Archive for the ‘Pref.Kagawa (香川県)’ Category

El Mar Interior de Seto (瀬戸内海)

Entre las islas de Honshū, Shikoku y Kyūshū hay una gran superficie marina denominada Mar Interior de Seto. Es un mar plagado de islas de tamaños muy diversos. Algunas son muy conocidas y bien valen una visita (como Miyajima, Naoshima o Shodoshima), pero es el propio conjunto visual del Mar Interior de Seto el que realmente vale la pena ver. Y para hacerlo hay diversos sitios especialmente interesantes para tener vistas panorámicas de diversas partes de este mar y sus islas (si el tiempo acompaña, evidentemente).

Oficialmente el Mar Interior de Seto está delimitado por: el Oeste por el límite Sudeste del Mar del Japón; al Este por una línea que va desde Takura Saki (34°16’N), en Honshū, hasta Oishi Hana, en la isla de Awaji, y a través de esta isla hasta Sio Saki (34°11’N) y hasta Oiso Saki, en Shikoku; al Sur por una línea que une Sada Misaki (33°20’N), en Shikoku, con Kyūshū; y al Norte está delimitado por la isla de Honshū.

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Las dos islas principales que delimitan este mar están unidas por tres grandes puentes, verdaderos milagros de la ingeniería. La autopista Kobe-Awaji-Naruto une Hyōgo con Tokushima (en Shikoku), pero una buena parte del recorrido atraviesa la isla de Awaji, y al cruzar el mar seguramente estaremos más pendientes de los remolinos que se forman allí donde las aguas del mar interior entran en contacto con el Océano Pacífico. El Gran Puente de Seto (en realidad una serie de siete puentes y viaductos) que une Okayama con Kagawa es perfecto si vas con el tren (el Marine Liner de JR), aunque lo veremos un poco “encajonados” por la estructura del puente. También hay un puente por la autopista Nishiseto que comunica las prefectuelas de Hiroshima y Ehime, pero de este no tengo ninguna referencia para poder deciros si vale la pena para tener una buena visión del mar interior.

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Pero al margen de los puentes, que nos permiten ver el mar “desde dentro”, hay diversos puntos privilegiados que también nos permiten tener una buena visión del mar interior. Los más conocidos y que seguramente visitaremos igualmente por otras causas son el Mt.Misen en Miyajima y Kotohira.

En Kotohira, al final de los miles de escalones que os conducen hasta el punto más elevado del complejo de templos de Kompirasan, se tiene una gran visión de parte del mar interior… si el tiempo acompaña. Personalmente tan solo pude ver sombras difusas por que aquel día estaba nublado y llovía intermitentemente, pero a la vista de la guía que había para identificar los principales elementos geográficos (como en todos los miradores), la vista debe ser excepcional.

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Por otro parte, en Miyajima, si subes al Mt.Misen, ya mientras estás haciendo el tramo final con el teleférico, puedes empezar a admirar buena parte del mar interior próximo a la costa de Hiroshima, y al final del recorrido, en el Observatorio Shishiiwa puedes admirarlo a placer. Pero todavía hay más posibilidades, ya que si sigues ascendiendo por el camino hasta la cima del Mt.Misen, allí hay otro observatorio que nos permite tener una visión de 360º alrededor sin apenas ningún obstáculo. Desde allí arriba podemos ver una gran extensión del mar interior, la costa (y la ciudad) de Hiroshima, así como la costa de Shikoku si el día está suficientemente despejado. Y en medio toda una serie de islas grandes y pequeñas, las grandes extensiones de cultivos marinos (mayoritariamente ostras), e incluso una visión no muy habitual de Itsukushima.

Sin duda hay otros sitios desde los que se puede admirar el Mar Interior de Seto, pero los que os he mencionado aquí sin duda son también puntos turísticos de primer orden que por ellos mismos ya justifican una visita, así que las vistas las podéis considerar “un plus” para hacer aún más interesante la visita.

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Kotohira Takadōrō

Cuando visitas un lugar, especialmente si es un lugar que destaca exclusivamente por un monumento, sitio emblemático o evento, es muy probable que, como un insecto atraído hacia la luz, ni tan solo nos fijemos en todos los demás elementos que, al no tener el renombre del principal atractivo, ni tan solo los vemos, aunque los tengamos delante de las narices.

En Japón hay numerosos sitios realmente emblemáticos por un elemento específico, como sucede con Matsumoto y su castillo, o Hiroshima y el Parque de la Paz. En la isla de Shikoku hay un lugar que cumple sobradamente esta condición: Kotohira. El pueblo de Kotohira es conocido casi exclusivamente por Kompirasan, la montaña en la que se levanta el templo Kotohira-gû, principal punto de interés y en el que se centra la inmensa mayoría de la información que encontraréis sobre esta población. Pero en el pueblo hay otros elementos de interés, como el Museo del Sake del que ya os he hablado anteriormente, y una torre que se levanta justo al lado de la estación Kotoden (los ferrocarriles privados) y junto al camino que debe seguirse desde la estación JR si te diriges (son prisas) hacia Kompirasan.

Esta torre de madera con una base de piedra tiene una altura de 27 metros y se construyó en 1865 para utilizarse como señal luminosa en tiempos difíciles. Como podéis ver en la foto, es un elemento realmente impresionante, que seguro diríais es imposible que os pase desapercibido, pero que gente que ha visitado el pueblo ni tan solo sería capaz de ubicar (creo que hay un término científico para explicar esta especie de “ceguera” cuando te concentras en una cosa, de forma que todo lo que te rodea parece que “desaparece”).

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Museo Shikoku Minka (四国村)

También conocido como Shikoku Mura, se trata de un museo al aire libre en el que podemos visitar viviendas particulares traídas (o reconstruidas) de diversos lugares de la isla de Shikoku para ver los distintos estilos de arquitectura utilizados en la isla desde la Era Edo hasta el Período Taishō. El museo, que se inauguró en 1976 y ocupa una superficie de 50.000 metros cuadrados, está situado a las afueras de Takamatsu (a unos 20’ en tren del centro), muy cerca de la Península de Yashima, un lugar histórico por haber sido el sitio donde en el siglo XII se libró una batalla decisiva en el enfrentamiento entre los clanes Heike y Genji.

Aunque su nombre implica que lo que se puede ver en el museo son residencias particulares, la verdad es que también se puede ver otros tipos de edificios, como fábricas, un puente colgante como tantos otros que se utilizaron en la región de Iya desde principios del siglo XIII, o incluso un teatro kabuki procedente de la isla de Shodo. Y para rematarlo, además de poder ver como eran por dentro en la época, algunos edificios han sido habilitados para mostrar exposiciones de diversa índole en su interior.

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Como es habitual en muchos de los elementos de su pasado que se conservan, algunos de los edificios que pueden verse han sido catalogados como Importante Bien Cultural. Concretamente se trata de dos residencias particulares del siglo XVIII, una planta de procesamiento de caña de azúcar de 1909, y una planta para fabricar salsa de soja de la Era Meiji.

En su conjunto la visita se convierte en un agradable paseo por una zona casi completamente cubierta por la sombra de los árboles mientras vas viendo diversos edificios y sus estilos, así como los elementos propios de su uso, o galerías de fotos de la época. El museo está situado en una colina, pero a pesar que cuenta con diversas subidas y bajadas, ninguna de ellas es tan fuerte como para que la visita represente un esfuerzo. En mi caso fue un buen complemento para acabar el día, después de la visita a Ritsurin Koen.

Información importante:

  • Lugar: Shikoku Mura (Takamatsu – Pref.Kagawa).
  • Coste: 800 円
  • Cómo llegar: utilizando la línea privada Kotoden Shido, debemos bajar en la estación Kotoden Yashima (unos 20’ de recorrido desde el centro de la ciudad).

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Castillos japoneses (日本の城)

Una de las estampas más características para el turista que visita Japón es sin duda los castillos, herencia de una época a la que tantas y tantas películas de samuráis nos han transportado, y que a muchos nos gusta revivir en vivo y en directo siempre que sea posible.

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En Japón hay centenares de castillos, pero desgraciadamente, la mayor parte no son más que cuatro piedras que tan solo sabes que son las ruinas de un castillo por que te lo dicen, no por que llegues a ver ninguna estructura que sea reconocible. Si lo pensáis con calma, teniendo en cuenta las guerras, las fuerzas de la naturaleza (terremotos e incendios, básicamente) y las técnicas de construcción más utilizadas, posiblemente acabemos sorprendiéndonos de que todavía queden tantos.

En cualquier caso, tengo localizados aproximadamente unos cincuenta castillos que se pueden identificar fácilmente como tales (aunque en muchos casos solo queda la torre principal), muchos de ellos considerados tesoros nacionales. En este blog ya he hablado de la mayoría de los que he tenido la suerte de visitar, que no representan ni la mitad de los que tengo localizados. Como he dicho en estas ocasiones, muchos de los castillos que siguen en pie son reconstrucciones parciales realizadas en tiempos modernos, y en muchas ocasiones utilizando técnicas modernas de construcción, lo que hace que tan solo tengamos la engañosa sensación de estas viendo un castillo original, a pesar de estar hecho de hormigón.

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Dentro de la campaña “12 meses, 12 temas”, tengo la intención de dedicar el mes de Julio a los castillos, hablando de aquellos que todavía no han encontrado su lugar en este blog, como el castillo de Kanazawa o el de Nagoya. Si revisáis los artículos anteriores sobre castillos publicados en este blog, o seguís leyéndome a lo largo de este mes, la lista completa de castillos que encontraréis es:

Evidentemente, no es una revisión exhaustiva de todos los castillos que se pueden visitar en Japón, ni tan solo de los más representativos o conocidos (faltan algunas joyas como el de Kumamoto, por poner solo un ejemplo), pero si todos los que he conseguido visitar hasta ahora, que es la premisa con la que estoy escribiendo este blog desde sus inicios: “hablar solo de lo que tengo una experiencia de primera mano”.

Museo del Sake de Kotohira (金陵の郷)

Kotohira es un pequeño pueblo de Shikoku conocido fundamentalmente por ser uno de los sitios en que hay más templos por centímetro cuadrado de Japón (la montaña Konpirasan), pero de los templos ya os hablaré en otra ocasión. Hoy quiero hablaros de un pequeño museo que encontraréis camino a Konpirasan si vais caminando desde la estación de ferrocarril (cualquiera de ellas). Este es un museo dedicado al sake situado en un edificio en el que antiguamente se elaboraba la bebida alcohólica japonesa más conocida en todo el mundo.

Este museo del sake no es ni demasiado grande ni demasiado destacable. Seguramente ni tan solo os fijareis en él sino empezáis a chafardear un poco la ver una gigantesca botella de sake haciendo de fuente en lo que a simple vista parece la entrada de una casa más, con un negocio de venta de sake.

En el interior, alrededor de un patio muy grande hay el edificio que hace las veces de museo, en el cual se muestra el proceso tradicional de fabricación de esta bebida. Las explicaciones escritas y sonoras lamentablemente tan solo están en japonés, pero todo el proceso está ilustrado con unos dioramas de tamaño real en los que se puede ver cómo se utilizaban las herramientas y la forma de trabajar de las personas, y por tanto el problema idiomático no es demasiado grave ya que todo el proceso queda muy bien plasmado y es de fácil comprensión.

Hacia el final de la exposición hay una sala con una considerable colección de elementos relacionados con el sake, desde botellas de diversas formas y tamaños hasta servicios para servir o beber el sake, pasando por etiquetas de diversas marcas y tipos de sake o documentales proyectados en un televisor..

Estos elementos de diversas épocas se pueden admirar tranquilamente mientras degustas un poco de sake, ya que en la misma sala hay tres máquinas expendedoras (siendo Japón es evidente que esto también había de estar automatizado), dónde por 100円 (llevad muchas monedas si queréis tomar bastantes vasos ya que no hay máquina para conseguir cambio) cada vaso puedes degustar los tres tipos de sake más básicos.

Evidentemente, como es habitual en todo tipo de bodegas y museos de bebidas alcohólicas de todo el mundo, a la salida has de pasar obligatoriamente por una gran tienda de sake en la que puedes adquirir distintos tipos de sake dentro de una amplia gama de calidades, precios y tamaños.

Información importanet:

  • Lugar: Kotohira (Pref. Kagawa)
  • Cómo llegar: Kotohira es una población bastante pequeña. Al museo del sake se puede llegar a pie desde la estación JR en menos de 10 minutos.
  • Coste: 310円.
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