Archive for the ‘Patrimonio de la Humanidad’ Category

Cúpula Genbaku, Patrimonio de la Humanidad

Al lado del Parque de la Paz, en la orilla este del río Motoyasu, se levanta el Memorial por la Paz de Hiroshima, encarnado por la Cúpula Genbaku. Esta es la única estructura que sobrevivió a la devastación nuclear, y se ha preservado tal como quedó como recordatorio del gran poder destructivo de las armas atómicas, pero también como símbolo de esperanza en un futuro mejor en que nunca vuelva a repetirse una situación como a la que sobrevivió la cúpula. Por todo ello, la UNESCO la incluyó como Patrimonio de la Humanidad el año 1996.

Tal como dice la UNESCO: “El Memorial de la Paz de Hiroshima, llamado también la Cúpula de Genbaku, es la estructura del único edificio que permaneció en pie cerca del lugar donde explotó la primera bomba atómica el 6 de agosto de 1945. Gracias a los esfuerzos de innumerables personas –y en particular de los propios habitantes de Hiroshima– se ha conservado en el mismo estado en que quedó después de la explosión. Este sitio no sólo es un símbolo descarnado y recio de la fuerza más destructiva creada por el hombre en toda su historia, sino también una encarnación de los anhelos de paz mundial y de una supresión definitiva de todas las armas nucleares”.

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La zona protegida ocupa un total de 0.40ha alrededor de la Cúpula Genbaku (genbaku es un término japonés para referirse a la bomba atómica), y un entorno de 42.7ha, dentro de las cuales se encuentra el Parque de la Paz. El edificio se ha preservado tal como quedó, y las únicas actuaciones que se realizan están destinadas a preservarlo en este estado. No se puede visitar por el interior, tan solo observarlo desde el exterior, a través de las vallas que lo rodean, desde una zona que se ha ajardinado y que sirve para ofrecer plegarias por los muertos y a favor de la paz mundial.

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Originalmente el edificio se construyó en 1914, y era el edificio de promoción industrial de la Prefectura de Hiroshima (Hiroshima-ken Sangyo Shoreikan). Los planos los diseñó el checo Jan Letzel, e inicialmente se denominó Sala de Exhibiciones Comerciales de Hiroshima. Su nombre final se le otorgó en 1933. El edificio tenía tres plantas de altura, con un núcleo central de cinco plantas. Las paredes eran de ladrillo y la estructura de la cúpula elíptica era de acero recubierto de cobre. En total cubría una superficie de 1.023 metros cuadrados y en su punto más elevado tenía 25m de altura. Los muros exteriores estaban cubiertos de piedra y cemento, y a la cúpula se llegaba por medio de una escalera situada en la entrada principal. La bomba atómica explotó a unos 150m del edificio, arrasando el edificio principal, hundiendo el techo y colapsando el suelo de los diversos pisos, así como la mayor parte de las paredes interiores del segundo y tercer pisos. A pesar de todo, como la fuerza de la explosión procedía de una altura mayor que el edificio (la bomba explotó a 600m de altura), los cimientos de la sección principal resistieron. También sobrevivió la fuente situada en el jardín de estilo occidental del lado sur del edificio.

El año 1966 la ciudad de Hiroshima decidió que debía mantenerse como estaba a perpetuidad, y el Memorial por la Paz, del que es el elemento principal, se construyó a su alrededor entre 1950 y 1964. El Museo Memorial por la Paz se inauguró en 1955, y desde 1952 ha sido el centro de las ceremonias por la paz que tienen lugar cada 6 de Agosto.

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Himeji-jō, Patrimonio de la Humanidad

El castillo de Himeji fue el primer lugar japonés en ser inscrito en el listado de elementos Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, en 1993, por su combinación de funciones militares y un magnífico aspecto estético. En total está formado por un castillo, dos fosos (de los tres que existían originalmente) y un total de 83 estructuras agrupadas alrededor de una torre de seis plantas.

Tal como dice la UNESCO: “Himeji-jō es la más perfecta expresión arquitectónica de un castillo japonés de comienzos del siglo XVII. El sitio comprende un conjunto de 83 edificios con dispositivos defensivos muy perfeccionados y sistemas de protección notablemente ingeniosos, que datan de la primera época del shogunato. Obra maestra de la arquitectura en madera que une los aspectos funcionales a un gran atractivo estético, el castillo de Himeji-jō destaca por la elegancia de su silueta y sus muros de tierra blanqueados, así como por la sutil relación establecida entre los volúmenes de sus edificios y los múltiples planos de sus techumbres”.

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La zona en la que está situado, en la ciudad de Himeji (Prefectura de Hyōgo) siempre ha sido un punto neurálgico del comercio y las comunicaciones. Este castillo, situado en el centro de la Llanura Harima, inició su historian en 1333, cuando se construyó la primera fortificación en la colina donde se levanta el actual. En 1581 fue remodelado por Hideyoshi Toyotomi. Este castillo original fue destruido por Terumasa Ikeda, que se convirtió en el señor de la zona y acabó construyendo el castillo actual entre 1601 y 1609. En 1617 Tadamasa Honda, añadió algunos edificios (básicamente remodeló el muro Oeste (Nishi-no-maru) para convertirlo en las habitaciones de su mujer, hija de de Tokugawa Ieyasu). Con la llegada de la era Meiji, parte de los edificios fueron demolidos para construir estructuras militares modernas, pero gracias al Coronel Shigeto Nakamura y otros oficiales del ejército, su forma original se pudo preservar. Su protección oficial empezó en 1930 cuando algunas partes fueron designadas como Tesoro Nacional.

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Por el color blanco de sus paredes y al combinación de su elegancia y aspecto, así como por su integración en el entorno, a veces se le denomina “la grulla blanca” (Shirasagi-jō) ya que parece que sea un ave de este tipo a punto de surcar los cielos.

El castillo posee algunas disposiciones tácticas realmente remarcables y un tamaño que desafía la imaginación. En total ocupa 107Ha, tiene casi 5km de muros, que llegan a tener una altura de hasta 26m en su punto más elevado, y por cómo se construyó es especialmente resistente a los terremotos, incendios y otros desastres naturales o causados por el hombre. Cuando sus constructores iban cortos de piedra, recurrían si era preciso a lápidas, linternas de templos, e incluso elementos de cocina, que todavía hoy pueden verse integrados en la estructura de los muros.

Foto: Wikipedia

Foto: Wikipedia

Foto: Wikipedia

Foto: Wikipedia

Pero es en el aspecto defensivo donde encontramos sus principales puntos fuertes. El interior es un auténtico laberinto pensado exclusivamente para confundir y desorientar al enemigo, hasta el punto que actualmente, y a pesar de los carteles informativos, hay turistas que se desorientan. En total tenía 84 puertas, de las que todavía se conservan 21, pensadas para llevar a los asaltantes por un recorrido lleno de trampas y posiciones defensivas letales, siguiendo un recorrido estrecho y retorcido que además de agotar y desorientar a los enemigos, permitía atacarlos con proyectiles desde los más de 1000 agujeros para arcos y arcabuces; puertas engañosamente seguras que ocultaban escondites para poder atacar por la espalda al invasor, y si finalmente conseguían superar todos los obstáculos, se encontraban con una imponente torre de 46 metros de altura, que lo eleva hasta el doble de la altura de la colina en la que está situado el castillo. Esta torre, que aparentemente tiene cinco pisos, en realidad tiene seis, más un subterráneo.

Diseñado para ser inexpugnable, es un castillo que jamás ha sido doblegado, en gran parte gracias a que su construcción tuvo lugar al inicio de una era de paz, el shogunato Tokugawa, pero igualmente ha tenido momentos para demostrar su gran resistencia, como cuando sobrevivió al Gran Terremoto Hanshin, en 1995. Pero su prueba más dura la tuvo que soportar durante la Segunda Guerra Mundial, cuando los americanos bombardearon la ciudad. A pesar de todo, después de los ataques, y aunque la ciudad estaba en ruinas, en medio de toda la destrucción, el castillo seguía erigiéndose orgulloso, indemne después de haber sobrevivido sin recibir ningún impacto (bueno, en el interior cayó una bomba, pero no llegó a explotar).

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Himeji-jō se podría decir que es de visita obligada para cualquier enamorado de Japón, muy especialmente si está interesado en su época feudal. Pero también es interesante para los amantes del cine, pues es aquí donde se rodaron algunas escenas de películas como la protagonizada por Sean Connery dentro de la saga de James Bond “Sólo se vive dos veces” en 1967, o el film del director Akira Kurosawa “Ran” en 1985 (por poner tan solo dos ejemplos).

A Himeji es fácil llegar desde Kyōto o Ōsaka, que están más o menos a una hora en shinkansen, y una vez en la estación JR de Himeji, el castillo está situado a 15 minutos caminando por una venida comercial, o se puede llegar en 5 minutos gracias al autobús turístico (100¥). Pero a pesar de eso, y como el acceso al castillo está limitado en el número de personas diarias, yo recomendaría levantarse muy temprano (o directamente dormir en al ciudad) e ir directamente al castillo, que una vez visto ya tendremos tiempo de ver otras partes de la ciudad, como el muy recomendado Kōko-en.

Nara, Patrimonio de la Humanidad

Inscrito en el listado de elementos Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO en 1998, la zona declarada patrimonio recibe el nombre genérico de “Monumentos Históricos de la Antigua Nara”, y como sucede con gran parte del patrimonio japonés, no se centra en un edificio singular o en un sitio concreto, si no toda una zona muy amplia, con 8 elementos centrales distintos: 5 templos (Tōdai-ji, Tōshōdai-ji, Yakushi-ji, Gangō-ji, Kōfuku-ji), un antiguo palacio (Heijō-kyō), un santuario (Kasuga Taisha) y un bosque sagrado (bosque original Kasuga).

Tal como dice la UNESCO: “Nara fue la capital de Japón entre los años 710 y 784. Durante este período se consolidó el marco del gobierno nacional y Nara disfrutó de una gran prosperidad, surgiendo como origen de la cultura nipona. Los monumentos históricos de la ciudad, los templos budistas, los santuarios sintoístas y los restos excavados del gran Palacio Imperial, proporcionan una vívida imagen de la vida en la capital japonesa del siglo VIII, un período de profundos cambios políticos y culturales“.

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Los Monumentos Históricos de la antigua Nara han sido testimonio de la evolución de la arquitectura y el arte japoneses, inspirados en los de China y Corea, hasta adoptar un estilo propio y característico.

El año 1710 la capital se trasladó de Fujiwara a Nara, que como consecuencia de ello prosperó como centro cultural, político y económico del país durantes los siguientes 74 años, durante el denominado Período Nara. La localización del palacio Heijō-kyō fue meticulosamente estudiado mediante técnicas geománticas chinas. El plano general de la ciudad, basado en el de grandes ciudades chinas como Chang’an, quedó cubierto de palacios, templos budistas, santuarios sintoístas, edificios públicos, residencias y calles, todos ellos dentro de una red ortogonal, en la que el palacio ocupaba el extremo Norte de la avenida central. El palacio, de 120ha, incluía diversos edificios oficiales para celebrar ceremonias políticas y religiosas, entre los que destacan el Daigokuden (sala de audiencias imperial), el Chōdō-in (salones de estado), y la residencia imperial (Dairi), además de otros anexos que cumplían funciones administrativas y de otra índole más prosaica.

En el año 784 la capital imperial se trasladó a Nagaoka durante nueve años, y posteriormente a Kyōto (Heian), donde se quedó hasta el año 1184. La abandonada capital de Nara es convirtió en campos de cultivo, pero la mayoría de los templos y santuarios sobrevivieron intactos, manteniendo su estatus y el patrocinio imperial. Se desarrolló una nueva población alrededor de ellos, conocida como Nanto (Capital del Sur). La zona alrededor de los templos Tōdai-ji, Kōfuku-ji, Gangō-ji y Kasuga-Taisha fue el que más prosperó, y sirvió de núcleo para el desarrollo de la ciudad actual a partir del siglo XVI.

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Tōdai-ji está formado por un grupo de edificios, siendo el más importante el Kondō (Sala del Gran Buda) donde se encuentra la imagen sentada de Vairocana (Gran) Buddha. Se trata de una gigantesca estructura de madera que alberga una estatua de bronce de 15m de altura, la más grande de este tipo que existe en el mundo. Kōfuku-ji fue inicialmente construido en Fujiwara, y reconstruido en Nara al trasladarse la capital.

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Gangō-ji fue el primer templo budista japonés, construido por Soga-no-Umako en el siglo VI, siendo conocido originalmente como Asuka-dera. Fue trasladado desde Asuka el año 718 con motivo del traslado de la capital a Nara. La mayor parte del templo original quedó destruido por un incendio en 1451.

Tōshōdai-ji, originalmente construido por el sacerdote chino Jian Zhen (Ganjin) el año 759 para los estudiantes de budismo, es un caso excepcional, pues a lo largo de su historia ha sufrido realmente muy poco a causa de incendios u otros desastres naturales. Entre sus edificios más importantes encontramos el Kondô (salón principal, el único ejemplo que todavía existe de la construcción original durante el período Nara, y un elemento vital para estudiar la arquitectura de los templos japoneses), el Kōdō (salón de lectura, aunque originalmente se concibió como salón para realizar las reuniones de palacio, y único elemento que todavía sobrevive de la arquitectura del palacio), el Korō (repositorio de sutras), y el Hōzō y el Kyōzō (dos repositorios del estilo “casa larga”).

Kasuga-Taisha, fundado según las leyendas el año 768, se considera que sus orígenes podrían remontarse hasta el inicio del Período Nara. Está situado al pie de dos montañas sagradas (Kasugayama y Mikasayama). Los edificios de Kasuga-Taisha han sido restaurados y reconstruidos en numerosas ocasiones a causa del envejecimiento y de la destrucción por diversas causas. Todos los edificios están situados dentro de los límites del recinto sintoísta y, según la tradición, tienen techos con tejas hechas con corteza de ciprés, para armonizar con el entorno.

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El bosque original del Kasugayama representa un entorno natural para Kasuga Taisha, como el que forma parte integral de todos los santuarios sintoístas. Kasugayama ha sido preservado como bosque sagrado, y la protección impide cualquier tipo de actuación más allá de los caminos para los fieles y peregrinos.

El antiguo Palacio Imperial contenía todo lo necesario para las funciones oficiales y privadas de la familia imperial, incluyendo, como ya hemos dicho anteriormente, edificios como Daigokuden, Chōdō-in, y Dairi, pero también oficinas, talleres, almacenes, establos, etc. Todo el complejo estaba rodeado por muros de tierra de 5m de altura, que se podían atravesar por alguna de las 12 puertas que tenía, siendo la más importante la del centro del muro Sur, denominada Puerta Suzaku. Actualmente tan solo quedan algunos cimientos, reconstrucciones y museos para recordar esta maravilla.

Toda la zona de los Monumentos Históricos de la Antigua Nara está dividida en dos partes principales, tres elementos al Oeste, y el resto al Este. La mayor parte de visitas se dirigen hacia el Este, donde están los edificios más conocidos, y donde hay tantas cosas que ver como pasarte todo el día en ella. Si a esto le añadimos que muchas veces el turista viene a visitar Nara en un día, procedente de Kyōto, la parte del Palacio, Tōshōdai-ji y Yakushi-ji no suele ser tan visitada. De hecho yo todavía no los he visitado, a pesar de haber estado un par de veces en Nara (en realidad ni tan solo he visitado Gangō-ji, a pesar de estar muy cerca de la zona que si he visitado). Y es que si lo quieres ver todo bien, personalmente creo que es imprescindible hacer noche en Nara y dedicarle dos días (o la mayor parte de los dos días), uno para cada grupo de edificios.

La zona Este es fácilmente accesible sobre todo si vienes de fuera de la ciudad, pues desde la estación JR más próxima tan solo hace falta seguir una avenida comercial para llegar directamente a ella. La zona Este está más alejada, pero si no nos centramos únicamente en los ferrocarriles JR (lógico si estamos utilizando el JR Pass), la compañía privada Kintetsu tiene diversas estaciones que nos dejan relativamente cerca de ella. Sea como sea, Nara es una ciudad muy bonita, interesante de visitar, de esas que debes incluir obligatoriamente en tu ruta, y no solo por que todo el mundo la visita.

Itsukushima, Patrimonio de la Humanidad

Inscrito en el listado de elementos Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO en 1996, la zona protegida engloba el famoso templo sintoísta de la isla de Miyajima, formado por 17 edificios de madera y otras estructuras secundarias, también de madera. Además, se engloba en el área de protección el entorno que enmarca el templo, pues siguiendo el estilo de construcción de la época, este tiene un papel muy importante en el conjunto. Por otra parte, del resto de la isla y parte del mar que la rodea también forma parte de la zona de amortiguación. En total unas 3.000ha de terreno situadas en la bahía de Hiroshima, en el Mar Interior de Seto, una zona que antiguamente controlaba la familia Taira, señores de Aki.

Tal como dice la UNESCO: “Lugar santo del sintoísmo desde tiempos muy antiguos, la isla de Itsukushima, situada en el mar interior de Seto, vio alzarse su primer templo en el siglo VI. El santuario actual data del siglo XII y sus edificios, armónicamente dispuestos, son testigos de la gran maestría técnica y artística de sus constructores. Su diseño y composición juegan con el contraste de colores y volúmenes entre el mar y la montaña, ilustrando así perfectamente el concepto japonés de la belleza escénica, que une la hermosura del paisaje natural a la creatividad humana”.

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El santuario, denominado Itsukushima Jinja (厳島神社) también da nombre a la isla, aunque todo el mundo la conoce como Miyajima (isla santuario), y su elemento más mundialmente conocido es sin duda el gigantesco torii de 16m de altura y 60Tm de peso que durante la marea alta parece que esté flotando sobre las aguas, al igual que el santuario, que se sostiene sobre pilares que soportan corredores y edificios siguiendo una construcción especial con agujeros entre las maderas de la tarima para aliviar la presión durante la marea alta.

El santuario actual fue construido por orden de Taira no Kiyomori, para venerar a los kami de la isla, que él consideraba que lo habían favorecido en las victorias militares. Curiosamente, tan solo cuatro años después de su muerte, el clan Taira (Heike) quedó completamente aniquilado frente a sus eternos rivales, el clan Genji (Minamoto), en la batalla naval de Dan-no-ura.

Su construcción sobre el agua no tiene precedente alguno, y existen diversas teorías al respecto. Una afirma que la causa se debe a que de esta forma los fieles no “mancillarían” con su presencia la tierra sagrada de los kami pues no llegarían a poner pie en ella (se supone que todo el mundo llegaba en barca, atravesando el torii). Otra teoría cree que se quería recrear el mitológico Palacio del Rey Dragón. Finalmente, hay una tercera teoría que supone que de esta forma se quería representar la Tierra Pura del Budismo (el paraíso) tal y como se concebía en esa época, cuando se pensaba que los muertos llegaban a ella atravesando un brazo de mar para subir a un santuario divino que se erigía por encima de este.

Sea cual sea la razón, su estilo deriva claramente del de las villas aristocráticas de la capital conocido como shinden-zukuri (寝殿造). En este estilo se creaba una red de salas espaciosas y elegantes conectadas por corredores de madera, y todo el conjunto se integraba con el entorno utilizando únicamente materiales naturales como la madera y techos hechos con tejas de ciprés. Las salas disponían de privilegiadas vistas sobre jardines y estanques diseñados especialmente, y que en el caso del santuario han sido sustituidos por el mar y la costa.

El santuario forma dos subtemplos, el Honsha o santuario principal, perfectamente alineado con el torii y el Mt.Misen, y el Sessha Marodo-jinja con una alineación distinta. Todos los edificios han sufrido los efectos del paso del tiempo y los incendios, pero siempre se han reconstruido conservando estrictamente su estilo original. Además de los templos y subtemplos, el santuario dispone de tres escenarios privilegiados, uno para realizar ceremonias, uno para poder ejecutar danzas de la corte, y un escenario de teatro Noh, que es el único en todo el mundo en estar situado sobre el mar.

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El Honsha lo componen los edificios Haraiden , Haiden (sala de adoración), Heiden (sala de las ofrendas) y Honden (sala principal) todos ellos orientados en el mismo eje que el Otorii. El Haraiden se proyecta hacia el mar y el Haiden y el Honden, conectados con el Heiden y cubiertos por un mismo techo, se alinean detrás de este, paralelamente al mar. En su conjunto proporcionan una impresión calmada y elegante con las delicadas líneas de sus aleros y las formas suaves de su techo, las líneas horizontales de los suelos, los nageshi (vigas horizontales), y kahiranuki (vigas superiores). Todo el conjunto está soportado sobre una marco estructural formado por gigantescas columnas de madera y kumimono (soportes).

Frente al Haraiden encontramos el Hirabutai (plataforma ceremonial), que está conectado por un suelo de planchas de madera con el Higashi-kairo (corredor Este) y el Nishi-kairo (corredor Oeste) por los que se accede al resto del complejo. El Hirabutai se proyecta hacia delante y es el marco para al Takabutai (escenario), con sus balaustradas de color bermellón por los cuatro lados. Las danzas de la corte interpretadas en este escenario son las habituales en la corte durante el período Heian (794-1184) y han sido preservadas por los sacerdotes de ltsukushima durante más de ocho siglos.

El complejo Sessha Marodo-jinja, situado al Nordeste del complejo Honsha, está orientado hacia el Oeste. Está formado por el Haraiden, el Haiden, el Heiden y el Honden, que en su conjunto forman una estructura muy similar, y del mismo estilo que los componentes del Honsha.

El área también incluye diversos edificios secundarios asociados al sintoísmo y al budismo y que se construyeron en épocas posteriores. Son el Gojunoto (pagoda de cinco pisos), Tahoto (pagoda de dos pisos), Sessha Tenjin-sha Honden y Massha Hokoku-jinja Honden (Senjokaku).

El santuario de Itsukushima se puede visitar en relativamente poco tiempo, como parte de una excursión de mañana o tarde desde Hiroshima, pero personalmente recomiendo estar un mínimo de dos noches en Miyajima para poder visitar bien toda la isla (y subir al Mt.Misen), el santuario de noche (hay excursiones en barca para hacer el recorrido des de el mar), y el torii y el santuario tanto con marea alta como con marea baja.

Para acceder a Miyajima es preciso que nos desplacemos a Hiroshima, y desde su estación central tomemos la línea JR Sanyo hasta la estación de Miyajimaguchi (unos 27 minutos). Allí debemos tomar alguno de los diversos ferries (a pesar que recomiendo el operado por JR, no solo por que su coste está incluido en el JR Pass, si no también por que su ruta es la que masa más cerca del Torii, y así podremos tener una magnífica visión del conjunto desde el mar, incluso antes de llegar a la isla) que hacen el recorrido entre Miyajimaguchi y el muelle de Miyajima (unos 10 minutos). El santuario de Itsukushima está situado a poca distancia caminando del muelle de Miyajima (unos 10 minutos).

Si tan solo queremos ver el efecto del conjunto desde el mar, hay unas barcas que zarpan del Parque de la Paz de Hiroshima y recorren esta costa en unos 55 minutos.

Fujisan, Patrimonio de la Humanidad

En 2013 se inscribió en el listado de elementos Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO el Fujisan como lugar sagrado y fuente de inspiración artística. Y no es de extrañar, pues este símbolo internacionalmente reconocido del país del sol naciente tiene una gran belleza (cuando se deja ver), y no puede negarse que ha inspirado a artistas japoneses y foráneos de todas las expresiones artísticas imaginables.

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Tal como dice la UNESCO: “La belleza de este solitario volcán habitualmente cubierto por la nieve, conocido en todo el mundo como Mt.Fuji, se eleva por encima de los pueblos, el mar y diversos lagos, siendo el destino de numerosos peregrinajes así como fuente de inspiración de artistas y poetas. La designación como Patrimonio de la Humanidad incluye 25 lugares distintos que reflejan la esencia del paisaje sagrado y artístico del Mt.Fuji. En el siglo XII se convirtió en un centro de entrenamiento de los budistas ascetas, que incluían diversos aspectos sintoístas. Alrededor de la cota 1.500, se establecieron rutas y templos que circundaban la base de la montaña como los santuarios Sengen-jinja, los albergues Oshi, así como formas creadas por la naturaleza como formaciones de lava, lagos, torrentes y cataratas, que fueron adorados como elementos sagrados. Sus representaciones en el arte japonés se remontan al siglo XI, pero las impresiones ukiyo-e del siglo XIX, incluidas las vistas desde playas de arena o bosques de pinos, internacionalizaron su imagen como icono de Japón, y tuvo un fuerte impacto en el desarrollo del arte occidental”.

Así pues, no podemos hablar únicamente del volcán, si no de todo un entorno muy relacionado con él. Se trata de una amplia área entre las prefecturas de Shizuoka y Yamanashi, en la que encontramos: la cima (de 3.776 m de altura), las rutas para ascender hasta la cima (hay cuatro rutas distintas que nos llevarán a la cima con diversos grados de dificultad en 4-8 horas), santuarios, torrentes purificadores, lagos, alojamientos para los peregrinos, cuevas, y una catarata.

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En total los elementos protegidos son: el Fujisan (el volcán en si mismo); los santuarios Fujisan Hongu Sengen Taisha, Yamamiya Sengen-jinja, Murayama Sengen-jinja, Suyama Sengen-jinja, Fuji Sengen-jinja (también conocido como Subashiri Sengen-jinja), Kawaguchi Asama-jinja y Fuji Omuro Segen-jinja; las Oshi (casas para peregrinos) de las familias Togawa y Osano; los lagos Yamanakako y Kawaguchiko, así como los diversos estanques de Oshino Hakkai (los estanques Okamaike, Sokonashiike, Choshiike, Wakuike, Nigoriike, Kagamikke, Shobuike y Deguchiike); los moldes de árboles hechos con lava de Funatsu y los de Yoshida; Hitoana Fuji-ko Iseki; las cataratas de Shiraito no Taki, y el bosque de pinos de Mihonomatsubara.

El Mt.Fuji no está demasiado lejos de Tōkyō, desde donde se puede llegar en tren hasta la estación Kawaguchiko (líneas JR-Chuō y Fujikyu en un trayecto de más de 2hr desde Shinjuku), y desde allí en autobús hasta la población de Fujiyoshida, donde también encontraremos el Centro para visitantes del Mt.Fuji, con toda la información que podamos necesitar. A pesar de ello, si lo que queremos es ver toda la zona y los diversos elementos que forman parte de este Patrimonio de la Humanidad, las combinaciones de transporte son bastante malas, y sería recomendable poder ir con un coche alquilado. ¿La mejor época? Sin duda la primavera. A no ser que se quiera subir hasta la cima, pues en este caso solo puede realizarse durante los meses de Julio y Agosto.

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En conjunto es una extensa área a la que podríamos dedicarle algunos días. Yo no he podido hacerlo (todavía), lo más que me he acercado a hacer algo similar ha sido en la zona de Hakone, muy próxima y parecida en belleza, pero una amiga que si lo hizo, pernoctando en un ryokan con vistas al Fuji desde la habitación… me comentó que despertarse con un paisaje así, con la salida del sol de fondo, fue increíble.

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