales. En este blog ya he hablado de la mayoría de los que he tenido la suerte de visitar, que no representan ni la mitad de los que tengo localizados. Como he dicho en estas ocasiones, muchos de los castillos que siguen en pie son reconstrucciones parciales realizadas en tiempos modernos, y en muchas ocasiones utilizando técnicas modernas de construcción, lo que hace que tan solo tengamos la engañosa sensación de estas viendo un castillo original, a pesar de estar hecho de hormigón.

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Dentro de la campaña “12 meses, 12 temas”, tengo la intención de dedicar el mes de Julio a los castillos, hablando de aquellos que todavía no han encontrado su lugar en este blog, como el castillo de Kanazawa o el de Nagoya. Si revisáis los artículos anteriores sobre castillos publicados en este blog, o seguís leyéndome a lo largo de este mes, la lista completa de castillos que encontraréis es:

Evidentemente, no es una revisión exhaustiva de todos los castillos que se pueden visitar en Japón, ni tan solo de los más representativos o conocidos (faltan algunas joyas como el de Kumamoto, por poner solo un ejemplo), pero si todos los que he conseguido visitar hasta ahora, que es la premisa con la que estoy escribiendo este blog desde sus inicios: “hablar solo de lo que tengo una experiencia de primera mano”.

City Loop Kobe

La ciudad de Kobe está situada muy cerca de Ôsaka, pero nunca me había atraído lo suficiente como para visitarla, hasta que en mi último viaje comprendí lo muy equivocado que había estado hasta ese momento. Y es que si bien las guías turísticas no le dedican demasiado espacio, Kobe tiene bastantes rincones que merecen la pena ver en una visita que, para hacer en un solo día como fue mi caso, tal vez sea un poco justo de tiempo, incluso con la ayuda del autobús turístico de la ciudad, el City Loop.

Como autobús turístico que es, el City Loop te permite visitar los principales atractivos de la ciudad mientras subes y bajas libremente del autobús gracias al abono de un día (cuesta 650円). Pese a ello, la ruta que sigue en sus 17 paradas considero que es un poco recurrente (pasa por un mismo sitio en ambas direcciones), y muchas de las calles por las que pasa suelen estar colapsadas a determinadas días u horas, cosa que hace retrasar su frecuencia de paso, algo especialmente molesto si tenemos en cuenta su horario relativamente reducido, ya que de la estación JR (donde seguramente lo cogeréis por primera vez) sale el primero a las 09:00h, y el último inicia su recorrido poco antes de las 18:00h.

Además, las paradas considero que a veces no están suficientemente bien situadas para que puedas darte cuenta que es la tuya a no ser que estés especialmente atento a la pantalla informativa en la que en diversos idiomas te van diciendo las paradas y qué puedes visitar desde ellas (y si vas mirando la ciudad no creo que estés demasiado atento a la pantalla). Un ejemplo de esto es la parada para ir al barrio chino, que está situada justo pasada una de las puertas de entrada al barrio, puerta que apenas se ve ya que el autobús circula por una calle de lo más normal cuando de repente aparece unos instantes a tu izquierda. También puede resultar complicado encontrar algunas paradas si no has bajado anteriormente en ellas, como la de Kitaro Magister Center, que está situada en el interior de un parking de autobuses, sitio que también aprovecha para dar la vuelta y bajar por la misma calle por la que acaba de subir para ir a esta parada.

Inconvenientes al margen, siguiendo la ruta del autobús puedes marcarte perfectamente la ruta de la visita, empezando en la estación de JR y visitando la zona del Ayuntamiento (en especial sin quieres tener vistas de la ciudad sin tener que pagar), la zona del puerto, Harbor-Land y el centro comercial MOSAIC, Nankinmachi (seguramente llegarás a una hora adecuada para almorzar si no lo has hecho ya en la parada anterior), y finalmente una o más paradas en la zona europea de Kitano. Y al acabar, según la hora del día y la época del año que sea puedes subir a una de las montañas para ver la ciudad de noche (el autobús tiene parada delante de la estación de uno de los telecabinas, en los que tienes descuento con el abono de un día del City Loop), o ya marcharte hacia la estación de JR para regresar dónde estés alojado. Y si estás alojado en la ciudad, o dispones de más tiempo, siempre puedes ir a cenar un poco de la famosa ternera de Kobe.

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